No se necesita ser un pensador revolucionario para dejar huella

No se necesita ser un pensador revolucionario para dejar huella

No se necesita ser un pensador revolucionario para dejar huella

En esta ocasión nos alejaremos un poco de lo que regularmente se escribe, para hablar de un personaje que también merece la admiración y el respeto de todos aquellos que disfrutan del futbol. Son diversas las razones por las que nos aficionamos a algo, desde lo más profundo hasta lo más simple. En el caso del futbol, con la emoción de los meses previos al Mundial, de aquella época, decidí comprar el álbum de estampillas del 2002, que se fue llenando hasta que cierto día recibí a un portero de 24 años, con un uniforme gris que me encantaba. Un italiano de nombre Gianluigi Buffon, parte del equipo Juventus de su país. Fue así como decidí que le iría a Italia y a Juventus, y así surgió una gran pasión por el futbol que me acompañó en mi infancia.

Durante el Mundial, el equipo italiano no logró gran cosa, fue eliminado (en un partido muy sospechoso) por uno de los anfitriones: Corea del Sur. Cuatro años después, Italia tendría su revancha deportiva, salió en primer lugar de uno de los “grupos de la muerte”, eliminando a Australia, Ucrania y -en un gran partido, de esos que aparecen sólo en los grandes torneos- eliminó al local, Alemania, con dos goles en los últimos dos minutos del tiempo extra. En los tres juegos, Buffon fue parte clave del equipo, así como lo había sido en el juego definitivo de la fase de grupos contra la República Checa.

Imposible olvidar un lance legendario ante Lukas Podolski en los tiempos extra. Su momento cumbre fue en la final, cuando en pleno tiempo extra le negó su última gran jugada al mítico Zinedine Zidane, desviando un cabezazo momentos antes de que éste perdiera los estribos. Italia contó con la suerte de los penales y se coronaba campeón del mundo.


El traspaso de Buffon del Parma a la Juventus lo había hecho el portero más caro de la historia. Era “lógico” pensar que con la Juventus en descenso, Buffon se iría a otro grande de Europa, pero en una muestra de compañerismo y trabajo de equipo, los ayudó a subir de categoría en la temporada 2006-2007. Fue así que pudimos conocer otra faceta de Gianlugi: la del deportista, no la del virtuoso de la portería; la del hombre agradecido que se quedó en el conjunto con el que había crecido y se había convertido en una leyenda.

En la Eurocopa de 2008, Italia tuvo una actuación discreta que culminaría con la eliminación en penales frente al futuro campeón, España. Durante esas temporadas posteriores vivió una época de bajas en la Juventus, pero se mantuvo en la selección italiana, eliminada del Mundial de 2010. Fue en 2012, a sus 34 años, cuando reapareció en lo más alto de la escena del futbol; una Juventus fuerte se consagró campeona, invicta, del campeonato italiano y, en el verano, fue pieza clave de su selección que, alejada de su siempre famosa defensa y practicando un futbol atractivo, llegó a la final de la Eurocopa.

Buffon había sido el mejor portero del torneo, a pesar que en la final recibió cuatro goles de España; sin embargo, se mostraba contento pese a la derrota y felicitaba a los jugadores españoles. Por supuesto que había decepción en su rostro, pero era perfecto para disimularlo, como lo fue en la Champions League del año pasado, en la que cayó frente al Barcelona de Messi y Neymar. Hace unos días, tras el dramático juego entre italianos y alemanes que tuvo lugar en el marco de la Eurocopa -que aún sigue su curso-, en el cual ningún equipo tuvo mucha actividad, Buffon sacó un milagroso balón de su propio defensor, Giorgio Chiellini, que hubiera sepultado a Italia en tiempo regular, pero esto permitió que pasarán a la fase de penaltis. Buffon volvió a demostrar lo que lo separa del resto y lo que hace grande a cualquiera, sea cuál sea la profesión: la capacidad de mejorar siempre, aun cuando ya se está en la cima de la disciplina o área. En la tanda de penales de la final de 2006 no aguantaba al tirador, trataba de adivinar, fue igual en 2008. En 2012, frente a Inglaterra, ya había demostrado que podía ser un portero capaz en la tanda de penales. En esta ocasión se lanzó al lado correcto en siete de las nueve ocasiones.

Un penal es imposible de atajar si se tira bien y ese fue el problema para Buffon. Pese a realizar una atajada, su selección se fue del torneo cuando parecía que podían ganar la serie, pero estuvo en Rusia para disputar su quinto Mundial como titular y sexto en total, rompiendo el récord que antes habían logrado el alemán Lothar Mattheus y el mexicano Antonio Carbajal.

Es imposible sentir algo por el futbol y no sentir nada por Gigi. Es, casi con seguridad, el mejor portero de la historia, aunque este tema siempre será controversial, ya que no todos vimos a otros grandes de épocas anteriores.


El futbol no es solamente un medio de entretenimiento, también tiene sus enseñanzas de vida, como decía Albert Camus: “Todo lo que había aprendido de los hombres lo había aprendido siendo portero”. Una posición muy ingrata la del portero; Barbosa, portero brasileño en el Mundial de 1950 se convirtió en una especie de paria al caer en el juego definitivo contra Uruguay, pese a que nadie sabe a ciencia cierta si realmente se equivocó. En esa difícil posición es en la que Buffon sigue enseñándonos cosas: las ganas de ser mejor, el hambre de triunfar y el respeto ante todos. En 2018, con 40 años, disputará su último Mundial, con la misma edad con la que otro mítico de la portería italiana, Dino Zoff en 1982, levantó el título como capitán. Sé que aún seguirá unos años, pero es importante reconocer que él nos recuerda que no se necesita ser un pensador revolucionario o un innovador para trascender y dejar una huella.

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