Cuidar al planeta no es nada complicado si tenemos ciertos hábitos. Estos van desde separar la basura, generar menos desperdicios, cerrar la llave y reciclar.
Esta última acción implica algunos obstáculos para muchas personas, ya que no se entiende a la perfección el concepto de reciclaje. Es decir, se cree que basta con reusar botellas o bolsas para convertirlas en adornos y figuras, probablemente, inservibles; no obstante, no es así. El reciclaje es mucho más que eso y requiere —en muchos casos— un proceso más complejo.
Ante semejante problema, la Industria Mexicana de Coca-Cola (IMCC) se ha propuesto ayudar al mundo reciclando el 100 % de sus envases con la finalidad de que en 2030, por lo menos el 50 % de sus productos, estén realizados con materiales reciclados.

Por eso mismo, la sociedad en conjunto con Coca-Cola, hemos creado hábitos para no desperdiciar nada, por el contrario, para darle una oportunidad al PET. PetStar, la planta de reciclaje más grande del mundo y que se ubica en Toluca, procesa más de 85 mil toneladas de PET al año impulsando un modelo cíclico. Éste consiste en reutilizar el material y convertirlo en más para no crear nuevos plásticos.
Asimismo, ahora sabemos cuál es la manera correcta de desechar una botella: vaciando, aplastando, cerrando y depositando. Con acciones similares habrá menos residuos contaminantes y mejores productos y envases para seguir disfrutando de bebidas y alimentos. Esta planta pretende que el reciclaje se convierta en un hábito aún más presente en nuestras vidas, ya que nos asegura el buen uso del pet.

Claro, no todo queda en aquel lugar, nosotros somos responsables de mantener el procedimiento no dejando de consumir, sino haciéndolo de manera responsable y efectiva para ayudar al planeta a mejorar sus condiciones co acciones simples y cotidianas.

