
Después de entregar los obsequios a la mujer, el payaso sacó un revólver y le disparó en la cara. El hijo de Marlene, Joey, de 21 años escuchó la detonación, corrió a la entrada y logró identificar el modelo del automóvil en el que huyó el asesino de su madre. Marlene Warren murió dos días después en el hospital.
A un año del crimen, la policía de Palm Beach determinó que Michael Warren, esposo de Marlene, y Sheila Keen, su amante, probablemente estaban detrás de la muerte de Marlene. Michael declaró que no sabía nada del asesino de su mujer y que no tenía ningún tipo de relación con Sheila Keen.
Las pruebas en su contra eran circunstanciales: varios testigos aseguraron ver a una mujer que se correspondía con la descripción de Keen comprando un disfraz de payaso, flores y globos, sin embargo, estas pruebas no eran suficientes para culpar a alguien.
El Chrysler Le Baron que conducía el payaso anónimo, pertenecía a una de las empresas de alquiler de coches de Michael Warren, este había sido robado seis semanas antes después de que unos clientes tratarán de devolverlo sin éxito como consecuencia de las instrucciones confusas que les daba el propio Michael Warren.
El sheriff del condado de Palm Beach, Rick Bradshaw, aseguró que los avances en los exámenes de ADN para la evidencia ayudaron a sellar el caso:
«Pensemos en los días en que teníamos móviles que parecían un ladrillo y ahora tenemos teléfonos inteligentes que lo pueden hacer todo, esa es la diferencia entre la tecnología del momento en que esto pasó y la de hoy. Es exponencialmente mucho mejor a la hora de ayudarnos a estar seguros de que tenemos a la persona correcta».
A mediados de la década de los noventa, Michael Warren pasó tres años en prisión por crimen organizado, manipular el cuentakilómetros de los coches y robo. Sin embargo, la policía nunca pudo comprobar si Michael estuvo involucrado en el asesinato de su esposa o si se trató de un plan ideado y ejecutado únicamente por Sheila.
En portada: Instagram @n7_fanaticmadi y @rawlofthedead
