Si no saben volar pierden el tiempo conmigo: poemas para enamorarme

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Si no saben volar pierden el tiempo conmigo: poemas para enamorarme
Si no saben volar pierden el tiempo conmigo: poemas para enamorarme

Ámate que no puedo amarte. Aunque llores, grites o maldigas, no cederé.

Una, dos y tres veces. La gente se inca y se besa los pies. Tiene todo y hace como si tuviera nada. Es el mal de no saber a quién rendirse; ni cuándo ni cómo. Entonces se convierten en mendigos que recogen las migajas del suelo y que, después de aferrarse a ellas durante años, las comen como si fuera un manjar, el elixir de los dioses.

¿Por qué debo compartir la cena contigo?

Poemas de amor1 - si no saben volar pierden el tiempo conmigo: poemas para enamorarme

Aprecio la vid y los amaneceres. La luz de astros lejanos que llegan tras años de maduración y enriquecimiento. Con ese alimento me alzo victorioso al cielo mientras que tú te quedas plantada como un frío arbusto o hierba fangosa. Alcánzame que no estoy dispuesto a dejar el aire puro ni la suavidad de las nubes.

En pocas palabras: si no sabes volar pierdes el tiempo conmigo.

Poemas2 - si no saben volar pierden el tiempo conmigo: poemas para enamorarme

¿Crees que soy soberbio, altanero y arrogante? No. De hecho soy una de las personas más flexibles, tanto que… me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias. ¡Pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.

Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Te estarás preguntando, ¿cómo se vuela? El primer paso es aceptar la no perfección para que el espíritu se exija a sí lo mejor.

Yo no sé nada Tú no sabes nada
Ud. no sabe nada
Él no sabe nada
Ellos no saben nada
Ellas no saben nada
Uds. no saben nada
Nosotros no sabemos nada
La desorientación de mi generación tiene su expli-
cación en la dirección de nuestra educación, cuya
idealización de la acción, era – ¡sin discusión!-
una mistificación, en contradicción
con nuestra propensión a la me-
ditación, a la contemplación y
a la masturbación. (Gutural,
lo más guturalmente que
se pueda.) Creo que
creo en lo que creo
que no creo. Y creo
que no creo en lo
que creo que creo
«C a n t a r d e l a s r a n as»
¡Y ¡Y ¿A ¿A ¡Y ¡Y
su ba llí llá su ba
bo jo es es bo jo
las las tá? tá? las las
es es ¡A ¡A es es
ca ca quí cá ca ca
le le no no le le
ras ras es es ras ras
arri aba tá tá arri aba
ba!…
jo!… !… !… ba!… jo!…
¿Entendiste? No sabes nada sobre el mundo y aún así te aferras a la tierra seca y moribunda, tan muerta como el dios al que le rezas. Deja ya de escupirte a ti mismo cuando volteas al cielo e imploras repudientes deseos. Mejor conviértete en pluma para que el viento te eleve. Bebe agua y después ponte a llorar porque…

Olivero girondo - si no saben volar pierden el tiempo conmigo: poemas para enamorarme

Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo…
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
¿Ya sientes el cuerpo tan ligero para volar? Tardará, tardará. Ya sé que todavía los émbolos, la usura, el sudor, las bobinas seguirán produciendo, al por mayor, en serie, iniquidad, ayuno, rencor, desesperanza; para que las lombrices con huecos portasenos, las vacas de embajada, los viejos paquidermos de esfínteres crinudos, se sacien de adulterios, de hastío, de diamantes, de caviar, de remedios.

Oliverio girondo - si no saben volar pierden el tiempo conmigo: poemas para enamorarme

Pero, quizás, un día, antes de que la tierra se canse de atraernos y brindarnos su seno, el cerebro les sirva para sentirse humanos, ser hombres, ser mujeres, –no cajas de caudales, ni perchas desoladas–, someter a las ruedas, impedir que nos maten, comprobar que la vida se arranca y despedaza los chalecos de fuerza de todos los sistemas; y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas se encuentran en nosotros y no bajo la tierra. Eso es saber volar.

¿Te parecieron pretenciosas estas palabras e ideas? Todas fueron tomadas de la bibliografía del poeta argentino Oliverio Girondo, quien en su momento estuvo vinculado con la vanguardia porteña. El poema que da sentido al texto se llama “No sé me importa un pito” que bien podría ser una declaración de amor a una mujer que es tan liviana que el viento se la lleva. Los otros poemas que aparecen en este texto son “Llorar a lágrima viva”, “Yo no sé nada” y “Lo que esperamos”.

¿O pensabas que en realidad iba a decirte cómo ibas a enamorarme?

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