
Existe un enorme catálogo de obras que narran las tragedias de los jóvenes que fueron obligados a pelear en Vietnam. Los daños psicológicos aún existen en los veteranos y todo ese sufrimiento impulsó cientos de himnos musicales que abogaban por la paz. Lo que pocos mencionan es que había otro tipo de hombres en dicho enfrentamiento. Así como existía un constante miedo en un grupo de chicos, otros se aprovechaban del caos y causaban dolor a los guerreros asiáticos en uno de los peores momentos de la humanidad.
Se podría pensar que en México no existe un pasado similar, que nuestro contexto cultural está alejado del dolor bélico de las guerras estadounidenses, pero es un error común. Sí. Algunos conocen la historia del Escuadrón 201, equipo de valientes de la fuerza aérea que se unió a los militares estadounidenses para liberar una isla en Filipinas. Ellos sólo fueron la cara limpia de la moneda, pues existe otro grupo de hombres que también fungieron como soldados contra los nazis, la diferencia es que ellos mismos se convirtieron en parte de horror y la injusticia que el mundo buscaba erradicar.
La absurda respuesta del gobierno mexicano fue similar a la del norteamericano y resultó en la creación de un campo de concentración en donde fueron encerrados japoneses, italianos y alemanes o cualquier descendiente de esas nacionalidades. La indicación era arrestar a cualquiera que pudiera ser espía, pero de acuerdo con la información actual no existen registros de que haya estado un sólo infiltrado en dichas zonas. El sitio se hallaba en Perote, Veracruz, una localidad rural de poco tránsito.
Se podría decir que al menos en México no hubo violaciones a los derechos humanos, pero eso sería falso. Uno de los principales es la libertad y los militares que arrestaron a los extranjeros rompieron esa ley al dejarlos encerrados. Aún si tuvieran baños, aulas y salas comunes, estaban separados del mundo exterior con la absoluta incertidumbre de lo que sucedía en la guerra. Se especula que gran parte de los arrestados habían migrado al país que entonces gobernaba Ávila Camacho para huir de los cambios y persecuciones en su lugar de origen, así que al verse aprisionados, descubrieron que no había escape del horror de los nazis o los aliados.
El campo de concentración cerró y liberó a los prisioneros el año en que el enfrentamiento finalizó. Fue 1945 y todos los registros quedaron ocultos bajo el manto del gobierno federal. Existen rumores de que las víctimas huyeron de México hacia países de Sudamérica o volvieron a sus lugares natales, pues perdieron la confianza en la protección que alguna vez les pudo aportar el presidente Ávila Camacho.
*Las imágenes retratan a modo de ilustración los campos de concentración en Estados Unidos, ya que no existen documentos fotográficos del mexicano.
En portada: Infobae
