
Para la edición de ese programa, presentaron una larga y detallada entrevista acompañada de una serie de videos que supuestamente respaldaban la narración del doctor Jonathan Reed quien aseguraba haber sido testigo de una presencia de un ser que no era de este planeta. Reed, de origen estadounidense, relató que en octubre del año 1996 él salió a caminar con su perra, una golden retriever llamada Suzie a un bosque en el estado de Washington. Aproximadamente a las 2:45 de la tarde la perra comenzó a perseguir a una criatura que iba a una gran velocidad, Reed perdió de vista a su perra y sólo escucho como sus ladridos cambiaban de tonalidad, como si algo lo estuviera lastimando, el doctor tomó una rama que encontró cerca para defender a su mascota y se encontró con que el animal estaba sometida por un ser humanoide café de poco más de 120 centímetros, cráneo fuera de proporción y grandes ojos rasgados. El doctor explicó que después de un par de zangoloteos el ser decapitó a su perra y luego la convirtió en polvo. La reacción inmediata de Reed para defender a su animal fue golpear al ser en la cabeza con la rama que llevaba, el ser cayó al suelo presentando una fuerte herida en la cabeza. Después el doctor volvió con su cámara para documentar al ser y llevar su cadáver a su casa y meterlo al congelador.
La transmisión de estas imágenes y el relato de Reed, ocasionaron un gran impacto a nivel mundial, incluso algunos medios abordaron el video como una prueba oficial de contacto extraterrestre. Pero dentro de la escéptica comunidad ufóloga comenzó a crecer la duda y la polémica, algunos le creían y otros no. La gota que derramó el vaso se dio poco tiempo después de que Jonathan Reed dio una entrevista en el programa estadounidense de radio llamado Art Bell, cuando el escéptico público comenzó a investigar por su cuenta acerca de la supuesta prueba de ADN que se le había realizado al espécimen extraterrestre, en donde el resultado concluyó que el ser no tenía genes ni humanos ni animales, según el microbiologo, Harold Chacón. El problema surgió cuando los oyentes del programa se percataron de que no existía ningún registro de título universitario a nombre de Harold Chacón, sin embargo él y otro implicado se defendieron diciendo que el gobierno había destruido sus registros académicos. La farsa terminó cuando se descubrió que Chacón era en realidad un empleado de una gasolinera al poniente de Seattle.
Desde entonces Reed y Chacón han evadido a la prensa, simplemente eran un par de caza fortunas y fanáticos del fenómeno ovni, por su parte Jaime Maussan tampoco ha declarado nada al respecto, a pesar de este incidente su prestigio no se vio mermado.
Ve el extracto de la entrevista a Jonathan Reed y Jaime Maussan a Otro Rollo (da clic aquí si el video no carga correctamente):
En portada: Midnight in desert

