Entre espasmos y dificultades respiratorias, una ballena piloto murió después de haber comido bolsas de plástico. En el momento en el que era asistida por algunos rescatistas, justo antes de morir, logró vomitar cinco de 80 bolsas de plástico que había en su estómago, pero no fue suficiente.
El hecho sucedió en Songhkla, Tailandia, donde desde la semana pasada se avistó a la ballena flotando moribunda sobre el canal de Songhkla. Al llamado de rescate acudieron algunos miembros del Departamento de Recursos Marinos y Costeros, quienes hicieron las maniobras para auxiliarla pero no pudieron salvarla.
La ballena que murió después de un esfuerzo de cinco días para salvarla. (Foto: Reuters)
La causa de muerte del mamífero fue determinada como obstrucción intestinal debido a 8 kilogramos de bolsas plásticas. Pero los dolores intestinales sólo fueron la fase final del problema, que lamentablemente fue precedida por otros síntomas lacerantes como la incapacidad de cazar y el hambre.
Por desgracia, este no es el primer caso de ballenas muertas por comer grandes cantidades de plástico. En abril pasado, un cachalote murió por comer 29 kilos de plástico, entre los que había cuerdas, redes, tambos y rafia, y encalló en la costa de Murcia, España.
Esta ballena macho ya forma parte de 300 animales marinos que mueren anualmente en Tailandia por ingerir plástico. (Foto: Magazinehoot)
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