Darren Almond, imágenes que alimentan la fantasía

Darren Almond, imágenes que alimentan la fantasía

Por: Gerardo Ayala -

Darren Almond es un artista británico nacido en 1971 en la ciudad de Appley Bridge, Wigan, Lancashire, y radicado en Londres desde hace más de veinte años. Se graduó con honores de la Winchester School of Art en 1993, con un BA degree in Fine Arts.

darren almond


Fue partícipe de la exposición Sensation, de Charles Saatchi (por cierto, el artista más  joven seleccionado), en la cual destacó con luz propia, a diferencia de la mayoría de sus compañeros, con un lenguaje más sereno, alejado de las imágenes burdas, sucias y sensacionalistas. Mientras Tracey Emin, Los Hermanos Chapman o Damien Hirst presentaban objetos realmente perturbadores, él conquistó al mundo con sus imágenes emocionales y de fantasía, haciendo más notoria su participación.

A sus poco más de cuarenta años, ha tenido una carrera larga y fructífera en el mundo del arte con exposiciones en los principales museos del mundo. Destacan la del London’s Institute of Contemporary Arts,The Renaissance Society, Chicago, Kunsthalle Zurich, K21 Dusseldorf y, por supuesto, la Tate Gallerie.

De sus exposiciones colectivas destacan la citada Sensation (1997-1999), la Tate Trienal, Tate Britain y el Frac Lorraine, Metz (2009), Bienal de Moscú (2007), el Premio Turner, Tate Britain (2005), la Bienal de Busan (2004), Bienal de Venecia (2003) y Bienal de Berlín (2001). Actualmente es representado por la prestigiada galería White Cube, de Londres.

Se considera un artista multidisciplinario quien utiliza la temática del tiempo casi como una obsesión, su devenir y la acción en los objetos y las personas, además de la infliuencia del paso de los años en la memoria personal y colectiva. Sus plataformas de acción son la fotografía, el cine, la videoinstalación y la escultura.

Una cosa que aprecio de la obra de Almond en los últimos años es su complejidad. Su temática es sobre todo tipo de cosas: el tiempo, los lugares, los viajes, la narración y el relato de vida, memoria, nostalgia, vidas privadas e historias públicas. Trabaja con video, fotografía, instalación y objetos. Almond sigue su propio camino evitando sobre todo el cliché de las declaraciones universales y la sensiblería excesivamente personal. [1]

En el campo de la fotografía una de las principales aportaciones que hace a la historia, y por lo cual se destaca, es la recuperación del tiempo de apertura en el obturador con el que evidencia su manifestación en la placa fotográfica. La utilización de la duración suspendida como representación de la serenidad. Normalmente deja su lente abierto por más de quince minutos, con lo que logra imágenes espectaculares, casi oníricas.

Reconocido por la selección de locaciones en parajes recónditos del planeta a manera de documental de National Geographic, recolecta imágenes fantasmales con una sorprendente iluminación que parece ser manipulada digitalmente. Destacan las series tomadas en el circulo polar ártico, en  Siberia, en las montañas sagradas de China o en el delta del Río Nilo. 

En una de sus series siguió un minero de azufre en Indonesia durante uno de los cotidianos viajes de trabajo a la boca de un cráter. En Schacta filmó los trabajos en una mina de estaño; en la edición incluyó una banda sonora con los cánticos de una mujer shaman de la región, logrando un impactante video que hoy sigue dando de qué hablar.

Un hombre trabaja en el infierno. Él realiza la cosecha de azufre desde el interior del cráter de un volcán, respirando el humo ácido con remolinos que surgen de la tierra. Todo lo que tiene para romper el azufre es una barra de metal. Los trozos recolectados los tiene que llevar en dos canastas colgadas de un poste equilibradas sobre un hombro. Su única protección es un trozo de tela que se mete de forma intermitente a la boca para aspirar aire a través de ella. Tiene los ojos inyectados en sangre, sus dientes se erosionan, su respiración es jadeante y sus rodillas se arruinan por el peso de la carga que lleva – tal vez 100 kg – sobre el borde del cráter y debajo de la estación de pesaje. [2]

De la temática de paisajes remotos, la serie que destaca es Fullmoon, en la que el artista se enfrenta a horizontes en el mundo a la luz de la Luna llena utilizando largas exposiciones, entre 15 y 60 minutos, que otorgan una extraña e inquietante luminosidad digna de nombrar.

https://img.culturacolectiva.com/content/2014/02/Fullmoon.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2014/02/Almond_Fullmoon.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2014/02/Darren-Almond-Fullmoon-.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2014/02/Fullmoon-almond.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2014/02/Fullmoon-photo.jpg



La documentación del paso del tiempo en las personas es un tema que obsesiona al artista. Tiene dos trabajos muy interesantes al respecto: Traction es una interesante instalación en la que utiliza tres pantallas con las que proyecta el rostro de su padre y deja al descubierto sus cicatrices internas y externas.

