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7 formas de curar la homosexualidad que la gente creía ciertas hasta hace poco

9 de junio de 2018

Alonso Martínez

La homosexualidad no es una enfermedad y no es una elección, sin embargo, aún existen personas que creen que puede "curarse" a través de distintos métodos.



La homosexualidad no es un trastorno mental, así lo declaró la Asociación Psiquiátrica Norteamericana desde hace más de cuatro décadas y desde entonces, cualquier tipo de terapia de conversión a la heterosexualidad ha sido prohibida en gran parte del mundo. De igual forma, la asociación declaró que cualquier intento de cambiar la orientación sexual de una persona no es ético y puede ser dañina para los "pacientes".



En 2001, el reconocido cirujano general de Estados Unidos, David Satcher, declaró que "no existe evidencia científica válida que demuestre que la orientación sexual pueda ser cambiada", y desde entonces, diferentes investigaciones han llegado a la conclusión de que sí "se nace" siendo homosexual, ya que el cerebro tiene ciertas características distintas al de una persona heterosexual.


Sin embargo, aún existen personas que creen que una persona puede dejar de ser homosexual a través de distintos métodos, que van desde la tortura hasta la terapia hormonal, o incluso a través de la religión. Ninguno de estos métodos ha sido comprobado como funcional.



Terapia de electroshocks



Durante gran parte del siglo XX la homosexualidad era considerada un trastorno mental, por lo que los médicos usaban métodos extremos para curarla. Uno de ellos era la terapia de shocks. Los más usados (y los que se siguen utilizando en China, un país en extremo homofóbico) consisten en someter al "paciente" y darles fuertes impulso de energía a las manos, a los genitales o hasta en el cerebro acompañadas de imágenes homosexuales.


En algunos casos la terapia está acompañada de distintas drogas que sirven para marear y provocarle molestias al sujeto.


Como en la mayoría de los casos, existieron algunos pacientes que afirmaron haberse curado, pero lo decían por miedo a ser tratados de nuevo.


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Condicionamiento negativo



Similar al método anterior, a lo largo de la historia y aún actualmente en algunas "clínicas para curar la homosexualidad" (que existen en México y otros países) se ha tratado de usar el condicionamiento negativo para "curar" a las personas de sus preferencias sexuales.


Este consiste en presentar al sujeto con imágenes de actividades homosexuales o del cuerpo de alguien que pertenezca al género en que estén atraídos, y torturarlos cuando muestren algún tipo de reacción sexual. Se les golpea, quema, o se les dan shocks. El tratamiento pretende que –en el futuro– cuando el "paciente" vea esas mismas escenas reaccione sintiendo miedo o con el dolor que le fue infligido, y lo vea como algo negativo.


De igual forma, las personas afirmaban estar curadas por miedo a volver a ser torturados.


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Fisicoterapia



Un método desarrollado en Estados Unidos por Alexander Lowen y John Pierrakos es la bioenergética. Ese método terapéutico consistía en transformar el pensamiento a través de reacciones físicas. El médico Richard Cohen le pedía a sus "pacientes" recostarse en posición fetal en sobre sus piernas mientras les gritaba o los golpeaba con una almohada. De igual forma, la persona tenía que hacer distintos movimientos para "dejar fluir" la conexión entre el cuerpo y la mente, ya que se pensaba que la homosexualidad era provocada por una interrupción en ese vínculo.


La bioenergética es considerada una pseudociencia y nunca se presentaron resultados contundentes.


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Religión



Una de las más famosas que se sigue utilizando actualmente es la terapia con religión, impulsada por la frase en inglés pray the gay away (reza que se vaya lo gay). Los métodos son distintos dependiendo la religión pero la creencia principal es que a través del rezo y de la creencia es posible cambiar de preferencias sexuales. Algunos se convencen de eso, sin embargo es imposible transformar completamente la psicología del sujeto.

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Uso de electrodos



En la década de los 70, en Louisiana, Estados Unidos, se llevaron a cabo experimentos en los que los pacientes eran expuestos a electrodos en el cerebro que lanzaban impulsos eléctricos que –de acuerdo con los investigadores– provocaban placer. Primero exponían a los "pacientes" a imágenes heterosexuales y activaban los electrodos, posterior a eso, los forzaban a tener sexo con prostitutas contratadas por el gobierno.


Eventualmente el experimento parecía funcionar porque los pacientes pedían más estímulos, pero en realidad solo querían sentir el impulso sexual, y no estaba influenciado por su percepción. Aunque parecían estar condicionados, no había resultados contundentes que apuntaran a una "cura".



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Terapia hormonal (Nazi)




Algunos de los experimentos más brutales en contra de la comunidad homosexual se llevaron a cabo en Alemania durante la época Nazi. El Doctor Carl Værnet cortaba la entrepierna de sus "pacientes" e insertaba un tubo de metal por el que le insertaba testosterona, ya que pensaba que la homosexualidad era provocada por la carencia de esa hormona.

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Lobotomía



La lobotomía ya está prohibida en gran parte del mundo porque se ha comprobado que no es un método seguro para curar ningún tipo de enfermedades, pero aún se practica clandestinamente en algunos lugares. Consiste en la eliminación de algunas partes del cerebro, y aunque en el pasado algunos pacientes psiquiátricos mostraban una mejora, la mayoría tenía efectos secundarios, como la pérdida del habla, de recuerdos o de habilidades o dificultad al pensar, o en el peor de los casos, podía dejar al sujeto en un estado comatoso.


Fue utilizada ampiamente para tratar de curar la homosexualidad, pero tuvo efectos similares, y nunca se comprobó que fuera efectiva.


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La homosexualidad no puede ser curada porque no es una enfermedad ni un trastorno. Sin embargo, alrededor del mundo aún existen millones de personas que creen que puede curarse a través de los métodos que mencionamos. Solo queda esperar que con el tiempo esos mitos desaparezcan y se acepte a las personas por lo que son y no se trate de cambiarlas para que encajen en un sistema ideológico que ha sido comprobado como inválido.




TAGS: Sexualidad Ciencia homosexuales
REFERENCIAS:

Alonso Martínez


Editor de Cine

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