Ícono del sitio Cultura Colectiva

Cuando los perros se convirtieron en el peor enemigo de los nazis

Cuando los perros se convirtieron en el peor enemigo de los nazis

Cuando los perros se convirtieron en el peor enemigo de los nazis

Punto de partida

En repetidas ocasiones podemos decir que conocemos suficiente de la II Guerra Mundial; sus acciones, procesos y resultados catastróficos han sido mencionados una y otra vez hasta el punto en que no es posible saber incluso datos triviales de su formalización. Sin embargo, entre todos esos temas, sobresale uno de magna importancia e impacto para nuestro entendimiento y que pocas veces se ha revisado a profundidad: el de la tecnoinstrumentalización de los cuerpos para fines de guerra. Pero resulta que este aspecto no se limitó a la anatomía humana, sino que se extendió poderosamente sobre otros seres. Los perros de aquella época vivieron un destino, que si bien ya era cruel aceptando que la muerte alcanzaba a una gran parte de la población en ese entonces, la tragedia obtuvo un nuevo nivel al adiestrarlos para la batalla.

No hablamos precisamente del Partido Nacional Socialista en Alemania, aunque la idea parezca tentadora y nuestra cultura nos orille a pensarlos como las mentes más perversas de dicho episodio; nos referimos en este caso a las fuerzas armadas de la Unión Soviética, que en la desesperación por aventajar al batallón enemigo, criaban perros de todas las razas, los dejaba sin comer por varios días, después les condicionaba para creer que debajo de los tanques de guerra siempre encontrarían alimento, posteriormente los acostumbraban a los sonidos característicos de un conflicto bélico y finalmente, les enseñaban a detonar una bomba mediante fáciles procedimientos.

Dicha bomba estaba asignada a la destrucción de tanques nazis y a esos perros educados para cargarlas se les llamó, simplemente, “perros antitanque”; comenzaron a usarse en 1941, cuando la Operación Barbarroja dio inicio por las fuerzas del Tercer Reich, y su resultado siempre estuvo lejano a lo que se esperaba de estos canes. El problema fue que muchos de ellos se negaban a ponerse debajo de los tanques enemigos, no estaban acostumbrados a recibir los disparos de un ejercito contrario y la promesa de comida debajo de una máquina no era lo suficientemente alentadora en esas circunstancias; definitivamente preferían retirarse.

Fallas

Uno de los puntos en contra del mencionado proyecto armado fue, irónicamente, que los perros soviéticos eran adiestrados con tanques rusos, no alemanes, y eso también causó confusión, haciendo que determinados ejemplares detonaran el explosivo, pero en equipos de su propio bando. Según historiadores y expertos, muy probablemente la razón fue que estos animales rastreaban los tanques mediante el olor de su combustible y terminaron dirigiéndose al equipo mismo de los soviets.

Efectivamente, lograron destruir cerca de 12 tanques alemanes, pero su margen de error fue aún más grande que el de sus éxitos y la iniciativa fue todo un fracaso; no obstante, los rusos llegaron a decir que 300 tanques habían sido eliminados. Todos sabemos ahora que eso es una farsa. Quizá esa declaración sólo fue emitida para justificar sus actos en contra de los animales y la génesis de su programa.

Según registros, hubo otros intentos por utilizar animales como armas clave en el combate; pájaros, gatos y ratones fueron también presa de los intereses extremistas de una sociedad desesperada. Este uso bélico de los perros, especialmente, aunado al tema de la hambruna, hizo que la especie desapareciera en ciertas zonas al servir como alimento y dispositivo.

Actualmente hay una estatua en Volgogrado (Stalingrado en otra época) que rinde homenaje a un mastiff en señal de agradecimiento por sus funciones a dicha especie; lo cierto es que había perros de todas las razas involucrados en tal conflicto.

Así como esta historia, hay otros episodios que marcaron esa época terrible como La concepción machista de la mujer que provocó la derrota del nazismo y La aterradora historia de la mujer que coleccionaba pieles tatuadas; relatos que por muy fantásticos que parezcan, forman parte de las oscuridades y los tormentos que circundaron a la II Guerra Mundial.

Salir de la versión móvil