Hace unos días, internet se llenó del rumor de que Kenia Os y Peso Pluma, la pareja del momento, habían terminado por culpa de los excesos del cantante y, aunque solo quedó en un rumor, la realidad es que el consumo es una realidad de millones de personas, parejas y familias, y sí, una vez más abre la puerta para que hablemos sobre quienes luchan con la adicción de un ser querido en las sombras.
Cuando existe una adicción o los excesos entran a la vida de una persona, todos hablan del afectado, de quien daña su cuerpo y se lastima con los excesos, pero pocas veces hablamos de las personas a su alrededor, de su pareja, papás, hermanos y sus amigos, y esta carta es para ellos.
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Y es que amar a una persona que pelea una batalla contra sí misma es una de las cosas más difíciles, pues no solo presencias cómo se lastima a sí mismo, sino que tú también te vas destruyendo y rompiendo poco a poco. El estrés, la preocupación, el miedo y el dolor van marcándote y fracturándote lentamente.

Las madres ya no duermen tranquilas, miles de hermanos se hacen los fuertes para contener a toda una familia, las familias se rompen, los amigos ya no saben qué más consejos dar o cómo ayudar, y sí, las parejas no solo comienzan a desconfiar, sino que las rompe el dolor de ver al amor de su vida caer.
Aunque todo duele, ustedes muchas veces deciden quedarse, aguantar lo más posible, sostener el mayor tiempo, buscar, insistir, suplicar que las cosas cambien, pero la realidad es que los cambios muchas veces no llegan y lo más sano es dar espacio, pues aunque claro que siempre estarás ahí, ayudar a alguien que no quiere ser ayudado marchita poco a poco.
Y es que necesitas escuchar que, aunque nunca vayas a dejar a tu ser amado solo por completo, no es su responsabilidad salvarlos. No importa cuánto lo ames, no importa cuántas oportunidades les des, no importa cuántas veces estén dispuestos a empezar de nuevo; el amor no puede hacer el trabajo que solo la voluntad y la ayuda profesional pueden hacer.
Sabemos que duele aceptarlo y es que no es que no te ame ni que no valore tu cariño, sino que en esos momentos su batalla es interna, con sigo mismo, pero no te puedes olvidar de ti mismo, de comer, descansar, de reír y de vivir, pues sí, tu vida también importa, tu bienestar es valioso y tienes que seguir adelante.

Aunque las adicciones son un tema que escuchamos muy seguido, que vemos en películas, series y del que esta lleno Hollywood, la verdad las hemos normalizado, hemos normalizado artistas con esos problemas y también hemos aprendido a no voltear a ver a las parejas y familia que rodea a esas personas, cuando son quienes más necesitan fuerza y comprensión.
Por eso esta carta es para ustedes: para quienes aman a alguien que lucha contra una adicción y muchas veces libran esa batalla en silencio o son juzgados por alejarse, porque acompañar a alguien no significa sacrificarte. Amar no significa romperte. Y ayudar no debería costarte tu propia felicidad.
Lo has hecho increíble, haces lo que puedes y nadie, sin excepción, puede juzgarte por seguir amando pero dar un espacio y ver pro tu bienestar.
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