Hay cosas que desbloquean recuerdos instantáneamente. Como acompañar a tu papá a cambiar la pila de un reloj que llevaba usando media vida o abrir el cajón de su escritorio y encontrar ese misterioso arsenal de adulto funcional: una calculadora, una agenda llena de números y apuntes, una cinta métrica, un reloj de pulsera y alguna herramienta que estaba ahí porque, según él, “uno nunca sabe”.
Durante años, esas fueron sus apps. Con eso hacía cuentas, medía cosas, organizaba pendientes, arreglaba desperfectos y resolvía prácticamente cualquier emergencia doméstica.
Hoy todo eso vive dentro de un mismo dispositivo. Pero si algo sigue igual es esa curiosidad que muchos les conocemos a nuestros papás: las ganas de aprender, descubrir cómo funciona algo nuevo y encontrarle solución a lo que se les ponga enfrente.

El tiempo pasó, el mundo cambió y también nuestros papás
Si te pones a pensarlo, los papás de hoy son bastante impresionantes. Crecieron en un mundo de directorios telefónicos, mapas de papel y agendas físicas, pero en algún momento hicieron la transición a las videollamadas, las apps, los mapas digitales y hasta los dispositivos inteligentes. Y lo más curioso es que muchos lo hicieron sin manual ni tutorial de TikTok.
Hoy es común ver a papá compartir fotografías en grupos familiares, hacer videollamadas, consultar rutas desde su celular o mantenerse al día con las noticias desde una pantalla que cabe en el bolsillo. Es decir, lo que antes requería varios objetos, con la evolución a los celulares modernos se ha permitido concentrar muchas herramientas en un solo dispositivo para facilitarles su día a día.
El papá que antes llevaba una calculadora para resolver cualquier imprevisto es el mismo que hoy utiliza una aplicación para hacerlo en segundos. El que antes cargaba mapas para no perderse es el mismo que ahora consulta una ruta desde su teléfono. El que siempre estaba pendiente de todos es también el que hoy encuentra nuevas formas de mantenerse conectado con su familia.

También podemos cuidarlos a ellos
Por eso no sorprende que la tecnología se haya ganado un lugar importante en la vida de muchos papás. En sus teléfonos guardan fotos familiares, conversaciones, recordatorios y hasta listas de cosas pendientes. Y los relojes inteligentes, que antes servían únicamente para dar la hora, hoy se han convertido en una herramienta más para acompañarlos en su día a día.
Además de mostrar la hora, los relojes inteligentes pueden registrar actividad física, ayudar a dar seguimiento a algunos indicadores de bienestar y ofrecer una mejor visión de ciertos hábitos cotidianos. Pequeñas funciones que les permiten mantenerse organizados, activos y más atentos a su salud mientras siguen haciendo eso que siempre han hecho: cuidar de los demás y de sí mismos.

Espacios como Office Depot han sido testigos de esa transformación. En sus pasillos conviven desde los artículos que acompañaron durante años el trabajo y los proyectos de muchos padres, hasta los dispositivos tecnológicos que hoy responden a nuevas formas de trabajar, comunicarse y cuidar de su bienestar.
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Quizá por eso mirar a los papás de hoy también es una forma de mirar el paso del tiempo. Los relojes ya no sólo dan la hora, las calculadoras ya no ocupan un cajón y los mapas ahora caben en un dispositivo. Pero detrás de cada avance sigue estando la misma persona que nos enseñó a resolver problemas, a encontrar nuestro camino y a seguir adelante. Porque si algo nos han demostrado los papás de todas las generaciones, es que siempre encuentran la manera de adaptarse sin dejar de ser ellos mismos.
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