
Marilyn Monroe fue una de las figuras más carismáticas y misteriosas del espectáculo, un ícono de moda que cautivó el corazón de cientos de admiradores y decenas de amantes. Su extrovertida personalidad y adorable presencia, además de físico envidiable, provocó que existieran gran cantidad de mitos y anécdotas alrededor de su persona, pero, en esta ocasión hablaremos únicamente de la estrecha relación que tuvo Marilyn Monroe con México.
Sus antecedentes
Para comenzar, hay que aclarar que el verdadero nombre de Marilyn Monroe era Norma Jean Mortenson, su madre Gladys Baker Monroe nació en Piedras Negras (llamado Porfirio Díaz en aquel entonces), en Coahuila. En aquellos años (1926) Norma era un nombre muy popular en el norte de México, de ahí el nombre real de Marilyn.
Chihuahua
Es bien sabido que Marilyn Monroe, al igual que muchos otros actores y personas influyentes, solían visitar algunas ciudades fronterizas con frecuencia para poder consumir alcohol con libertad en los tiempos en que la ley seca regía en Estados Unidos. A la actriz se le vio en más de una ocasión en un bar de Ciudad Juárez llamado “Kentucky Bar”, el cual también era visitado por el cantante Frank Sinatra y Jim Morrison.
Su visita a la Ciudad de México
Curiosamente el último viaje que realizó Marilyn Monroe, antes de morir fue a la Ciudad de México, 6 meses antes de su partida. La actriz quería algunos muebles y decoración para su casa, así que planeó una visita de dos semanas aproximadamente a algunos puntos de México.
A pesar de que Marilyn planeó esta escapada como un viaje personal y de esparcimiento, intentando pasar desapercibida, tan pronto se enteraron los medios de comunicación, la actriz tuvo que organizar una rueda de prensa (en la cual un indiscreto fotógrafo captó la falta de ropa interior de la actriz) y muchas de sus salidas se convirtieron en grandes sucesos del dominio público, llenos de cámaras y personalidades importantes, como su visita al restaurante “El Taquito”, en donde se le organizó una velada con mariachis, tequila, mole, carnitas, guacamole, chalupas y gusanos de maguey.
Otra anécdota destacable de este viaje, fue su paseo por las ruinas de Teotihuacán y las compras que realizó en Chiconcuac, Estado de México, donde se hizo de un emblemático suéter bordado tipo panal, el cual fue utilizado en una famosa sesión fotográfica a cargo de George Barris. Marilyn pago 130 pesos por este suéter y después de su muerte el mismo fue subastado por 160 mil dólares.
Su amante mexicano y comunista
Según el escritor Xavier Navaza, en su libro, El último amante de Marilyn Monroe, publicado en el año 2012, Marilyn Monroe tuvo un amante mexicano, José Bolaños Prado, director y guionista quien mantuvo vínculos con militantes del Partido Comunista Mexicano.
Cuenta el escritor, que se conocieron el primer día que la actriz llegó, a la que sería su última visita a la Ciudad de México, es decir, el 22 de febrero de 1962 en una tienda de muebles de la ciudad. Para este entonces Marilyn tenía 35 años y José 26, a los pocos días ambos viajaron a Acapulco y luego a California, incluso, José fue el afortunado acompañante de Marilyn durante la entrega oficial de los premios Golden Globe en Hollywood, donde recibió el premio “World’s Film Favorite”.
Misteriosamente el número de José Bolaños apareció en el registro de últimas llamadas que hizo Marilyn Monroe cuando se le encontró sin vida en su casa de California.
Para finalizar, resulta curioso mencionar que Marilyn fue sepultada con el mismo vestido con el cual dio su rueda de prensa en el hotel Hilton de la Ciudad de México, en aquella última visita donde conoció a José Bolaños.
En portada: ADN 40
