Josh Peck fue uno de los rostros más queridos de la televisión infantil de los 2000, pero lo que ganó durante los cuatro años de Drake and Josh dista bastante de la imagen de estrella millonaria. En el podcast Financial Tea with Mrs. Dow Jones, Peck reveló que su salario neto rondaba los 125,000 dólares anuales, una cifra que, una vez que conoces los números detrás, dice mucho sobre cómo Nickelodeon operaba con sus actores jóvenes y sobre por qué tantas estrellas infantiles terminaron con ansiedad financiera de adultos.
Lo que le pagaban a Josh Peck por hacer Drake y Josh
El desglose es así: Peck y sus compañeros empezaron cobrando 3,000 dólares por episodio en The Amanda Show. Al llegar a Drake and Josh, la tarifa fue subiendo hasta alcanzar unos 15,000 dólares por episodio hacia el final de la serie. En total, 60 episodios y cuatro años de trabajo constante sumaron alrededor de 900,000 dólares brutos, que, después de agente, representante e impuestos, quedaron reducidos a poco menos de la mitad. Anualizado, eso da unos 125,000 dólares. No es miseria, pero tampoco es lo que la mayoría imaginaba para uno de los shows más vistos de Nickelodeon en esa época.

El detalle que más duele: el programa no generaba regalías. Peck explicó que esa era la norma en la televisión infantil de los 2000, y que el elenco tenía muy poco margen para negociar porque Nickelodeon era prácticamente el único destino posible para un actor joven de ese perfil. No había streaming, no había plataformas alternativas, no había dónde más llevar el trabajo. El podcast menciona el contraste con el elenco de cómo negoció el elenco de Friends sus salarios millonarios, que negoció colectivamente y terminó ganando cifras muy distintas, algo que simplemente no era una opción para actores de cadenas infantiles en esa era.
La ansiedad que dejó ser el sostén de familia a los 14 años
Peck creció con una madre soltera en una familia que él mismo describe como de clase media baja y en apuros. Cuando empezó a ganar dinero como adolescente, se convirtió en el principal sustento económico del hogar, y eso dejó marca. Aun después de que sus ingresos crecieron considerablemente con trabajos en cine y series, confesó seguir obsesionado con los gastos pequeños y con mantener un colchón de ahorro por si el trabajo se volvía inestable.

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No compró casa hasta los treinta y tantos años. En cambio, invirtió en fondos indexados de bajo costo, algo que le recomendaron su contador y su mentor de Big Brothers Big Sisters, Dan, dos figuras que, según él, lo salvaron de los errores financieros más comunes entre actores que ganan dinero rápido y joven. La historia de Peck es, en parte, la de alguien que aprendió a construir seguridad económica precisamente porque durante años no la tuvo, y porque el sistema en el que trabajó no estaba diseñado para protegerlo.
Hoy Josh Peck conduce su propio podcast, sigue actuando y toma acuerdos publicitarios de forma selectiva para estar disponible para su familia. La distancia entre el chico de Drake and Josh y el adulto que habla de fondos indexados en un podcast financiero es enorme y es, también, una crítica implícita a una industria que durante décadas construyó su programación más exitosa sobre el trabajo de jóvenes actores a quienes pagaba lo mínimo que el mercado le permitía.
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