Man Ray siempre permanecerá en nuestra memoria como uno de los impulsores de las vanguardias. El fotógrafo que supo captar la mística surreal en sus fotografías y el alma de los protagonistas de sus modelos. Además de sus experimentos con collage y nuevas maneras de ver la fotografía, se especializó en retratos de personas famosas y llevó su arte a otro nivel. Combinaba el surrealismo con la fotografía para intentar captar no sólo el rostro de la persona sino su espíritu, quién era detrás de su apariencia superficial y así plasmar su profundidad en la fotografía.
Su nombre real fue Emmanuel Rudzitsky y nació en una familia judía en Filadelfia, Estados Unidos. Desde muy joven se interesó por el arte, lo que lo llevó a realizar películas, esculturas, ilustraciones, pinturas, dibujos y fotografías. Sus relaciones con Marcel Duchamp y Picabia lo hicieron acercarse al dadá e hizo que éste creciera en Nueva York. Pero cuando éste se separó del surrealismo, participó en las primeras exposiciones surrealistas en París, 1925.
Ese mismo año, fotografió a otro escritor modernista: el poeta Ezra Pound. Con un estilo más convencional, le dio vida a su grandilocuencia y como ningún otro lo logró.
La reina de la danza, Bronislava Nijinska, tal vez la gran representante del ballet en el siglo XX, también fue retratada por la lente del fotógrafo. Asustada, temerosa de toda la fama que podía alcanzar.

El hombre que cambió el arte para siempre, Marcel Duchamp, tiene tal vez uno de los retratos más icónicos y divertidos de Man Ray. Sentado y lleno de crema de afeitar, parece algo absurdo, buen tema para uno de los mejores representantes del dadaísmo.

Pequeña, elegante y espiritual; Denise Tual es conocida por los más excéntricos de su época. Fue la esposa de Pierre Batcheff, el actor principal del Perro andaluz. En los años 30 se convirtió en una gran productora de cine.

Nancy Cunard, la mujer que luce la imagen clásica de los años 20 y 30, naturalmente impactante, alta, delgada, con piernas largas y piel blanca, lucía sus impactantes ojos verdes que la dotaban de una belleza clásica. Pronto aprendió cómo dramatizar su apariencia para crear el clásico estilo bohemio.

La nostalgia de Artaud lo convierten en uno de los literatos más entrañables, con carácter explosivo y el mejor representante del teatro de la crueldad. Considerado como el padre del teatro moderno.

Miró esculpió, hizo grabados y pintó decenas de obras. Estudió en la Academia de Arte de Barcelona y su pintura entró en muchas vanguardias y corrientes artísticas. Cuando viajó a Francia, su pintura evolucionó con la implementación de luces fuertes y un lenguaje onírico muy personal. Cuando el manifiesto surrealista salió, Miró lo firmó afín a las ideas que proponía.

Tal vez el surrealista más importante de todos, porque su obra es recordada hasta nuestros días como una herencia que nos dejó “un grupo de locos” que unía la realidad con el mundo onírico.

La modelo favorita de los surrealistas. Jaqueline Goddard, “¿qué tipo de criatura es esta mujer, quien en un momento aparece triunfante en un estado de suspensión y al siguente yace silenciosa en un inframundo oscuro? Una ninfa de agua imaginaria o una mujer fatal real, un mundo espiritual que la alienta o un mundo carnal de pura sexualidad”.

André Breton, el padre del surrealismo, poeta, ensayista y escritor. Calificaba y descalificaba a los que hacían arte.

Fotógrafa y modelo estadounidense, Lee Miller posó para Man Ray como ícono de una época y como el rostro más angelical de Nueva York. Todos cayeron rendidos a su cuerpo pero sólo su cuerpo. Nadie penetró en su alma, nadie la quiso realmente.
Man Ray siempre permanecerá en nuestra memoria como uno de los impulsores de las vanguardias. El fotógrafo que supo captar la mística surreal en sus fotografías y el alma de los protagonistas de sus modelos.
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