¿Qué tan parecida es Luvina, lugar que describe Juan Rulfo en uno de sus cuentos, con México? La vida en sí y todo lo que ella abarca es un misterio. Cada parte que la integra es fabricada diariamente por nuestras decisiones, palabras y silencios; por aquellas experiencias que vivimos o ignoramos, así como por cada lágrima o sonrisa que decidimos transmitir u omitir. La vida nos es otorgada sin permiso alguno, nadie nos pregunta si queremos o no nacer. No tenemos el poder de decidir sobre ello, pero la manera de vivir depende de cada persona.
Vivir va más allá de respirar. Y pareciera que la sociedad mexicana sólo respira. Nos movemos mecánicamente, realizamos actividades de manera inconsciente, al paso del tiempo nos robotizamos, nos olvidamos de sentir, de soñar, de luchar… es como estar en aquel lugar que describe Juan Rulfo en “Luvina”: “por aquel lado que se le mire, Luvina es un lugar muy triste. Usted que va para allá se dará cuenta. Yo diría que es el lugar donde anida la tristeza. Donde no se conoce la sonrisa, como si a toda la gente le hubieran entablado la cara”.

La situación actual de México nos ha lastimado como sociedad, y como consecuencia, la violencia se desata, el desinterés y la apatía envuelven a nuestro país; el mexicano se convierte en instrumento de destrucción y muerte. No sólo matamos personas, también matamos la fe del otro, sus sueños, sus ilusiones, su esperanza, incluso matamos el amor. Todos nos volvemos asesinos en potencia, nos lastimamos, a nuestro país y al prójimo.
Esta matanza de valores hunde poco a poco a una sociedad, esa que ya se encuentra envuelta en una incredulidad que no nos permite confiar en la mejora de nuestro pueblo, nos quita la fe en las autoridades y los sueños de un futuro mejor.

“—¿Dices que el gobierno nos ayudará, profesor? ¿Tú no conoces al gobierno? —les dije que sí.
—También nosotros lo conocemos. Da esa casualidad. De lo que no sabemos nada es de la madre del gobierno”.
Juan Rulfo describe en este cuento a un personaje que, en su momento, pretende cambiar al poblado de Luvina, y al proponer una alternativa, el pueblo reacciona de manera negativa a sabiendas de la falta de respuestas del gobierno:
“Un día traté de convencerlos que se fueran a otro lugar, donde la tierra fuera buena. ‘¡Vámonos de aquí!’ —les dije—. No faltará modo de acomodarnos en alguna parte”.
Al igual que en Luvina, en nuestro país, cuando alguien propone alguna mejora para la sociedad, la incredulidad y el miedo se hacen presentes; esto sucede porque cuando hemos tenido la intención de cambiar, se nos ha amenazado; cuando hemos levantado la voz, se nos ha callado; si realizamos alguna acción, nos desaparecen; y si tenemos la intención de avanzar, nos detienen. Así experimentamos la vida que se nos otorgó sin permiso alguno.

México es Luvina, un lugar abrazado por la indiferencia y la resignación. “Aquí nos tocó vivir”, dicen, pero, ¿así tenemos que vivir? ¿Sin sueños ni esperanza? ¿Con miedo y resignación?
“Y es que allá el tiempo es muy largo. Nadie lleva la cuenta de las horas ni a nadie le preocupa cómo van amontonándose los años. Los días comienzan y se acaban. Luego viene la noche. Solamente el día y la noche hasta el día de la muerte, que para ellos es una esperanza”.
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Estas novelas de amor, misterio y trastornos que puedes leer en un sólo día, también podrás encontrar similitudes con las situaciones actuales que vivimos.
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Las fotografías que acompañan al texto pertenece a Mónica Garrido.

