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Los 10 dioses más poderosos en la santería y cómo invocarlos

27 de julio de 2018

Diana Garrido

Eleguá, Changó, Oggún y muchos otros son los dioses más poderosos de la santería, ¿los conoces?


El olor a humo se hace presente, a lo lejos se distinguen aromas frutales combinados con lociones poco reconocibles. Es un templo Yoruba celebrando una de sus misas habituales en domingo. Los asistentes visten de blanco y el Bablawo (el sacerdote) tiene un dolor de cabeza intermitente y poderoso. Se trata de la energía negativa de una de las asistentes al lugar, misma que llegó para que, a través de una ofrenda, pudieran curar sus males.


El sacerdote le hace una limpia y luego de algunos cantos y rezos a Eleguá y del sacrificio de una gallina pequeña, le asegura a la mujer que pronto vendrá la sanación y el santo le abrirá los caminos necesarios para solucionar sus problemas.




¿Cómo es esto posible? ¿En verdad existe una fuerza sobrehumana que logre "abrir" los caminos a la felicidad? ¿Hay alguna forma de que los poderes sobrenaturales pongan en orden el universo?


Para los santeros, la respuesta es afirmativa. La religión Yoruba o santería tiene como premisa la celebración a la obra de ciertas deidades que presumen fuerza, sabiduría y poder. Ante ello muchas personas han retado a estos seres y no obtienen nada. Esto es porque —como en cualquier religión— se necesita creer realmente en ellos y claro, informarse al respecto, ya que resulta verdaderamente sorprendente toda la responsabilidad que se deposita en un personaje.



Sin embargo, cada uno tiene un don diferente que le brinda a sus "hijos" empezando por la protección. Pero no es fácil ni gratuito, hay que cumplir una serie de pasos entre los que destacan ofrendas y rezos que sirven para traer a este plano la ayuda divina y conseguir los prorósitos solicitados.


También es necesario conocer quién de todos ellos resulta una mejor opción pues cada una de estas deidades, llamadas Orishas es tan poderosa que su capacidad podría sobrepasar los límites de sus creyentes.



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Oyá



Ella es la diosa de las tempestades y del viento, es de las pocas mujeres Orishas que pueden dominar los espíritus de los muertos a su favor. Por ende, es una de las guardianas del cementerio. Por lo general, en la religión Yoruba no se permite que las mujeres peleen, pero Oyá es una de las guerreras más fuertes y poderosas de todas, aún sobre algunos destacados peleadores, puesto que es esposa de Changó.


Su protección se designa principalmente a los enfermos y claro, a los fallecidos, pues les ayuda a caminar con tranquilidad durante su nueva vida. Los hijos de Oyá son personas reservadas, de carácter tranquilo como el viento, pero si algo es peligroso para ellos o sus allegados se tornan tan violentos como un huracán. Justo como los elementos que Oyá protege.


Para invocar su ayuda, los santeros utilizan un mezcla de berenjena, vino tinto y azúcar, seguido de un rezo:


«Oya yegre Iyá biesa oyó orun afete ikúlebebi oké ayaba gbogbo loya abinrin, ogá ni ano, ogá ni gbogbo aggun,Oricha ni abaya oyú ewa ovansa, oye ri Jekua iyé mi, obinrin ni kuokuelé fun olugba ni olofin,nitosi wa ayaba ni kua».






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Oggun



Él es el santo guerrero que representa la fuerza, el trabajo y claro, el amor por el mismo. Reside en el panteón Yoruba, pero también tiene la capacidad de introducirse en el alma de todo aquel que se inicia en la religión Yoruba. Esto es porque le brinda a cada uno de ellos una especie de poder sanador y fuerza interna.


Es astuto e inquieto, por ello, los hijos de Oggun suelen ser temperamentales e impulsivos, pero procuran actuar con cierta cautela, justo como él. Se escuda detrás de un machete que metafóricamente representa su carácter aguerrido y protector, además de que es una herramienta que funge como símbolo del trabajo constante.


Las ofrendas para el santo incluyen frutas, carne fresca de animal y flores, muchas de ellas, pues es una deidad muy alegre, cuyo canto y alabanza son de las más festivas:


«¡Oke Oggun! ¡Oggun Kobú Kobú, Aguanilé!».






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Changó



Este Orisha es conocido como el dios de la guerra y de la fiesta. Se dice que cuando gana una batalla, los festejos son abundantes. Por lo mismo, los que recurren a él para pedir un favor, prometen hacer una fiesta realmente grande si consiguen lo que le solcitan. Él es el dios de los rayos y los truenos y los usa para castigar a los injustos y los desleales, así que cuando se enoja o tiene cierto malestar termina por vengarse de manera cruel.


