Historia sobre una pesadilla
Nací en las sombras, el hogar del caos. No se ve pero yo y los demás lo sentimos. Sentimos la tortura y la angustia. El miedo de no saber qué hay bajo los pies. Quizá se está cayendo por un abismo o caminando entre el infierno. Da lo mismo. Existo por él. Cuando Skrill vive, yo duermo. Cuando él duerme, yo despierto.
Soy una pesadilla.

Todo inició años atrás cuando mi querido amigo cayó a un pozo. Ahí fue donde conoció la oscuridad. Durante tres días se mantuvo flotando en el abismo, imaginándose las monstruosas criaturas que habitaban bajo él. En ese instante di la primera bocanada de aire. Sentí como la miedo iba dándome la vida. Poco a poco me materialicé y agarré fuerza. Cuando rescataron al niño, el trauma era irreversible y mi existencia estaba asegurada.

Durante mucho tiempo disfruté torturarlo. Salía por las noches y me posaba en un bello recuerdo. Si era una imagen de su familia le escupía. Si era un pasaje de amor, dejaba que mi vómito hiciera su trabajo. Poco a poco fui pudriendo su mente. La convertí en un lugar hostíl para él y en uno perfecto para mí. En unos cuantos año di vida a otros seres como yo y me convertí en el dictador del lugar.
Lo que me queda es devorar la pequeña esperanza que queda y hundirlo por completo a las sombras.
¿Lo lograre?

[Conoce al fotógrafo que convierte las pesadillas en tu por realidad]
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Hoy que estés en la cama a punto de dormir puedes preguntarte lo siguiente: ¿En qué momento el sueño se transforma en pesadilla? En la oscuridad tu mente se despejará y podrá reflexionar sobre esta interrogante que durante mucho tiempo traumó la mente de varios pensadores, porque descubrir su significado implicaría conocer cuál es el origen de los seres más repulsivos y horrorosos que habitan en nuestra consciencia.
En el siglo I, cuando inició el mundo y la verdad cristiana, el pensador griego Galeano definió a las pesadillas con el nombre de efialtes, que significa “que salta”. Él explicó que saltar de la cama es consecuencia directa de entidades oscuras que presionan “sobre la mente”. Desde ese entonces se le atribuyó que las pesadillas tenían forma y masa. Para “presionar” necesitan tener un cuerpo material (o algo parecido).

La idea de Galeno sobre los Efialtes se parecen mucho a la noción latina de los íncubos y súcubos, criaturas que se deslizan sobre el cuerpo de las personas oprimiendo su pecho e impidiéndoles que respiren. Las víctimas, tras casi ser asfixiados, soñaban que morían y por instantes su alma se desprendía de sus cuerpos, llenándose de frío y viendo imágenes del infierno.
Es así como Galeno se imaginaba las pesadillas.


El artista visual Skirill Kirill se inspira de los demonios í
ncubos y súcubos para realizar su obra. Su intención es colarse a la cabeza del público e implantar una pesadilla. Cuando llegue la noche, los seres de Skirill oprimiran sus pechos y sentirán que mueren a la media noche. Este trance desencadenará una fuerte impresión que terminará en trauma.


Los dibujos de
Skirill Kirill son seres que habitan en el lado oscuro de los sueños. Los Íncubos originales eran demonios antiguos por lo general con cuernos y alas. Para Kirill sus entes de las sombras son diferentes. Él los trae al presente al integrarlos con elementos tecnológicos. En lugar de tener una ornamenta gótica, el artista ruso les otorga máscaras, ruedas o los integra a alguna fuente con cables y tubos.

Los ligeros cambios no alteran el objetivo maligno de estos seres deformes. Ellos existen para aterrorizar a las personas durante sus sueños y dejarles una sensación de renuncia a la vida.
Siguiendo con el recorrido histórico de las pesadillas, John Bond llama a estos momentos como “pavores nocturnos”. Coincide con los pensadores antiguos en que la sensación de ver una de estas terrorificas imágenes provoca angusta, tristeza, opresión, desesperación y deja a la persona con la certeza que la muerte se acerca.


Las sensaciones antes expuestas también son ocasionadas por el trabajo de
Skirill Kirill. Según el propio autor, él “recrea criaturas anormales y mórbidas, que murieron hace mucho tiempo, pero todavía están vivos y esperando la muerte en este mundo helado y polvoriento”.

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Con el paso de los años, Freud aseguró que los monstruos de nuestras pesadillas provienen del inconsciente.
Estas manifestaciones, incapaces de aparecer desnudas, adoptan la lógica del sueño
y presionan sobre la conciencia buscando una válvula de salida, un orificio que les permita abrirse paso hacia la expresión. En ese trance pueden adoptar cualquier forma, incluso la de un demonio.
Si quieres saber cómo sucede esto puedes leer: “Cómo interpretar tus sueños más recurrentes según el psicoanálisis” o “Las pesadillas más comunes y sus significados”.
