No Bra No Problem por culturacolectiva
El brasier siempre ha sido un tema polémico. Algunos aseguran que no sirve para nada y se trata de una invención represiva contra el cuerpo de la mujer, en la que los tabúes y prohibiciones constantes fueron el objetivo principal de su creación. Las mujeres de civilizaciones antiguas no utilizaban brasier y su uso se ha impulsado o disminuido a través de distintas épocas sociales. Por ejemplo el feminismo en la década de los 60, desapareció el brasier en muchos círculos sociales, como por ejemplo en las comunidades hippies que no utilizaban esta prenda, pues no llevaban nada debajo de las camisas o iban topless a las playas.

En la siguiente década, la ropa interior se hizo parte de un accesorio de moda. El único lugar donde se podían encontrar las mejores prendas interiores era Pigalle, en París. La ropa interior siempre ha sido parte de nuestra cultura en Occidente, pero en otros países como los asiáticos, el brasier nunca ha estado de moda por lo que para ellos es algo totalmente nuevo en este siglo.
En la década de los 80, la licra revolucionó la manera de hacer brasieres. Por fin el diseño se unió con la comodidad. Con más vigor que nunca, los diseños comenzaron a hacerse para dar a las mujeres distintas opciones para lucir sus senos con mayor seguridad y sensualidad. Hasta hoy, no existe un brasier perfecto y muchas mujeres buscan atraer a los hombres con el más bonito, con encajes perfectos que den más vista a su delantera.

¿Podemos decir que el brasier es una prenda útil o solamente parte de la vestimenta atractiva de todas las mujeres? El investigador francés Jean-Denis Rouillon asegura que el brasier no sirve para nada. Durante más de 15 años ha estudiado los senos de más de 320 mujeres. Observó que aquellas que no lo utilizan tienen pechos más firmes y sin estrías. Además, Rouillon asegura que la comodidad y respiración de las mujeres aumenta después de dejar de utilizarlo.
Según el investigador, la mujer se vuelve dependiente a su uso. El aparato suspensorio natural se deteriora y deja de funcionar, lo que paulatinamente daña la postura y columna vertebral.

Aunque la investigación dicte que el brasier no debe ser utilizado porque deteriora nuestro estado físico, resulta sumamente complicado que las mujeres contemporáneas sigan las reglas que marca el estudio, pues estamos tan acostumbradas a hacerlo, que nos causa incomodidad que las demás personas puedan ver nuestros senos naturales debajo de la ropa, a veces con frío o en ocasiones caídos.
El brasier no debe ser un símbolo de represión como se pensaba en los años 60, sino una prenda que nos brinde seguridad y bienestar en nuestro día para lucir sensuales y en nuestra zona de confort. Es evidente que ahora la decisión recae en cada una, no existen imposiciones que nos digan si su uso es adecuado o no. Entonces, ¿tú lo usarías?
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