Los favores que Changó concede deben ser justos y que no perjudiquen a otros. Por ello, los que viven bajo el régimen de este Orisha suelen ser justos y aguerridos, fieles a sus creencias y valores. Suelen pedir consuelo y la calma, más que venganza, pues según la religión, Changó castiga de manera sorpresiva.


Las ofrendas para él consisten en frutas y animales pequeños, aunque en muchos lugares prefieren preparar platillos más elaborados como dulces y postres, además del rezo que le caracteriza:


«Alaafin, ekun bu, a sa, eleyinju ogunna. olukoso lalu a ri igba ota, segun eyi ti o fi alapa segun ota re kabiyesi o».






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Obatalá



Su fuerza radica en su longevidad pues es el creador de los humanos y el más antiguo de los Orishas. Se dice que él esculpió a toda la humanidad y les dio un poco de paz y de lógica. Él es el Orisha de la razón y los pensamientos críticos. Por ello es el encargado de hacer que reine la paz en la Tierra y entre los humanos, por lo que no concede milagros ni favores que perjudiquen a los demás. De hecho pone como condición seguir un camino de pulcritud o de lo contrario suele alejarse dejando un caos a manera de aprendizaje.


Los que son regidos por él son muy pocos, puesto que deben seguir un código muy estricto de vida que incluye buenos modales, comportamiento ejemplar e incluso, un vocabulario limpio. De igual manera, los actos sexuales o de diverisiión no tienen cabida en su ambiente. Por lo general, es el padre de los niños y de aquellas personas que son rechazadas socialmente.


Una de las maneras de pedir su ayuda es ofrendar animales relacionados con el mal como los chivos o las serpientes, así como comida blanca y casi al natural como arroz y frutas dulces, además de un canto muy peculiar que reza:


«Iba Obatala, Iba Oba Igbo, Iba Oba, N’le ifon, O fi koko ala rumo, Òrìsà ni ma sin. Òrìsà ni ma sin. Òrìsà ni ma sin. Obatala o su n’un àlà. Obatala o ji n’un àlà. Obatala o tinu ala dide, A-di-ni boitti, Mo juba».






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Eleguá



Se le conoce como el mensajero del destino, pues simboliza la vida y la muerte. Es la representación de los santos jóvenes y de los más ancianos, por ello es capaz de abrir todos los caminos y hasta puede influir en las desiciones de otros Orishas al grado de modificar sus dictámenes.


Los hijos de Eleguá son extrovertidos e inteligentes, pero también son agresivos y algo impertinentes en situaciones de calma y paz. Eleguá concede favores que hacen que sus creyentes tengan suerte. Puede quitar del camino a todos aquellos que no le traigan algún beneficio o que afecten a su desarrollo aunque sea de forma inconsciente.


La representación física de Eleguá es la de un niño, por lo que las ofrendas a este Orisha consisten en dulces, juguetes y alimentos deliciosos seguidos de un rezo particular:


«OMi tuto, Ona tuto, tuto laroye, tuto Ilé, Eshu Agogo, Eshu Alagguana, Eshu Agotipongo, Eshu Ayomamaqueño, Moyubao Iyalocha Moyubao Iyabbona. Quincamanché Camaricú, Cama Omó, Cama Ifi, Cama Oña, Cama Ayaré Unló Ona quebofi queboada».






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Ochosi



Este Orisha tiene como virtud salvarse de los peligros que pueden acecharlo. Se le considera un mago por su poder salvador respecto a la forma en que ayuda a sus protegidos. Él es un guerrero, pero también sabe cómo defenderse de manera rústica o primitiva. Es un aguerrido dios, pero jamás ataca a matar, pues su único propósito es mantener a sus protegidos a salvo y con los conocimientos necesarios, no más.


Los hijos de Ochosi son humanitarios y se conforman con ser felices manteniendo un perfil bajo. Por lo general, al igual que Ochosi, tienen la fiel y firme creencia de que el esfuerzo debe ser constante para mirar atrás y recordar en donde está el comienzo.


La forma correcta de invocarlo está en dejarle una ofrenda de verduras, principalmente cilantro, zapote o las más sencillas. Pero también es conveniente poner un poco de ron y humo de tabaco. No sin antes rezar su oración principal:


«Ochosi Olugba ni gbogbo na oda ati aricha cheche ode mata si mi ati gbogbo omá uile funci okán ona iré ati kuelure ofá duro gbogbo burukú ki wa nitosi ni oduke Babá Mí».






