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5 mitos sobre el feudalismo que siempre creíste ciertos

19 de septiembre de 2018

Leo Gonzalez

¿Qué es y cómo funciona el feudalismo económico? Descubre aquí cómo la Edad Media era mucho más sangrienta de lo que creías.


Con el fin de simplificar temas complejos relacionados a la historia se suele obviar detalles que son fundamentales para entender el contexto, algo esencial si se pretende entender y evaluar críticamente la historia. Lamentablemente esto pasa mucho en el sistema educativo de varios países, en el que se esquematiza e incluso se llega a caricaturizar el periodo en cuestión para así hacer más ameno la lectura para los estudiantes.


El feudalismo de la Edad Media es precisamente un tema que ha sufrido mutilaciones por muchos libros de texto escolares sobre el periodo. 


De acuerdo a la "pirámide de clases", que se enseña en las clases de historia, las divisiones eran muy claras, con el rey en la punta mientras que los campesinos y siervos comprendían la base. Este tipo de caracterización de hecho no refleja la realidad de esos tiempos, así como tampoco la gran diversidad socioeconómica de cada región. La Edad Media comprende un periodo de mil años por lo que es necesario una aproximación resumida, pero acertada y un poco más detallada que una ficticia pirámide social. 


Claro, existía una jerarquía de clases, pero no tal cual se representa en la "pirámide". Los reyes y emperadores eran jefes de estado pero en lugares donde la regionalización política existía con más fuerza, tales como Francia y el norte de Italia, existieron políticas autónomas que no respondían al rey en cuestión. Lo mismo sucedía con las diócesis católicas, nominalmente sujetas a Roma pero que respondían a las políticas locales o incluso operando independientemente en lo que algunos historiadores conocen como "repúblicas episcopales".



Los campesinos o siervos no necesariamente pertenecían a la base más baja, antes del siglo VIII existían dos tipos, los dependientes y los libres. Mientras los dependientes debían servicios a sus patrones los libres podían incluso tener tierras, entrar en el ejército, asistir a las asambleas públicas y tener trabajadores que cultivaran sus tierras. Esto era generalmente frecuente entre los siglos VI al VIII y en lugares donde la aristocracia era modesta y las aldeas operaban de una forma autónoma o semi autónoma. Otros mitos sobre el feudalismo muy comunes son:


No existía una red clientelar


La descentralización del imperio en occidente hizo que la nueva aristocracia militar germana remplazara a la aristocracia civil latina y cambió la política basada en impuestos públicos a la renta privada de tierras. El código militar germano del comitatus, que establece la lealtad a un caudillo basada en los honores o regalos que este le otorgue a sus compañeros, se trasladó a la adquisición de tierras.


Esta nueva aristocracia militar de terratenientes germanos implementaba políticas más agresivas hacia a sus vecinos, para adquirir más tierras y por consiguiente, establecer un comitatus propio. Así se establece una red clientelar en la que el campesino en cuestión buscaba ser patrocinado por un caudillo o aristócrata.


En el caso de los merovingios, la misma aristocracia buscaba establecer relaciones clientelares con otros de mayor nivel para ganar influencia política o ejercer una posición oficial dentro de la corte del rey, con la posibilidad de ganar favores directamente del monarca. La cadena clientelar también operaba de forma regional entre terratenientes campesinos menores y oficiales locales como el caso de un conde. 




Solo existían dos clases sociopolíticas


Las realidades eran distintas para los diferentes estados romanos germanos que sucedieron al imperio occidental. En la España visigoda antes del año 750, la aristocracia estaba centrada al foco político estatal, es decir, buscaban protagonismo político en la corte y no buscaban fragmentar el reino y gobernar independientemente sus tierras. Sin embargo, los lombardos operaban ducados independientes unos de otros y sólo empezaron a designar reyes como medida militar contra agresiones externas; los merovingios también sufrían fragmentación política con aristócratas rebeldes.


Cuando los terratenientes germanos comenzaron a establecerse en estancias a mediados del siglo VIII, estos adoptaron una política bipartita en sus tierras que consistía en el demesne o dominio del terrateniente, y las viviendas de los inquilinos, que tenían que pagar la renta a modo de servicio que consistía en el cultivo de las tierras, así como también otros trabajos manuales como tejer o talar. Este sistema es conocido por los historiadores medievalistas como el sistema manorial. Sin embargo su implementación no fue establecida sistemáticamente en todas las regiones. La economía manorial vendría a ser importante después, con la implementación del señorío en varias regiones de Francia e Italia. Pero a fines del periodo merovingio y comienzo del carolingio, no todas las tierras estaban sujetas a la aristocracia.


La fragmentación de la aristocracia en occidente durante la primera mitad de la edad media permitió que existieran comunidades autónomas y semi autónomas administradas por campesinos que ejercían cargos públicos dentro de su aldea. Solo en la cuenca parisina se encontraba un dominio fuerte de la aristocracia terrateniente y aldeas sometidas a estos. En Bretaña por otro lado los únicos terratenientes a gran escala pertenecían al séquito de nobles y príncipes, mientras que las aldeas eran administradas por campesinos con un poco de tierras conocidos como machtierns, que también presidían en cortes. Estas aldeas no estaban sujetas a la aristocracia sino al oficial local que era el machtiern.


