Richanda y Toni son grandes amigas, se cuentan chismes y miedos, pero la realidad es que Toni está celosa de Richanda, quien no lo acepta pero tiene una voz melodiosa. Toni por su parte no llama la atención de nadie más que de su supuesta amiga. Toni huele mal y es quizá la razón por la que ninguna de las otras chicas la escoge cuando hacen equipos para jugar, ella solamente tiene la capacidad de teclear 90 palabras por minutos. Las siguientes son fotos de las dos hermosas mujeres.
Los nombres son reales, esos bultos de carne con extremidades humanas realmente se llaman así. Su creador Jonathan Payne, como si se tratara de muñecas para niños, las nombró y les dio personalidad. Sus esculturas hechas de arcilla y acrílico tienen un alma, sienten, actúan, viven; es por eso que resulta aún más abrumador verlas y pensar en lo horribles que se ven.
Lo grotesco se encuentra en el arte desde hace siglos. Lo bello necesita de lo feo para existir, para marcar un parámetro. Estos preceptos se han visto transgredidos con el paso del tiempo. Una belleza de lo feo, una filosofía de lo feo, todo ha sido analizado y expuesto para probar que obras como las de Payne son una parte sustancial del arte.
En palabras de Victor Hugo:
“El contacto con lo deforme ha dotado a lo sublime moderno de algo más grande, más sublime en definitiva que lo bello antiguo (…) Lo bello solo tiene un tipo, lo feo tiene mil (…) Es porque lo bello, desde el punto de vista humano, no es más que la forma considerada en su relación más elemental, en su simetría más absoluta, en su armonía más íntima con nuestro organismo. (…) En cambio, lo que llamamos feo es un detalle de un gran conjunto que no podemos abarcar, y que armoniza no ya con el hombre sino con la creación eterna. Por eso nos ofrece constantemente aspectos nuevos, pero incompletos”.

Formas orgánicas salidas de una película de terror. Como si David Cronenberg hubiera dirigido la película The Thing de John Carpenter. Son lenguas con dientes y órganos sexuales mezclados con otros elementos humanos. Es la extrañeza lo que nos aterra, pero nada es ajeno. Todo lo que hace el artista es combinar distintas partes que nosotros tenemos y hacer una remezcla que se torna ficticia e irreal, pero también parece orgánica. Dotarla de personalidad nos lleva a conectarnos sentimentalmente con ellas.
Entre fobias, repulsiones y comicidad trabaja el artista. Son esculturas que no querrías tener en casa, pero que definitivamente llaman la atención. No es arte por el arte, es una forma antiquísima de representar nuestro ser, nuestra forma de ver las formas y entender la estética. Es arte que no va en contra de los cánones pues estos ya no existen. Es arte que te hace sentir, que es lo que el arte busca ante todas las cosas.
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Fuente: Payne Sculptures, Dangerous Minds

