La razón por la que lloramos tanto con ‘Up’: Una emotiva lección sobre el duelo y el amor eterno

Todos hemos llorado viendo Up y ahora sabemos por qué es inevitable hacerlo

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Si alguna vez has visto Up: Una aventura de altura y te encontraste llorando en los primeros 10 minutos, no te preocupes, no estás sola.

La película no solo nos regala una de las historias de amor más hermosas y devastadoras de Disney Pixar, sino que también nos muestra, de una manera tierna y real, cómo enfrentamos la pérdida y el duelo.

Up no es solo una película de aventuras, es un viaje emocional que conecta con una de las experiencias más humanas: aprender a vivir después de una pérdida significativa.

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De hecho, Carl Fredricksen, nuestro abuelito favorito, no solo está tratando de llevar su casa a Paradise Falls, también está navegando por las cinco etapas del duelo. Y, spoiler: lo hace con más valentía de la que pensamos.

La verdadera razón por la que lloramos tanto con Up: Una Aventura de Altura

La historia de Carl y Ellie nos hace soñar con el tipo de amor que todos queremos: uno lleno de risas, aventuras pequeñas y grandes sueños compartidos. Pero cuando Ellie fallece, de repente Carl se encuentra solo, aferrándose a los recuerdos de su vida juntos, especialmente a su casa, que es más que ladrillos; es su refugio y un símbolo de todo lo que compartieron.

Aquí es donde muchos se sienten identificados: cuando perdemos a alguien importante, es normal aferrarnos a objetos o lugares que nos hacen sentir cerca de ellos.

Esa casa que Carl se niega a dejar es una representación de cómo nos cuesta soltar lo que nos conecta con quienes ya no están.

Las etapas del duelo en un globo gigante

Aunque el viaje de Carl es literal, pues toma su casa y empieza un viaje lleno de sorpresas, también es una metáfora de su proceso interno para enfrentar el duelo:

Russell, Dug y el poder de seguir adelante

Aunque Carl comienza el viaje solo, es Russell, el niño explorador hiperactivo, y Dug, el perro más adorable del mundo, quienes lo ayudan a sanar. Ambos le recuerdan que, aunque su vida con Ellie terminó, aún hay nuevas relaciones y momentos que pueden llenarlo de alegría.

El mensaje es claro: aunque perder a alguien duele, no significa que la vida se detenga. Hay nuevas personas, experiencias y aventuras esperando, si tan solo nos permitimos abrirnos a ellas, pero, ¿por qué nos pega tanto esta historia?

La respuesta es más sencilla de lo que imaginas, y es que todos hemos enfrentado pérdidas, tal vez no hemos visto nuestra casa volar con globos, pero conocemos ese sentimiento de vacío y la lucha por encontrar sentido después de una pérdida.

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