
En el 2002 se desató una gran controversia en torno a los derechos sobre esta icónica imagen mexicana cuando precisamente Wu You Lin registró ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) la imagen de la guadalupana, dándole la exclusividad para la explotación de la imagen para fines comerciales de manera legal.
You Lin logró hacerse de dichos derechos después de pagar 2 mil 112 pesos, aunque no era el único en reclamar su posesión. María Teresa Herrera Fedyk explicó que la Basílica, Asociación Religiosa le había vendido los derechos de autor, lo cual inició una disputa que se enmarcó en una simple pregunta:
¿Un símbolo tan relacionado con la religiosidad y mexicanidad puede ser propiedad privada y de solo un par?
Los expertos, como Adán Rivero, un experto en cuestión de patentes y marcas, coincidieron que debería ser ilegal entregar esos derechos de propiedad y explotación, no obstante, esto no detuvo el proceso en el que Wu Yon Lin se haría de la imagen por 10 años.
Después de 10 años de ser el propietario de esta imagen, Wu You Lin no volvió a renovarlo, incluso después de un periodo de gracia de 6 meses en el que aún podía renovar los derechos, lo cual dejó a la imagen libre y de cierta forma vulnerable a que sea apropiada de nueva cuenta.

