El siguiente poema pertenece a Mateo Quintero, sumérgete con él en la nostalgia…

Tengo tantas cosas qué expresarte que con ellas me ahogo;no soy capaz de decírtelas y miles de “te quieros” salen en sollozos por mis oídos.Pensar que tú estás con otro sonriente mientras aquí lloro porque no estás a mi lado.Te empiezo a imaginar conmigo, ¿qué pasaría si bailáramos un vals de amor mientras te susurro unas palabras
mirando fijamente tus hermosos ojos?;
tu blanca tez que transmite paz, cielo, ángeles y arcángeles;
tus pómulos tan acolchados que quisiera caer y rebotar ahí;
tus labios rojos y tu cabello corto.
Qué hermosura tienes,
qué ternura provocas…

¿sabes por qué me da tanta tristeza no poder amarnos hasta que la señora muerte nos recoja?
Porque eres diferente y la nostalgia se queda arraigada en mi alma, la preocupación y certeza de que nunca encontraré algo semejante a ti.
Pareces dibujada, pareces escrita, pareces sacada del cuento más encantador, del poema más hermoso de Neruda.
Iba a escribir uno sobre ti, pero terminé escribiendo uno de lo que siento, porque es imposible lo primero: el poema eres tú
no te cambiaría una letra, una coma.Mierda, el vino entra en mis poros, tus labios deben saber a él;
Jane, mi amor, tengo la boca helada, ven a mí, déjame amarte de tal manera que todos nos envidiarían.
Tus ojos verdes son más embriagadores que el whisky, démonos amor sumergidos en vodka; ven, doncella, recemos un rosario cogidos de la mano,
mientras el mundo alrededor se convierte en un paraíso;
tu cuerpo angelical extasía más que cualquier ron, y vuelve feliz hasta a la amarga muerte.

Ven, princesa, viajemos en el mar a canoa mientras me embriagas con tu risa.
Tu ternura provoca más revoltura que cualquier aguardiente, ven, reina de mi alma, enamorémonos hasta envejecer,
y emborráchame, sácame de la destrucción y anatemas del mundo, amémonos en Dios, ven Dulcinea, ven preciosa Dama,
dame ese amor burbujeante de cerveza, susúrrame al oído y con tu viento corta mi aburrimiento, ven, háblame, trábame, yo te contemplo hasta morir.
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A veces pensamos, después del corte de historias y del hilo que nos unía a una persona que Nuestro amor salvaba todo, hasta que te das cuenta que d¡no era así, y que El amor te ha estafado.

