
Un año antes de la desaparición samurái, en la Batalla de Aizu, murió Nakano Takeko, la última samurái. Durante el enfrentamiento, Nakano lideró un pequeño grupo de veinte mujeres guerreras, conocidas como onna bugeisha, el grupo aguerrido de mujeres impresionó al ejército imperial japonés por su destreza y valor.
Onna bugeisha
Onna bugeisha significa “experta en artes marciales”, estas mujeres pertenecían directamente a la clase samurái, específicamente a la llamada clase bushi y su función era proteger la casa y a sus habitantes de ladrones o enemigos en tiempos de guerra, cuando no estaban el hombre. Para poder cumplir con esta labor, las mujeres escogidas recibían un entrenamiento intensivo para poder usar diferentes armas y diversas técnicas de lucha. El arma por excelencia de estas guerreras samuráis era la naginata, un asta terminada en una gran hoja curva.
Nakano Takeko
De este grupo de mujeres destacó Nakano Takeko, quien nació en 1847 y fue adiestrada en el combate y en las artes por el maestro samurái Akaoka Daisuke desde temprana edad. A los dieciséis años Nakano era una maestra en el combate en la escuela de Daisuke y preparándose para los enfrentamientos que se avecinaban.
Los samuráis contaban con un ejército de entre tres y cinco mil guerreros, armados con espadas y flechas, una resistencia muy débil en comparación con el poder del ejército imperial que se acercaba, compuesto por unos quince mil guerreros. Nakano reunió un grupo de veinte onna bugeisha armadas con naginatas y espadas, se ofrecieron al comandante de las fuerzas rebeldes.
Con la derrota de Aizu en 1869, el shogunato perdió todo su poder y los privilegios de los samuráis se abolieron, poco a poco la casta guerrera que había gobernado Japón durante siglos terminó por desaparecer. Todos los años, durante la festividad de la batalla de Aizu, es una tradición que las jóvenes niponas vistan como las antiguas onna bugeisha y rinden un orgulloso homenaje a Nakano Takeko.
