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9 dioses de la mitología maya que debes conocer

27 de abril de 2018

Rodrigo Ayala Cárdenas

Fascinantes y estremecedores, los dioses de la mitología maya son capaces de atemorizar aunque hoy su recuerdo sólo descanse en la memoria de una de las grandes civilizaciones de la Antigüedad.



Crearon los valles y las montañas que surgieron de los mares, después le dieron vida a las plantas y los animales. Pero ellos necesitaban seres racionales que sintieran miedo y les veneraran con oraciones, relatos y figuras de barro y piedra. Entonces después de varios intentos fallidos, crearon a la raza humana cuando usaron el maíz para moldearlos. Sin embargo, cuando se dieron cuenta que estos seres eran capaces de verlo todo a través del tiempo y el espacio, los dioses decidieron nublar su visión.



Ésta es una parte de la creación del Universo y los seres vivos que lo habitan, según la visión maya Quiché puesta en evidencia en el libro conocido como Popol Vuh, uno de los textos más importantes de la Antigüedad y de la sociedad maya en particular. Se distingue por sus grandes dotes literarias y su desbordante imaginación.


Los grandes protagonistas del Popol Vuh o Libro de la Comunidad son los distintos dioses que manejan a voluntad el destino del Universo y los seres vivos. Sobre ellos se cuentan sus grandes relatos, sus hazañas, sus caprichos y todo tipo de detalles que han maravillado a miles de lectores y estudiosos de una de las culturas más fascinantes del México Antiguo. A continuación podrás conocer a algunos de los dioses más importantes de la civilización maya que forman parte del Popol Vuh o cuyo nacimiento se dio a través de otras fuentes orales o escritas:


Ixtab



Era también llamada la ‘dama de la horca’, ya que se le representaba colgada de una cuerda que pendía de la infinidad de los cielos. La diosa del suicidio era admirada entre los habitantes mayas, pues esta forma de morir era vista como algo honorable entre la cultura que se estableció en el sureste mexicano y parte de América Central. Al igual que los guerreros que perdían la vida en el campo de batalla o las mujeres que morían durante el parto, los suicidas eran admirados, especialmente los que como Ixtab decidían colgarse de una cuerda.


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Tsukán



Esta temible serpiente era considerada como la guardiana de los cenotes, lugares sagrados para los mayas y puertas hacia el Inframundo en los cuales se llevaban a cabo sacrificios humanos. Tsukán era de proporciones bestiales: su cabeza era tan grande como la de un caballo y en general su aspecto debió ser amenazante. Según el investigador Carlos Augusto Evia Cervantes, solía atacar a quienes se atrevían a merodear por los cenotes y en ocasiones de su cuerpo emergen alas con las que vuela hacia destinos desconocidos volviendo al cabo de cierto tiempo a los cenotes.


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Yum Kaax



Era el dios del maíz y la agricultura, por ello era uno de los más queridos y venerados del pueblo maya. Asimismo se le consideraba un benefactor de los animales. Su personificación más común era la de un hombre de edad mediana con un tocado en la cabeza y una especie de receptáculo con mazorcas en su interior.


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Hunab Ku



Los mayas pensaban que el universo y todas sus criaturas habían sido creadas por Hunab Ku, el padre de todo lo que podía verse, escucharse, tocarse y saborearse. Hunab Ku estaba presente en todo momento y lugar: se percibía a través de la luz, el agua, el sonido, el viento e incluso en los sentimientos de cada una de las personas. Desde niños, las mujeres y los hombres mayas eran educados para adorar a este dios y dedicarle cada una de sus obras y pensamientos. Al ser una fuerza esencial incorpórea, no se conocen representaciones físicas de este dios más que un símbolo que ha pasado a formar parte de la tradición maya más popular.


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Yum Kimil



Así como la luz existe en todos los ámbitos de la vida, también existe su contraparte: la oscuridad y la muerte. A estos dos elementos se les representaba a través de Yum Kimil, el dios más temido del panteón maya. Se tenía la creencia de que este dios se manifestaba en la Tierra bajo la forma de búhos, perros y jaguares. Su morada era el Inframundo (Xibalbá), al que Yum Kimil arrastraba a las personas enfermas. En algunos sitios era conocido como el ‘dios de la flatulencia’, debido al hedor que su presencia despedía, según los relatos sobre él.


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Ah Kin



Sanaba las enfermedades y protegía contra los demonios del mundo de la oscuridad. Era el dios del sol, aquella estrella que alumbra a nuestra galaxia y que tantas culturas adoraron en tiempos muy remotos, como fue el caso de los egipcios. Los mayas lo adoraban por medio de la quema de inciensos en la mañana, al tiempo que entonaban rezos, oraciones, cánticos y se hacían sacrificios humanos.


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Hum-Camé



Era uno de los jueces más despiadados en el Xibalbá. Cuentan los relatos que el dios bueno Hun-Hunahpú inventó el juego de pelota maya y que lo practicaba a diario junto a su hermano y sus hijos, los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué. Pero en el Inframundo, Hum-Camé se sentía molesto por el ruido que provocaban. Entonces haciendo mancuerna con otro juez despiadado, Vucub-Camé, invitó a Hun-Hunahpú al Xibalbá. Una vez ahí, ambos jueces sometieron a su invitado y le cortaron la cabeza. Enterados de lo ocurrido, los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué acudieron al Xibalbá para vengar a su padre.


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Ixchel



Mejor conocida como la diosa de la luna, lo fue también del amor, la fertilidad, la gestación, la medicina y los trabajos textiles. Sobre todo las mujeres eran las que mayor gratitud sentían por esta deidad vista como benévola entre los mayas. Era la contraparte y esposa de Ah Kin, pero también estuvo casada con Itzamná, engendrando a trece hijos. Quienes la veneraban hacían peregrinaciones hasta la actual isla de Cuzamil (actual Cozumel), donde se encontraba un recinto sagrado dedicado a ella.


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Kukulcán



Fue la representación de la Serpiente Emplumada o Quetzalcóatl de los mexicas. Su amplio significado está emparentado con los elementos del aire y la tierra. Entre los mayas se creía que Kukulkán había arribado a la actual península de Yucatán desde el mar para establecerse entre el pueblo y enseñarles todo lo concerniente a la cacería, la pesca, la agricultura y la medicina. El Templo de Kukulcán en la zona arqueológica de Chichén-Itzá es la pirámide más popular de la civilización maya: cada equinoccio de primavera un fascinante fenómeno de sombras dibuja lo que parecer ser un cuerpo de serpiente en las escalinatas del edificio. Estas sombras terminan en las cabezas de serpiente que se hallan en la parte más baja del templo.


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Tanto los dioses, como los habitantes de las ciudades mayas y sus principales costumbres siguen siendo temas fascinantes dignos de explorarse para conocer a fondo a una de las civilizaciones que marcaron una diferencia en el mundo:


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TAGS: Dios Datos curiosos historia de méxico
REFERENCIAS: Arqueología Mexicana

Rodrigo Ayala Cárdenas


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