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Epsy Campbell, la vicepresidenta que lucha por las mujeres afro y la comunidad LGBT en Costa Rica

11 de abril de 2018

Ricardo Corea

Epsy Campbell, la nueva vicepresidenta de Costa Rica, es una transgresora y jamás ha pretendido ocultarlo.



“Cuando una está tratando de crear un poder colectivo y no individual, tiene que consultar con otras personas, con gente cercana, pues estoy convencida que esa colectividad es lo único que te da posibilidad de acertar o por lo menos equivocarte menos”.

Epsy Campbell


“Soy afrocostarricense. Siempre me denomino como ciudadana del mundo por derecho propio. Activista de Derechos Humanos de toda la vida, política activa de mi país, vinculada a todo el proceso de los pueblos y mujeres afro”. A esta autodefinición, podríamos agregar que Epsy Campbell es economista, defensora de los derechos de las mujeres, del desarrollo social, investigadora y una larga lista. Su nombre es Epsy Alejandra Campbell Barr y a sus 55 años se convirtió en la primera mujer afrodescendiente en llegar a la vicepresidencia de su país.


En una entrevista con Lucía Lagunes Huerta, Campbell deja claro que lo de ella siempre ha sido luchar contra las injusticias. “Desde que me acuerdo estoy de activista. En mi casa, donde éramos cinco mujeres y dos hombres, mis hermanos tenían algunos privilegios que me parecían inaceptables. Lo mismo en el colegio que en la universidad me involucraba en la defensa de aquello que me parecía injusto".





¿Se trata de una falsa impostura de una mujer política? No se puede descartar, y seguramente los adversarios políticos encontrarán en ella muchísimas cosas qué recriminarle. Lo que no se puede negar es su vasto currículo. A fuerza de ser tan largo y el espacio tan reducido, podríamos sacar algunos de los puntos más importantes. Fue miembro fundador del Partido Acción Ciudadana (PAC) en 2000; candidata a la primera Vicepresidencia de la República de Costa Rica en el año 2006; diputada del Partido Acción Ciudadana; Jefa de Fracción del 2003 al 2006 y presidenta del Partido del 2005 al 2009; coordinadora de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas y Afrocaribeñas; coordinadora del Foro de Mujeres para la Integración Centroamericana; integrante fundadora del Centro de Mujeres Afrocostarricenses; directora del proyecto Liderazgo e Incidencia de las Mujeres en Integración Centroamericana; miembro del Parlamento Negro de las Américas y autora de varios libros, entre los que destaca Poderes cuestionados: Sexismo y racismo.





Pero no se confundan, no pretendemos caer en las simplificaciones aberrantes. No se trata de enaltecer una figura política sólo por su género, sexo o su color de piel —cosas que, al fin y al cabo, no representan un verdadero logro. No exaltamos la figura de Epsy como una especie de mesías negra y mujer, aunque la imagen no es mala. Nada de eso. Estamos reivindicando un precedente importante en la región centroamericana; una transformación interesante en el imaginario de los electores y del campo político electoral: una mujer afrodescendiente, lesbiana y empoderada ha entrado a un campo de juego históricamente dominado por hombres blancos y heterosexuales.


A algunos esto último les puede parecer una exageración y se podrán argüir varios casos en lo que esto no se ha cumplido, pero esos casos son simples excepciones. La clase política centroamericana ha sido, desde hace muchísimos años, una élite específica, con orígenes y culturas muy específicas, que siempre ha carecido de diversidad. Ella mismo lo explicó en una entrevista: “soy afrodescendiente en una sociedad que se cree muy blanca, europea; entonces siempre había una necesidad de reafirmar quién era yo, quiénes éramos nosotros, tener referencias históricas de lo que implica ser afrodescendiente después de procesos de una negación de nuestra ciudadanía”.





Como sabrán casi todos, las elecciones en Costa Rica fueron marcadas por el tema LGBT+. A raíz de una consulta que hizo el gobierno del presidente tico Luis Guillermo Solís, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó a Costa Rica legalizar el matrimonio igualitario. Si una orden de este tipo es de por sí un desencadenante de pasiones, controversias y especulaciones en un país latino, agreguen que Costa Rica se encontraba en plena campaña para elegir al futuro presidente. Las opiniones entre los 13 aspirantes a la presidencia se dividieron y cada quien tomó la decisión de la Corte, la mezcló con sus propios prejuicios e ideologías, y utilizó el resultado para acarrear votos como parte de su propia campaña.


Dos voces sobresalieron de entre el resto, la de los dos candidatos que se disputaron la segunda ronda: Fabricio Alvarado, candidato de Restauración Nacional (RN) y pastor evangélico, y Carlos Alvarado Quesada, del oficialista Partido Acción Ciudadana (PAC). Mientras Fabricio propugnaba erradicar la “ideología de género” y “proteger a la familia tradicional”, Carlos abanderó la causa de la diversidad y el legítimo derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo. Para muchos, Carlos tenía las de perder, tomando en cuenta que el elector promedio centroamericano aún es una persona bastante conservadora. Pero esta vez la democracia nos dio una agradable sorpresa: el triunfo del candidato con ideas más humanas. Así, Carlos Alvarado se convertirá en el siguiente presidente de Centroamérica y Epsy Campbell una de sus vicepresidentas.





La relación entre la ahora vicepresidenta y las luchas por los derechos de la comunidad LGBT+ no está marcada únicamente por esta coyuntura. De hecho, en 2015 el Frente por los Derechos Igualitarios de Costa Rica presentó en la Asamblea Legislativa el proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario. Doce diputados apoyaron esta iniciativa ciudadana. Entre esos 12 estaba, por supuesto, Campbell. Epsy es, por donde se vea, una transgresora y jamás ha pretendido ocultarlo. Como hemos visto hasta ahora, la fórmula presidencial de la que fue parte no sólo ganó las elecciones presidenciales de su país —un mérito nada despreciable—, sino que dio un mensaje contundente al mundo, especialmente a nuestra región: no estamos dispuestos a volver al fundamentalismo obtuso y macabro, ese que menoscaba el derecho de todos los ciudadanos.


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No hay que ir demasiado lejos para cultivar una sensibilidad hacia el tema LGBT y sus aristas en la sociedad. Aquí puedes encontrar 9 películas que retratan la homosexualidad en México.



TAGS: Política Centroamérica lgbtq
REFERENCIAS: Proyecto de ley impulsa al matrimonio igualitario Primera afrodescendiente ocupará vicepresidencia en Costa Rica

Ricardo Corea


Colaborador

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