El modelo más frecuente en la mayoría de las zonas de occidente era sin embargo el que se encontraba en Gortsdorf, donde tanto el monasterio local -de Wissembourg-, como la aristocracia tenían tierras; pero también familias de clase campesina y terratenientes menores que estaban listados en las cartas de concesión del monasterio como donadores o vendedores de tierras. Gortsdorf estaba dividido entre campesinos libres y mancipias o dependientes; el control de la aristocracia, aunque fuerte en algunos lugares, estaba completamente fragmentado. 


Mientras el modelo de París se encontraba en zonas de alto dominio aristocrático, y el modelo de Bretaña en lugares donde la aristocracia era muy débil, el modelo de Gortsdorf parece ser el más recurrente durante los años anteriores al ascenso carolingio.





Las tierras se trabajaban todo el día, todos los días


Las reformas carolingias en la administración provocaron, como ya se ha mencionado, la sistematización de la economía manorial y la proliferación de nuevos funcionarios públicos de corte aristocrático. Las regalías y los honores, las concesiones de tierras y títulos fueron sistematizados por Carlomagno, y los nuevos condes buscaban una política hereditaria para que dichas concesiones siguieran dentro de su dinastía.


Esto provocó una disminución de terratenientes campesinos y un aumento del modelo económico donde inquilinos, tanto de estatus libre como dependientes, estaban sujetos a pagar con trabajo forzado en los campos del señorío. Con el tiempo el campesino libre también perdería algunos derechos que marcaban su libertad, estos eran el de participar en el ejército y en asistir a asambleas públicas.


La renta de tierras, así como el estatus de los campesinos, ya no eran considerados importantes para la aristocracia terrateniente. El enfoque era en la imposición del trabajo, algo que variaba de acuerdo a cada región. El servicio podía variar de un día a la semana, 4 semanas al año, a 5 días una semana. La explotación de la servidumbre, que ya no se distinguía entre libres y dependientes, provocó que Carlomagno promulgara regulaciones en el periodo de servicio laboral. 


Este sistema económico no estuvo presente en todas partes al mismo tiempo, y en algunos lugares no se ejercía de forma extrema como en Francia. En Inglaterra el manoralismo empezó a ser introducido en el siglo X mientras que al mismo tiempo en Italia empezó a debilitarse al encontrarse registros de pagos de renta en dinero y no en servicio.



Solo los reyes tenían castillos


Los sucesores de Carlomagno de Francia Occidental no les iban muy bien en cuanto a controlar a una aristocracia volátil y cada vez más centrada en la política regional. No es de extrañar que fuera en esta región fragmentada que el régimen señorial surgiera a principios del siglo X.


Este sistema de dominio consistía en la expropiación de funciones públicas y derechos legales por parte de un terrateniente. No sólo condes y marqueses buscaban provecho de este nuevo sistema, sino que también castas menores de aristócratas terratenientes que buscaban autonomía.






Un ejemplo es la dinastía de Uxelles que estaban subordinados a los condes de Mâcon, pero mantenían algunas funciones públicas y soberanas en su castillo como ejercer cortes de justicia y cobrar peajes. Tal fue la fuerza que esta dinastía adquirió que los condes de Mâcon perdieron el control completo sobre ellos en el siglo XI. Los castillos a partir del siglo X se utilizaron para privatizar los bienes locales y funciones públicas, y generalmente eran resguardados por un destacamento militar gobernado por un castellano sujeto a las ordenes del señor.



Bajo el señorío rural había pocos conflictos violentos


La profesionalización de los soldados comenzó en el siglo X, antes de esta fecha se esperaba que los aristócratas estuvieran entrenados en el arte de la guerra y fueran mejor preparados que el campesino recluta. Cuando la administración de castillos comenzó a ser asignada a destacamentos militares, éstos ganaron más protagonismo político, por lo que no era raro que buscaran imponer un castillo propio, ajeno a la de su señor. Los nuevos castellanos podían salirse con la suya frente a un conde como éstos últimos generalmente lo hacían con respecto a los reyes.


Otra característica de la época fue el surgimiento de un tipo de aristocracia conocido como señorío rural. Generalmente conformada por campesinos que pertenecían a la élite de su aldea y eran designados líderes por votación. Para el siglo X la jerarquía de las aldeas se manifestó en la arquitectura, donde las estancias de estas élites rurales se podían encontrar fortificadas, pues los líderes buscaban asegurar su estatus a base de agresiones empleando fuerza armada; la designación ya no era negociable. Algunos pequeños terratenientes rurales se convirtieron señores para otros, otros campesinos alquilaban dominios de terratenientes ricos.


Así el feudalismo se revela mucho más complicado, una especie de tierra de nadie política en la que el poder se disputaba no solamente entre los aristócratas y señores, sino entre los campesinos y militares que querían alcanzar el mismo nivel que los duques y condes, muchas veces a costa de subyugar violentamente a sus propias comunidades.


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