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Babalú Aye




Es conocido como el Orisha de la muerte, por lo que tiene el poder de terminar con la vida de todo aquel que así lo desee. Sin embargo, dependiendo cómo fue su vida será el tipo de muerte que le dará. Su especialidad son las epidemias y las muertes trágicas, pero al mismo tiempo lo usa como parte de su ritual de salvación. Para él, es una forma de ayudarle a salir de su miseria. Por ello se le conoce como el Orisha de la decadencia y la muerte.


Los protegidos de este dios resultan ser humanitarios y se preocupan por todos aquellos que necesitan un poco de bienestar. Al igual que el santo tienen debilidad por sus colegas y suelen ayudar a todo aquel que lo necesite, no importa cuán grande sea la necesidad.


Se le ofrenda maíz, pan y pescado, así como agua de coco y caldos de gallina y pollo; de igual forma se le otorga aguardiente y un poco de dinero. Además, se le reza de la siguiente manera:


«Obbá lu Ayé obbá ogá ogó moddupue babami iban echó».






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Yemayá



Ella es la madre de todos los Orishas por lo que se le considera sabia, poderosa y hermosa. Es un modelo a seguir por todas las demás deidades porque es protectora, fuerte y audaz, por lo que se encarga también de los mares y la vida dentro de la naturaleza. Es considerada una bruja ya que es racional e inteligente, provee de sabiduría y de conciencia crítica al resto de los Orishas y estos le agradecen siendo buenos hijos.


Los que crecen bajo el cuidado de esta diosa son críticos con los demás, pero también comprensivos aunque no permiten que existan injusticias en contra de ellos ni de nadie a su alrededor. Los favores que esta Orisha concede son prinicpalmente relacionados con la vida, la fertilidad y la buena cosecha.


Como ofrenda, Yemayá recibe adornos de frutas como sandía, zarzamora y perejil junto con dulces naturales de coco, mismos que se colocan frente al mar, mientras se entonan cantos y rezos:


«Yemaya Orisha Obunrin dudú,kuelú re meye abayá ni re oyú, ayaba awó gba okí mi, Iyá ogá ni gbogbo okuo, Yeye Omó eyá,lojunoyina ni re ta gbogbo akun nini iwo ni re olowo, nitosi re Omó terriba, adukue Iyá Mi».





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Orula



Él es uno de los santos más benévolos de la religión Yoruba. Se cree que es un consejero de gran sabiduría y que tiene el poder de la adivinación. Además es un guerrero que ayuda a trazar el camino de la victoria siempre desde atrás, es decir, es un pensador más que un guerrero poderoso y fuerte.


Por lo general, sus protegidos son personas que intentan llegar al fondo de la situación con acciones y palabras concisas, jamás usan la violencia y como el Orisha Orula, tienden a la tranquilidad.


A diferencia de los otros Orishas, Orula no requiere de bebidas en su ofrenda, sólo de alimentos, principalmente del mar y frutas o dulces frescos. Su oración es simple, pero poderosa:


«Ìbà Orunmila, Elérì ìpín, Ikú dúdú àtéwó Òró tó sí gbógbó òná Ìbà awo Akódá Ìbà awo Àsèdá».






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Aggayu



Este Orisha es muy poderoso y violento, por lo que rige directamente a la naturaleza. Así que cuando se enoja o algo no le parece agradable provoca terremotos y erupciones volcánicas. Se cree que en el mejor de los casos, hace que los tsunamis se hagan presentes en el territorio. De igual manera, rige las cuevas de minerales y provee a la tierra de recursos necesarios.


Sus protegidos suelen ser mucho más tranquilos que él, pero en el momento en el que la paciencia se agota, Agayu consigue hacerlos explotar, justo como un volcán.


Las ofrendas en su honor no son exactamente iguales y, de hecho, no tiene preferencia por un tipo de agradecimiento. Acepta todo tipo de ofreicmientos: frutas, animales y bebidas con su respectivo rezo:


«Aggayu chola kiniba sogun allarozo kinibako egue' minillo etala bolla de cua viaña Aggayu Ago ayuba».



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Cada uno de estos dioses o santos tienen capacidades diferentes, mismas que suelen ser invocadas cada que uno de sus hijos o protegidos necesitan solucionar su problemas más profundos y difíciles. No es tan fácil como parece, pues se necesita más que rezar y entonar sus cantos. Hay que tener un poco de conocimiento sobre la religión Yoruba y creer fielmente en ella. Nadie puede asegurar la existencia de estas 10 deidades, pero según sus adeptos, pueden ser mucho más poderosas de lo que aparentan.


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Las fotografías que sirven de ilustración a este artículo son propiedad de Betty Laura Zapata. Visita su página oficial: Betty Laura Zapata


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Diana Garrido


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