Apple finalmente cruzó la línea que muchos pensaban que nunca cruzaría: lanzó un iPhone plegable. El iPhone Duo llegó con toda la expectativa acumulada de años de rumores, y sí, se ve impresionante. Pero entre la emoción del anuncio y la realidad de comprarlo hay una distancia que se mide en miles de pesos, en un cargador que tendrás que comprar aparte y en una línea al centro de la pantalla que, spoiler, todavía no desaparece.
El precio que te hace reconsiderar tus prioridades
Hablar del iPhone Duo sin hablar del precio sería como ignorar al elefante en la habitación. El modelo de entrada ronda los 48 mil pesos mexicanos, una cifra que automáticamente lo coloca fuera del alcance de la mayoría y que lo convierte más en un objeto de deseo aspiracional que en una actualización de teléfono cotidiana.
Para ponerlo en perspectiva: con ese presupuesto puedes cubrir meses de renta, armar un fondo de emergencia decente o, como ya lo está diciendo medio internet, irte de viaje a algún lugar que valga la pena recordar. La comparación no es gratuita; refleja una conversación real sobre el valor percibido de la tecnología frente a otras experiencias de vida.
Lo que complica aún más el panorama es que ese precio de entrada no incluye todo lo que necesitas para sacarle el máximo provecho al equipo. Y ahí es donde entra el siguiente punto.
El cargador: el costo que nadie menciona en el anuncio
El iPhone Duo es compatible con carga rápida de 40W, lo cual suena bien sobre el papel, especialmente considerando que una pantalla plegable consume más batería que una convencional. El problema es que Apple, fiel a su costumbre, no incluye el cargador en la caja.
Si quieres que tu teléfono de casi 50 mil pesos cargue a la velocidad para la que fue diseñado, tendrás que invertir cerca de 900 pesos adicionales en el adaptador correspondiente. Tu cargador anterior funcionará, sí, pero la experiencia será notablemente más lenta, lo que en la práctica significa que una de las ventajas que justifican el precio quedará limitada desde el primer día.
Este no es un problema exclusivo de Apple; otras marcas llevan años tomando decisiones similares bajo argumentos de sustentabilidad o eficiencia. Pero cuando el precio base ya es tan elevado, cada costo adicional pesa diferente.
La línea en la pantalla: el problema que la industria no ha resuelto
Los teléfonos plegables existen desde hace varios años y todas las marcas que los han lanzado comparten el mismo talón de Aquiles: la línea visible en el centro de la pantalla, justo donde la bisagra dobla el display. Samsung, Motorola, Huawei, todas han intentado minimizarla con distintos materiales y mecanismos, pero ninguna ha logrado hacerla desaparecer por completo.
El iPhone Duo no es la excepción. Y esto importa porque Apple entró tarde al mercado de los plegables, lo que generó una expectativa implícita: que llegaría con soluciones que los demás no pudieron encontrar. No fue así, al menos no en este primer modelo.
Eso no significa que el equipo sea malo. Significa que la tecnología de pantallas plegables todavía tiene deuda pendiente con los consumidores, independientemente del logo que lleve en la parte trasera.
¿Vale la pena o es tecnología para el escaparate?
La pregunta de fondo no es si el iPhone Duo es un buen teléfono. Probablemente lo sea, en términos de rendimiento, cámara y ecosistema Apple. La pregunta real es si el salto tecnológico que ofrece justifica el costo total de adoptarlo hoy: precio, accesorios adicionales, y las limitaciones que todavía no se han resuelto a nivel industria.
Los plegables siguen siendo, en gran medida, tecnología para early adopters con presupuesto holgado y tolerancia alta a las imperfecciones. Si eres de los que espera a la segunda o tercera generación para que los bugs se resuelvan y los precios bajen, el iPhone Duo de 2025 probablemente no es para ti.
Pero si eres de los que necesita tener lo nuevo antes que nadie, ya sabes lo que te espera: 48 mil pesos, más el cargador, más aceptar que la línea al centro de la pantalla va a estar ahí recordándote que la tecnología perfecta todavía no existe.
