“Muchas lunas atrás he vivido.
Nuevamente, regreso.
Patience Worth, mi nombre”.
Creador de mundos, tejedor de ideas, curador de almas; ser escritor es inspirar la mente de aquellos valientes que navegan entre las palabras de un texto.
La historia que cuentan es siempre la protagonista que representa a su autor, pero existe un misterio que guarda todo autor: su fuente de inspiración. ¿De dónde vienen tantas ideas? ¿Cómo crean momentos que nos transportan en el tiempo? ¿Cuál es su inspiración? Sea cual sea la respuesta a estas preguntas, hay autores tan extraños como sus fuentes de inspiración.

Esta es la historia de una escritora que nació cerca del siglo XVII en Dorsetshire, Inglaterra, su nombre era Patience Worth. ¿Su talento? Compartir su amor por la literatura a través de las letras y números de un tablero de ouija, o al menos eso argumentaba Pearl Curran, la médium que compartía los escritos de Worth.
Pearl Curran fue una americana nacida en 1883, una ama de casa que tuvo la fortuna de encontrar a su musa durante un tiempo en el que el ocultismo era una práctica común entre los escritores.

La curiosidad alrededor de la musa, el artista y las producciones artísticas, ha existido siempre, pero la historia de Curran y su musa impactó a los críticos e historiadores por la estructura y creatividad de los textos que publicaba.
“No hay duda… produce literatura”, el autor de Spoon River Anthology le dijo a un reportero, aunque “cómo lo hace es algo que no entiendo”. Pearl Curran y su musa fantasma ya eran un fenómeno en américa alrededor del siglo XX, su antología: Braithwaite, fue catalogada como una de las mejores publicaciones en 1917.
No había duda, la musa o la escritora, alguna de las dos tenía un verdadero talento para escribir. El dúo fantasmal produjo distintas creaciones literarias. Desde novelas, poemas y obras de teatro, Curran trabajaba día y noche alternando simultáneamente los dictados de los textos.

La curiosa musa le dictaba a Curran a través de un método que se conoce como escritura automática, un tipo de dictado en el que la pluma o el lápiz se mueven prácticamente solos sobre la hoja de papel.
“Lo que es extraordinario acerca de este caso es la fluidez, versatilidad, virtualidad y calidad literaria de la escritura de Patience, es algo que no destaca en la historia de escritura automática a través de médiums.” Comenta Stephen Braude, profesor de filosofía en la Universidad de Maryland Baltimore County.
Sin embargo, la razón salió en busca de Patience Worth, científicos reconocidos analizaron el lenguaje, datos y contexto de sus obras. Varios afirmaron que no existía coherencia con la época de nacimiento de la famosa fantasma y los relatos que lanzaba a través del tablero.

Hasta hoy nadie puede afirmar si la famosa escritora Patience Worth era realmente un ícono de la palabra escrita atrapado en el otro mundo, o simplemente la creación de una mujer de clase media que logró adentrarse en su inconsciente para rescatar a su escritora interna.
Ya sea el misterioso talento de un fantasma, decidido a compartir los fragmentos de su atormentada alma en el más allá, o una mujer decidida a ser la mejor versión de si misma, la historia de dos mujeres que conquistaron al mundo a través del misterio y las letras, nos permite abrir la puerta al retorcido mundo de la mente de un escritor.

Un universo que nos hace poner más atención a la personalidad de los representantes de la literatura, solo para fascinarnos con ideas y pensamientos que se convierten en recordatorios de que las letras son magia pura.
Al final, la mujer de ojos azules y vestidos elegantes, se sentó frente a su tablero de ouija y confió en la magia de las historias contadas a través de las letras.
