Distintas novelas han sido censuradas por contener agudas críticas o contenido erótico, siendo estos elementos excesivos para el momento de la historia que las vio nacer. Hay muchas obras que rompen paradigmas literarios debido a su lenguaje, tópicos, o descripciones detalladas. ste es el caso de “Madame Bovary”, en la que tanto la carga política y social, llevaron a la cárcel a su autor Gustave Flaubert.
“Lolita” fue otro de los títulos. Aclamado ahora, pero reprobado cuando fue publicado. No es el único ni el más importante; además de estas dos conocidas historias, hay otras novelas que valen tanto por su inclusión de la sexualidad como de por su estilo literario.

“Ada o el Ardor” (1969) – Vladimir Nabokov
Vladímir Nabókov no se contentó con la controversia que “Lolita” generó al ser publicada, y tras el éxito que obtuvo internacionalmente, continuó trabajando hasta ver terminado “Ada o el ardor”, que fue la obra con más tiempo invertido y es posible que en cuanto a estilo literario, la más importante.
“Ada o el Ardor” es el resultado único de dos novelas que estaban en el tintero pero que el escritor decidió fusionar. Relata la historia de Ada y Van, hermanos que desconocen el lazo que los une, pero que aún creyéndose primos, se ven arrastrados por la pasión y experimentan juntos los placeres de la sexualidad. Más tarde deciden unir a Lucette, la hermana menor de Ada, quien resulta aún más ardorosa que Ada. Esta novela desafió la moral conservadora de su época, pero aún en la actualidad el incesto es un tema controversial.
Nabókov quería ser recordado por esta novela, pero aunque fue aclamada por la crítica literaria, no logró la popularidad de “Lolita”.

“La historia del ojo” (1928) – George Bataille
“De este modo constatamos que la tierra al girar hace copular a los animales y a los hombres, y (como lo que resulta es también la causa de lo que provoca) que los animales y los hombres hacen girar a la tierra copulando.”
“La historia del ojo” es nombrada por algunos críticos, la obra maestra de la literatura erótica. En ella, George Bataille combina frases de contenido erótico con temas sacros y de relación con la muerte. La carga de erotismo y el ojo como elemento simbólico de una sociedad castrada, que se siente agredida con la naturaleza de su sexualidad.
“Trópico de Cáncer” (1934) – Henry Miller
La novela es un espejo en donde miramos de forma fragmentada y con toques de ficción, la vida de Henry Miller en Francia tras abandonar a su pequeña hija y a su polémica esposa June, en Nueva York. Viaja a Europa sin ningún plan pero con la promesa de enviar dinero a América, aunque tratándose de él, confiar en sus promesas resultaba algo muy ingenuo.
Miller, amado u odiado por la crítica y los lectores, en magnitudes iguales, se caracterizó por plasmar sin tapujos sus aventuras sexuales y su estancia en Francia estuvo plagada de ellas. Los detalles eróticos son su fuerte y los relata en ocasiones con un lenguaje que resulta no apto para mentes conservadoras.
Esta novela tuvo un juicio en el que se deliberó si era o no una obra obscena de la literatura, al final, el juez falló a favor de Miller y su publicación ni distribución se vieron afectadas.
También su “Trópico de Capricornio” fue censurado algunos años, pero su calidad literaria hicieron resurgir y lo colocaron como una de las mejores obras del siglo XX.

“Martirio” (2014) – Andrés Salgado
Andrés Salgado es un escritor colombiano y guionista de televisión. “Martirio” es su primer trabajo literario publicado y llegó a las librerías rodeado de controversia debido a su lenguaje mordaz y su alto contenido sexual.
Un romance tormentoso que llevaba al límite las pasiones y que llegó a ser enfermizo, es el que protagonizan Alberto y Shoshana en esta obra escrita con una prosa fluida, casi líquida.
Alberto es un hombre insolente, sin ambiciones y lento para actuar. Shoshana es mentirosa, perversa y extremadamente hermosa; juntos en una Bogotá llena de drogas, sexo y corrupción, en medio del ardor del baile tropical, sus vidas se entrelazan y desencadenan un infierno.

“Las once mil vergas” (1907) – Guillaume Apollinaire
El título de esta obra por sí solo ya es de por sí agresivo. Hay muchas personas para las que, aún en la actualidad, hablar explícitamente de temas sexuales resulta todavía incómodo y hasta cierto grado ofensivo. Este libro lleva escrito más de 100 años todavía genera disgusto si, por ejemplo, alguien lo leyera mientras viaja en transporte público.
En un principio esta novela fue distribuida en secreto y de forma anónima. En su idioma original (francés), hace alusión a la leyenda popular: “Úsala y las once mil vírgenes”; las palabras verga y vírgenes suenan parecido.
Guillaume Apollinaire muestra la historia de Mony Vibescu, un hombre libidinoso de origen rumano que se embarca a París en busca de aventuras y placeres. Es acompañado por una prostituta parisiense con quien realiza gran parte del viaje.

El placer que brinda la literatura es para muchos una de las mayores satisfacciones que hay. En “La Tumba” de José Agustín, un hombre le pregunta con intención morbosa a Gabriel Guía, protagonista del relato, que si al escribir sus historias incluye temas relacionados con el sexo, a lo que Gabriel contesta que sí, cuando es necesario.
Integrar erotismo en las obras literarias no debería ser un tema controversial. Por supuesto, hay episodios que sonrojan a más de uno; el incesto y la pederastia son temas delicados que al ser inscritos en algunas obras provocan su rechazo social, sin embargo, hay autores que logran incluirlos de formas tan cuidadas que se vuelve un gozo literario encontrarse con estas lecturas.

