La explosión de la pipa de gas en el Puente La Concordia, en Iztapalapa, dejó imágenes que marcaron a toda la Ciudad de México. Entre ellas, una de las más impactantes fue la de una mujer y su nieta siendo rescatadas por un policía que, sin pensarlo dos veces, corrió hacia el fuego para salvarlas.
Ese hombre es Sergio Ángel Soriano, oficial de la Policía Bancaria e Industrial, quien ya contó en varias entrevistas lo que vivió en esos minutos que parecieron eternos.
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El policía que ayudó a la abuelita y a su nieta, contó todo lo que vivió en Iztapalapa

Sergio estaba trabajando en el Cetram de Santa Martha, donde apenas llevaba seis días asignado, cuando escuchó un estruendo que lo sacudió todo. “Escuché un golpe y vi cómo una nube blanca se extendía, y en un minuto se prendió”, contó. Sin tiempo para pensar, corrió hacia la avenida para intentar ayudar.
Lo primero que encontró fue a una mujer en condiciones críticas y a una bebé que ardía en sus brazos, esa mujer era Alicia Matías, checadora del Cetram, quien cargaba a su nieta Jazlin. Las quemaduras eran tan graves que Sergio ni siquiera la reconoció en ese momento.
“Su ropa se deshizo y su cara era irreconocible. Yo la había visto en los días anteriores, pero no supe quién era hasta mucho después, cuando me dijeron los comerciantes que era la checadora”, contó.
“No hay nada que te prepare para ver a una niña quemada”. Así fue como el policía de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Sergio Ángel Soriano, apoyó a la señora Alicia, quien en medio de la explosión protegió con su propio cuerpo a su nieta.#LoDijoZea @franciscozea pic.twitter.com/UqP9awjaad
— Imagen Televisión (@ImagenTVMex) September 12, 2025
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Cuando el oficial tomó a la bebé en brazos se dio cuenta de la magnitud de lo que estaba ocurriendo:
“En ese momento no lo pensé, pero sí me dolió cuando la sostuve y vi que era una bebé… porque yo también tengo una hija chiquita. Te pega, por muy duro que seas. Ver a una niña en esa situación te rompe”.
Intentó cortar la ropa que seguía ardiendo para que la niña no sufriera más quemaduras y, como pudo, las alejó a ambas de la zona del incendio, la prioridad era sacar a la bebé con vida. En medio del caos, Sergio tuvo un golpe de suerte: su hermana y su cuñado aparecieron en una motocicleta, justo en el lugar y momento en el que más los necesitaba. “No sé cómo llegaron, porque se supone que debían estar trabajando. Los vi de frente y solo les dije: ‘¿sabes qué? Llévame al hospital, vámonos’”.

Sin pensarlo, subió con la niña y se fueron, la prioridad era llegar y finalmente, lograron entrar al hospital y entregar a la bebé a los médicos. Después, Sergio acompañó a la abuela Alicia hasta otro hospital, donde la atendieron de emergencia y fue ahí cuando entendió quién era la mujer a la que había ayudado. Con 18 años de servicio en la Policía Bancaria e Industrial, Sergio ha visto escenas difíciles, pero asegura que nada se compara con lo que pasó ese día. Y cuando le preguntaron si se siente un héroe, contestó:
“No me considero un héroe. Yo quisiera agradecer a la gente que me apoyó: los comerciantes, los choferes, mis compañeros. Ellos también arriesgaron su vida. Gracias a todos logramos sacar adelante esto”.
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