En 2004, My Chemical Romance lanzó su segundo disco ‘Three Cheers for Sweet Revenge’ (que podría traducirse algo así como ‘Tres hurras para la dulce venganza’). Ese álbum llegó como una avalancha oscura y emocional que cambió la vida de las y los adolescentes de la época: el primer sencillo, “I’m Not Okay”, se convirtió en un himno y una de las canciones más importantes de principios de esa década. Poco más tarde llegó “Helena”, una canción de despedida que Gerard y Mikey Way dedicaron a su difunta abuela.
Durante la primera mitad de los dosmiles, los jóvenes convivían de manera cotidiana con la muerte y la oscuridad a través del cine y la música: la estética emo popularizó las calaveras con moñitos, los atuendos en negro con toques de colores neón y los smoky eyes en su máxima expresión, además de que en esa época vimos joyas como ‘El cadáver de la novia’ de Tim Burton. En el video de “Helena”, dirigido por Marc Webb, los asistentes a un funeral ejecutan una magistral coreografía y la misma Helena sale de su ataúd, ataviada con traje y zapatillas de bailarina, antes de recibir su último adiós.
¿De qué trata “Helena” de MCR?
Gerard Way ha hablado abiertamente sobre el significado de su canción desde 2004. Aunque no era su intención desde el inicio, él ha reconocido que todo el disco ‘Three Cheers For Sweet Revenge’ habla sobre la pérdida y el duelo. “Helena” no es solamente un tema de despedida para su abuela, sino también una carta que el cantante se escribe a sí mismo y habla de sus arrepentimientos, específicamente de no haber estado ahí para ella durante sus últimos días.

“Es sobre la razón por la que no estuve cerca de la mujer que era tan especial para mí”, dijo Gerard Way a la revista Kerrang!. “El autodesprecio es siempre una parte muy importante de la letra. Me he sentido así toda la vida. No sé por qué, pero siempre me he odiado a mí mismo. Espero que ese auto-odio crezca y se convierta en otra cosa ahora, ojalá que sea sobre cuidarme a mí mismo y continuar con vida”.
La letra de “Helena”, así como la interpretación de Gerard Way, reflejan la tristeza y desesperación que sintió ante la pérdida: no solo en las palabras, también en la voz.

