¿Qué define quiénes somos?
Nos han dado un nombre y apellidos que nos reconocen como parte de una familia, se nos ha otorgado una nacionalidad y un cuerpo- territorio sobre el cual tomamos decisiones y actuamos con la libertad de saber que nos pertenece.
La actividad política inicia, por lo tanto, desde las acciones corporales, ejercer libremente el poder para construir una identidad sin que nadie ordene o encadene nuestras decisiones. Así como en el cuerpo, lo mismo ocurre con la autonomía de las naciones.

La guerra siempre es narrada por los vencedores, los sometidos tienen que lidiar con las consecuencias de los “tratados de paz” y de los autoritarios “acuerdos” que, entre otros objetivos, pretenden castigar a los vencidos. En América, al finalizar la guerra del Pacífico, en 1904 se firmó un tratado entre Bolivia y Chile, el cual le arrebató a Bolivia el acceso al mar.

El mar juega desde entonces un papel esencial en el imaginario colectivo y político boliviano, no sólo como nostalgia y pérdida sino como territorio usurpado en una demostración excesiva del poder de una nación sobre la autonomía e identidad de la otra. Este hecho equivale a amputar una parte del cuerpo- territorio, un pedazo de memoria que ha fragmentado la cultura boliviana en defensa de la libertad que les han coartado.
Con la esperanza
De una sonrisa
Y una caricia
De franca brisa,
Yo quiero un mar
Un mar azul
Para Bolivia.

El autor de los versos anteriores es Pedro Telmo, un autor chileno con la valentía suficiente para expresarse en favor de los habitantes del país vecino, en un acto de empatía humana que fue castigado por las autoridades condenándole al exilio y a la pérdida de su nacionalidad.
Federico Moccia y Sergio Valenzuela Valdés. se suman a las palabras de Telmo, y a otros artistas que se manifiestan para exigir “Mar para Bolivia”, título de una colaboración compuesta por una exhibición plástica que acompaña la narrativa visual de un performance que desentierra el verdadero origen de los conflictos étnicos y raciales, cimentados en el odio y la intolerancia.

Este proyecto traduce, a partir de un movimiento, la existencia del cuerpo a trazos y pinceladas; el cuerpo al ser pintado genera dos resultados distintos, por un lado, el performance y los vestuarios como objetos instalados, y por otro, los lienzos que retratan esas posiciones del cuerpo de manera figurativa.
El próximo viernes, Sergio Valenzuela Valdés visitará México para presentar “Mar para Bolivia”, cuyo performance es una metáfora de la sirenas llamando a los marinos perdidos, a esos marinos bolivianos que nunca volverán a ver.
La cita es el próximo viernes 11 de noviembre a partir de las 18:00 hrs. en CC186, el espacio artístico de Cultura Colectiva, ubicado en Chiapas #186, entre Manzanillo y Medellín en la Colonia Roma de la Ciudad de México. En compañía de Mezcal UNIÓN, te invitamos a experimentar el performance de una manera distinta.
Ese día, además del performance, te invitamos a participar en una actividad simbólica en la que el cuerpo, el espacio y esas personas o cosas que no volverás a ver juegan un papel importante. Para poder participar es necesario que traigas una fotografía que capture la esencia de lo que nunca volverás a ver, ya sea por la vida o límites impuestos por alguien más.

Consulta más información en este evento:
Mar para Bolivia, arte contra el odio y la intolerancia

