En febrero de 2019, una intervención por disturbio doméstico en el condado de Wise, Texas, reveló uno de los casos más perturbadores de negligencia infantil en la región: cuatro menores, con edades entre 1 y 5 años, fueron hallados encerrados en jaulas para perros, desnutridos, cubiertos de excremento y sin acceso a alimento alguno.
El descubrimiento
Todo comenzó cuando autoridades del condado de Wise respondieron a un reporte de disturbio doméstico en una vivienda ubicada en zona rural cercana a Fort Worth. Al llegar al inmueble, los oficiales encontraron a un adulto con cortes en la cara. Sin embargo, mientras interrogaban a los residentes, escucharon voces de menores provenientes del interior de la casa.
Al inspeccionar la propiedad, hallaron a dos niños de 1 y 3 años en condiciones de extrema suciedad. Posteriormente descubrieron a otros dos menores, ambos de 5 años, confinados dentro de una jaula para perros. Todos presentaban signos visibles de desnutrición y maltrato físico.
Los cuatro menores fueron trasladados inmediatamente al Centro Médico de Cook en Fort Worth para evaluación y atención médica urgente.
Las condiciones de confinamiento
Según Craig Johnson, jefe adjunto del condado de Wise, quien estuvo presente en el operativo, la casa presentaba condiciones de extrema negligencia. El refrigerador de la sala estaba cerrado con candado, al igual que los armarios de la cocina. Aunque había alimento disponible en el interior de la vivienda, los adultos a cargo habían asegurado que los menores no pudieran acceder a él.
El interior de la casa estaba sucio y desordenado. Los niños vivían sin higiene básica, rodeados de excremento y orina. La estrategia de encierro en jaulas aparentemente era utilizada como método de «contención» mientras los cuidadores realizaban otras actividades, negándoles incluso el acceso a agua o alimento de manera regular.
Los responsables y cargos legales
Las autoridades arrestaron a dos adultos identificados como Andrew Joseph Fabila, de 24 años, y Paige Isabow Harkings, también de 24 años. Ambos fueron trasladados a la cárcel del condado de Wise y enfrentaron cargos graves de abuso infantil.
Lane Akin, alguacil del condado de Wise, calificó el caso como uno de los peores episodios de abuso infantil registrados en la jurisdicción. Johnson, en declaraciones posteriores, fue contundente: «Encerrar a un niño en una jaula para perros es inaceptable en cualquier circunstancia. Cuando los encuentras en el estado en que se encontraron —cubiertos de materia fecal, sin alimentos disponibles, sin signos de cuidado— representa un fracaso total de quienes debían protegerlos».
Reflexión sobre sistemas de protección
Este caso ilustra las grietas en los sistemas de protección infantil y la importancia de denuncias vecinales y respuestas policiales rápidas. El descubrimiento fue posible únicamente porque las autoridades respondieron a un reporte de violencia doméstica; de lo contrario, estos menores podrían haber permanecido en esas condiciones indefinidamente.
La negligencia extrema documentada en esta vivienda no ocurre de la noche a la mañana: implica patrones de comportamiento abusivo que, en muchos casos, pasan desapercibidos hasta que alguien interviene. Organizaciones de protección infantil han utilizado casos como este para enfatizar la necesidad de capacitación en detección de abuso, acceso a denuncias anónimas y seguimiento riguroso de menores en situación de riesgo.
