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Triclinium: las camas en las que la aristocracia romana celebraba los placeres de la comida y el amor

13 de noviembre de 2017

Cultura Colectiva

Los lechos podían ser ocupados hasta por tres comensales, quienes se reclinaban sobre cojines con una pequeña inclinación para mayor comodidad

La historia demuestra que en el pasado la visión en torno de la vida social, las costumbres y las relaciones interpersonales era muy distinta y que la evolución y el progreso de las civilizaciones va mucho más allá de lo tecnológico y lo político. La cosmogonía ha cambiado, para bien o para mal. Como gran referente de Occidente hay que hablar del imperio romano, el cual gozó de un auge y esplendor tal que contaba con representaciones de batallas navales en las que morían actores, mujeres que se mantenían vírgenes por el bien del Estado y una moneda que sus habitantes usaban exclusivamente para pagar favores sexuales. Durante el periodo autocrático, comúnmente relacionado con su expansionismo, la grandeza de sus gobernantes y sus alcances culturales, sucedían en lo cotidiano cosas que aún son objeto de estudio. Un ejemplo de ello es el triclinium.


Fresco romano que representa un triclinium


Consistía en tres camas colocadas en forma U alrededor de una mesa, en las cuales los invitados de los nobles romanos degustaban comidas exóticas, a la vez que eran entretenidos con diversidad de espectáculos de música, cantos y danzas. Además disfrutaban de lujosos espacios decorados con pinturas representativas, en las que se destacan temas referentes al amor y la comida.

Triclinium deriva de las raíces latina triclinium y griega triklinion. Básicamente significa “diván” o “sillón largo”, y fue el nombre usado para designar un espacio que funcionaba como un comedor formal dentro de los hogares.

Cada uno de los lechos podía ser ocupado hasta por tres comensales, quienes se reclinaban sobre cojines dispuestos con una pequeña inclinación de 10 grados para mayor comodidad al momento de cenar. El espacio era distribuido de tal forma para que los sirvientes no causaran inconvenientes a los visitantes.



Muchos de los aristócratas romanos contaban con más de un triclinium, que eran usados según las estaciones del año y del Sol, según cuenta el historiador romano Plinio.  Por ejemplo, en primavera o verano los triclinium se orientaban al norte o al este y se dejaban abiertos hacia el atrio o jardín. Los de otoño e invierno se orientaban hacia el sur y se cerraban.

En lugares donde se disponía de más de un triclinium, el principal (maius triclinium) era usado para las cenas con un gran número de invitados. Mientras que los triclinium más pequeños (triclinium minus) se usaban para cenas íntimas y familiares.

Sin embargo, esta particular forma de degustar los alimentos no se originó en el seno de la cultura romana, pues varios historiadores registran su uso desde la Antigua Grecia, aproximadamente en el siglo VII a. C, y fueron introducidos por la cultura romana a partir de la segunda guerra púnica, entre el 218 a. C y 201 a. C.



Varios historiadores modernos también detallan que fue Escipión el Africano, importante político de la República Romana, quien hizo conocer el triclinium, el cual se llamó por un buen tiempo punicani —africano—, a raíz del lugar de donde habían sido traídos. Hasta ese momento los triclinium eran usados por las personas de clase media.

Entre las costumbres de etiqueta de los romanos es importante también destacar que en los comedores detalles como eructar o hacer ruido al masticar eran bien vistos, a diferencia de la actualidad, pues eran señales de buenos modales. Por medio de este acto los comensales daban a entender que la comida ofrecida por los anfitriones era buena. Otra costumbre era dar ofrendas a las divinidades protectoras del hogar, de la comida y la bebida. Por último, los restos de comida se tiraban al suelo para que los esclavos las recogieran.


Escrito por Katherine Espinoza


Fuentes

Domus Romana

Egrupos

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TAGS: Historia mundial Europa Roman Empire
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