Qué es el slut shaming: la doble moral que sí tiene nombre

Qué es el slut shaming: la doble moral que sí tiene nombre

El slut shaming es la práctica de avergonzar, ridiculizar o estigmatizar a alguien —principalmente mujeres y niñas— por comportamientos o apariencias relacionados con la sexualidad que se consideran inapropiados según normas de género tradicionales. Si alguna vez escuchaste “se lo buscó por cómo iba vestida” o viste cómo le llovieron comentarios a una chica por subir una foto en traje de baño, ya sabes de qué se trata.

La palabra está en todas partes porque la práctica que describe también lo está: en conversaciones de chat, en comentarios de redes, en noticias sobre agresiones sexuales donde el foco termina en la ropa de la víctima. Entender qué es exactamente —y qué no es— ayuda a nombrar algo que antes simplemente “pasaba”.

De dónde salió

El término nació en inglés en el entorno digital anglosajón. El Diccionario Oxford (OED) documenta su primera evidencia escrita en un foro de Usenet en 2004, todavía sin guion. El verbo to slut-shame aparece en Usenet en 2007, y el lexicógrafo Ben Zimmer rastreó el compuesto en el blog feminista I Blame the Patriarchy en 2006.

La explosión global llegó en 2011 con las SlutWalks —Marchas de las Putas—, movimiento que nació en Toronto después de que un policía sugirió que las mujeres podían evitar agresiones “no vistiéndose como putas”. Las marchas se extendieron a decenas de países, incluido México, ese mismo año, y arrastraron el término con ellas. En 2020, el OED incorporó slut-shaming como entrada independiente con evidencia documental desde 2004.

La palabra slut en inglés data del siglo XV, donde significaba originalmente “mujer sucia o desaseada”; su connotación sexual predominante es del siglo XX.

Cómo se usa

Lo que NO significa

Aquí está el valor de entenderlo bien, porque en redes el término se estira hasta perder forma.

Cómo se dice en español

El anglicismo ya ganó en redes, prensa y discurso activista hispanohablante: se escribe slut shaming (sin guion es la forma más común en español) y se entiende sin traducción en la mayoría de los contextos. Cuando se necesita una alternativa en registros formales o académicos, las opciones más usadas son estigmatización sexual y culpabilización de la víctima por su vida sexual. En conversación cotidiana también circula “humillación sexual pública” o, más coloquialmente, “putear” en el sentido de señalar y denigrar a alguien por su vida sexual.

Ningún equivalente en español captura el término con la misma economía de sílabas, que es probablemente la razón por la que el anglicismo se quedó.

Preguntas rápidas

¿Solo les pasa a las mujeres?

La práctica afecta principalmente a mujeres y niñas, y opera sobre una doble moral documentada: los mismos comportamientos que se aplauden en hombres se usan para denigrar a mujeres. Otras personas también pueden sufrirlo, pero el patrón sistemático apunta a ellas.

¿Se puede usar la palabra en el trabajo o en una nota académica?

En prensa, ensayo y discurso político ya es moneda corriente. En textos académicos formales se prefiere “estigmatización sexual” o “culpabilización de la víctima”. En una junta de trabajo, depende del contexto, pero no es una palabra tabú: describe un fenómeno, no lo ejerce.

¿Hay versiones del verbo en español?

Sí, y se usan: “la slut-shamearon en Twitter” o “fue slut-shamed por su ex” aparecen con frecuencia en redes. También existe slut-shamer para quien lo ejerce, aunque esta forma es menos común fuera del inglés.

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Referencias

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