1999_almond_traction


En If I Had You retoma la misma temática utilizando a su abuela en una instalación de multipantallas con la que muestra un retrato tierno de la reminiscencia juvenil y la dignidad de la vejez. Compuesta por pantallas en diferentes planos, en la primera muestra una fuente iluminada de agua, el elixir de la vida; en segundo plano a una pareja desconocida de bailarines en un viejo salón de baile victoriano; en tercer lugar una gran pantalla de fondo negro sobre la que se alza un gigantesco molino luminoso que simboliza el paso del tiempo. Al final de la sala se encuentra la imagen de su abuela mirando y recordando su pasado mientras se descubre en las expresiones de su cara diversos estados de ánimo que van de la tristeza a la melancolía. 

if i had you darren almond


El desvelamiento de la memoria familiar ha constituido uno de los referentes centrales del trabajo de numerosos artistas británicos de la generación de este artista, aunque desde
parámetros diferentes, ya que frente al tono crudo, y a veces morboso de aquéllos, Almond traza un tono poético que desdramatiza el relato sin restarle intensidad, y acentúa el valor del tiempo hasta convertirlo en soporte de lo íntimo.  [3]

En formato de cine destaca In the Between (2006), un video que es tomado en el nuevo tren que conecta China con el Tibet por medio de imágenes continuas y perspectivas infinitas en las que el espectador parece estar dentro de la imagen. En este trabajo cuestiona la imagen dominante de China sobre esta región que por muchas décadas ha tratado de expropiar. El título de esta pieza hace referencia a la visión budista de la relatividad de todos los seres y las cosas.

train-spotting

Los intereses de Almond, un ávido observador de trenes, se han centrado en la representación del tiempo, el viaje y la exploración. Ha abordado el viaje y los desplazamientos como puntos de partida y de llegada de trayectos espaciales y temporales, lo que le ha abierto a una profunda reflexión sobre las condiciones de la percepción contemporánea, convirtiendo su obra en una referencia imprescindible del arte más actual. [4]

La pintura y la escultura son otra forma de expresión en la que Darren ha trabajado recientemente. Destacan el caso de la pintura de la muestra Black Chance 605470614539409352, se trata de un gran mural compuesto por 135 paneles que forman un mosaico de más de siete metros de altura. En él utiliza la imagen de los relojes numéricos habituales en estaciones, aeropuertos y espacios públicos con esa tipografía característica y ese sistema mecánico de superposición que remite a la infancia.

Black Chance 605470614539409352


En el campo de la escultura aparece Trainplates, una serie de obras que se inspiran en la señalización tradicional de los ferrocarriles británicos y que constituyen el soporte para frases dotadas de cierto aliento poético. Perfect Time (6X3) está formada por 18 relojes digitales manipulados y sincronizados.

Terminus, una de las piezas más reconocidas del artista en la que 600 relojes digitales se alinean a lo largo de la totalidad de una pared para registrar simultáneamente el paso implacable del tiempo, es especialmente relevante para los relojes que marcan la entrada y salida en las grandes fábricas donde se realiza trabajo mecanizado.

La edad del artista, así como la diversidad de plataformas en las que se manifiesta, dan la esperanza de tener mucho más trabajo que ver por delante. Su carrera, aunque en una etapa madura, se encuentra varias décadas atrás de maestros de la escultura como Serra o Kapoor.


[1]  The devil in the detail por Adrian Searle para The Guardian.

 [2] The devil in the detail por Adrian Searle para The Guardian.

[3] Darren Almond, el valor del tiempo por Javier HERNANDO. Publicado el 15/06/2006 para El Cultural en España.

[4] Exposición en la Sala Madrid-Alcalá 31, comisariada por Lorena Martínez de Corral y Santiago Olmo, y realizada con la colaboración del British Council.

 

Referencias: