Es triste que muchas personas se mantengan en relaciones destructivas por miedo a no encontrar a nadie más o por una insana obsesión con un amor carente de respeto.
Sus experiencias se reducen a una constante baja autoestima y la necesidad de complacer a su pareja, sin importar que maltrate, grite o humille. O incluso puede que esa persona no sea explícitamente violenta, sino que –de forma pasiva agresiva– comienza a alejar a su víctima del resto del mundo o disminuye su papel como persona. Y los afectados no ven el daño que están sufriendo porque creen que es amor y no quieren alejarse por miedo a quedarse solos.

Eso no es amor. El verdadero amor se basa en el respeto mutuo y en el cariño que expresan. Si no cumple con eso, es mejor alejarse, ya que las mejores relaciones parten del entendimiento mutuo y no de la manipulación. Si tienes dudas, ve la siguiente lista, y si tu pareja no tiene estas características, quizá sea momento de partir o analizar su relación.
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No duda de tus decisiones

Alguien que no siente respeto por su pareja se burla de sus decisiones, cree que no es lo suficientemente capaz como para cambiar o lograr una meta, y hace todo lo posible para disminuir sus esfuerzos y hacerla sentir como alguien inservible que está estancada. En contraste, una persona que siente respeto por su compañera, no duda de su capacidad para lograr algo o de sus ganas de encontrar nuevas cosas y la apoya para seguir adelante. Si existe respeto, puede haber una evolución entre ambos, lo cual daría paso a una relación más madura.
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Te da tu espacio

Si una persona necesita espacio y no le gusta pasar todo el tiempo junto a alguien, es necesario que su pareja aprenda a respetar eso y mantener una distancia. Algunos creen que eso es señal de falta de amor e insisten en estar siempre presentes, invadiendo el espacio de su pareja, o forzándolos. Sólo alguien que entiende verdaderamente a su compañero tiene la madurez suficiente para ceder y encontrar un punto medio en el que ambos se sientan cómodos sin estar unidos todo el tiempo.
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No busca ser tu único amigo

Existen individuos que creen que cuando tienen pareja, automáticamente se deben convertir en la persona más importante para ellas y que ya no deben necesitar a nadie más, amigos o familia. Alejar a alguien del resto de sus círculos sociales prácticamente es esclavizarlos. Todos tienen el derecho de ver a otras personas, de lo contrario, la relación puede desgastarse a una gran velocidad o se puede generar un hartazgo que empeoraría las cosas (además de que separar a una persona de todos los demás es algo que nadie debería hacer).
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Confía en ti

Si esa persona no es celosa, no te molesta cuando sales con otros amigos del sexo opuesto y confía plenamente en que su relación está a salvo, en definitiva es alguien que tiene un fuerte respeto y estima por el espacio y las decisiones de quienes lo rodean. En contraste, si alguien no deja de sentirse inseguro o celoso, pensando que en cualquier momento su pareja lo puede engañar, en definitiva no cree en esa persona y nada lo complacerá.
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Está dispuesto a cambiar por ti

Si una persona está dispuesta a cambiar y dar de su parte para mantener cómoda a su pareja, en definitiva dice demasiado sobre su perspectiva y el esfuerzo que imprime para hacer que todo funcione. Sin embargo, debemos recordar que una relación es una calle de dos direcciones y que si esa persona está dispuesta a transformar y a ceder, la otra parte también tiene que esforzarse para que exista un balance y ambos se sientan cómodos.
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Te acepta aunque hayas cambiado

Las personas cambian. No importa si tienen 20, 30 o 60, puede que un día se sientan distintos y actúen de forma diferente. Eso no cambia sus sentimientos, sólo son una nueva versión de ellos mismos. Una persona que lo acepta y que entiende que todos vamos evolucionando con el tiempo tiene la madurez suficiente para no burlarse y no cuestionar el cambio, o no verlo como una amenaza para la relación, sino como una oportunidad para hallar nuevos caminos y salir adelante.
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Te escucha

Esto es lo esencial. Una pareja comprometida escucha. No sólo presta sus oídos, sino que trata de entender el pensamiento de su compañera para ayudarla, impulsarla o darle su completo apoyo. Al tener esa apertura demuestra que no sólo piensa en sí mismo y en lo que puede obtener de la relación, sino que también está presente para saber qué tipo de cosas ofrecer y dar para que así ambos se sirvan como soporte ante cualquier problema.
Admirar a una persona o respetarla es el primer paso para amarla. Si no se hace eso ¿qué hay? El amor va más allá de los besos y de compartir momentos y reír, es abrirse con la otra persona, pero si tu pareja no te ve con seriedad y cree que tu papel es diminuto, nada bueno puede salir de ahí.
