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El oscuro origen de las muñecas Barbie que no conocías

8 de enero de 2018

Alonso Martínez

Las Barbie son las muñecas más usadas por las pequeñas niñas, pero sus antecesoras eran juguetes que no eran precisamente para un público infantil.



El juguete sexual


Lilli era un sueño. Delgada, rubia y coqueta, representaba el estereotipo del deseo masculino. Su figura aparecía constantemente en el periódico Bild dentro de una serie de tiras cómicas en las que revelaba todo su atractivo. Cubriendo su cuerpo desnudo, con ropa interior sensual o luciendo glamurosa, la figura femenina se convirtió en el sueño de todo hombre alemán. Los chicos buscaban los dibujos para soñar con una de esas "mujeres perfectas", hasta que eso no fue suficiente y el público exigía algo que pudieran tocar.



Así fue como nació la primera muñeca Barbie (aunque en ese tiempo aún no se llamaba así). Las muñecas Bild Lilli se empezaron a fabricar en 1955, a dos años después de su primera aparición en las tiras cómicas, y en poco tiempo se catalogaron como uno de los juguetes para adultos más vendidos entre los hombres. Los jóvenes las compraban para tener a su sueño cerca, otros las regalaban a sus amigos como un chiste, y otros se las daban a sus novias para hacerlas pensar en escenarios sugestivos. Lilli era un símbolo sexual de la talla de Betty Boop; servía como adorno para automóviles, como pieza de coleccionista o como un juguete para pervertidos, pero en poco tiempo se transformaría en la muñeca favorita de las niñas norteamericanas.


«Las muñecas Lilli podían comprarse en tiendas de tabaco, bares y tiendas de juguetes para adultos».



Bild Lilli tenía diferentes diseños. No sólo era rubia como en su versión de papel, sino que podía también tener el cabello negro, pero siempre tenía el mismo peinado: cola de caballo con un ligero fleco en su frente. Su cuerpo era ligeramente voluptuoso (motivo por el cual era considerada una "muñeca sexual"), perfecto para cualquiera de los vestuarios disponibles, y aunque no era anatómicamente correcta, resultaba bastante atractiva. Sus piernas largas eran motivo de envidia, su mirada desinteresada y sensual contrastaba con el lado reservado que denotaban las prendas que imitaban la moda de los 50. Y... de hecho, si lo pensamos bien, no eran muy diferentes a las Barbies modernas.



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De sex toy a Barbie


En los años 50 no existía una figura similar a las Barbies. Los juguetes para niños por lo general eran representaciones de infantes y no existía una enorme diversidad para elegir. Ruth Handler, una joven empresaria que había empezado la marca Mattel en Estados Unidos, estaba de viaje en Alemania con su hija Barbara, cuando Lilli llamó su atención. La chica acostumbraba jugar con muñecas de papel a quienes solía darles personalidades de adulto, así que su madre quedó impresionada cuando vio esas figuras. Sin importarle que fueran consideradas sexuales, le compró tres a su hija y cuando regresó a Estados Unidos decidió crear su propia versión.



A los pocos años, en 1959, Handler presentó al mundo la primera muñeca Barbie, llamada así en honor a su hija, y creando una maldición que reforzaría el estereotipo de la mujer "perfecta" durante el resto del siglo. La inventora compró los derechos de la muñeca Lili para no tener problemas, y rápidamente se convirtió en el producto principal de Mattel dirigido hacia niñas pequeñas. Sin saberlo, el mundo entero adoptó una muñeca sexual, ya que Handler no hizo demasiados cambios al modelo original, sólo eliminó el exceso de maquillaje, la mirada sugestiva y reacomodó ligeramente los senos para que lucieran más atractivos.



«Todas las pequeñas niñas necesitaban una muñeca para proyectarse en su sueño sobre su futuro. Si jugaría con la imagen que le gustaría ser cuando fuera mayor, sería un poco estúpido jugar con una muñeca que tuviera el pecho plano», dijo Handler en una entrevista de 1977. Ese comentario ha sido señalado por movimientos feministas que aseguran que la muñeca fue responsable de que millones de mujeres se sintieran inseguras con su cuerpo por no ser "perfectas" y por no ser una mujer blanca con sonrisa perfecta.



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El hecho de que Barbie estuviese basada en una muñeca sexual explicaría el efecto en la psique de las niñas que las coleccionaban. Lilli era "perfecta" de acuerdo con el estándar del macho común de mediados de siglo, además de que era la versión "definitiva" del sex-symbol alemán. Sin embargo, su creadora lo defendió hasta el final de sus días; y aunque actualmente existe más diversidad entre los modelos de Barbie, su figura aún continúa siendo una versión idealizada de cómo debe verse una mujer.


TAGS: Feminismo Historia mundial machismo
REFERENCIAS: Time Magazine

Alonso Martínez


Editor de Cine

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