México en los 40 y 50: la generación de la ruptura
Arte

México en los 40 y 50: la generación de la ruptura

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Por: Helena

26 de noviembre, 2013

Arte México en los 40 y 50: la generación de la ruptura
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26 de noviembre, 2013

El México de 1950, convulso y caótico, se puede situar en un panorama que oscila entre lo moderno y lo tradicional, lo nacional y lo internacional, la llegada de las vanguardias y los remanentes de un contexto revolucionario. Es en este ir y venir que a principios de la segunda mitad de siglo surgió una generación de artistas quienes buscaban escindirse de los valores predominantes en el arte, dominado por la Escuela Mexicana de Pintura. El muralismo, caracterizado por un nacionalismo exacerbado y un énfasis en lo popular, en lo mítico y en lo revolucionario, empezó a desgastarse. Los valores postrevolucionarios perdían su causa cada vez más. Por tanto, de forma necesaria y casi inevitable, nació una generación que promovía un arte con un contenido mucho más apolítico y que respondía al contexto cambiante de la época. Se generó una ruptura por los artistas jóvenes, definida por un cambio tanto formal como ideológico. Se buscaba la vinculación con las tendencias internacionales, originalidad, nuevas formas de percibir el arte y separarse de uno que había empezado como revolucionario pero que con el tiempo se había convertido en académico.

generación de la ruptura


La generación de los 50 estuvo marcada por su oposición a la Escuela Mexicana de Pintura y los organismos oficiales que la legitimaban. Encabezada por Cuevas y  “La Cortina de Nopal” se rebatía el nacionalismo abiertamente y buscaba nuevas alternativas. Artistas como Lilia Carrillo -que seguía los pasos de Tamayo- Fernando García Ponce y el mismo Cuevas,  fueron el inicio de la ruptura, o como dijo Cuevas: “La ruptura soy yo”. Es gracias a esta generación que la pintura mural deja de ser representativa, y aunque los primeros pintores no ofrecían verdaderas salidas, como Tamayo o Mérida, fueron el inicio de la lucha contra el Muralismo. Posteriormente se encontraron con una situación más favorable. Se consolidó  la ruptura y se habla de neofigurativos  y abstractos. Alberto Gironella, José Luis Cuevas, Francisco Corzas, como representantes de lo neofigurativo, y Lilia Carrillo, Enrique Echeverría, Pedro Coronel y Vicente Rojo de los abstractos.

Luna de silencio, Lilia Carrillo 1961Luna de silencio (1961), Lilia Carrillo

Sin tiìtulo, Fernando Garciìa Ponce 1959Sin título (1959), Fernando García Ponce 

La década de los 60 estuvo alejada de la polémica, tuvo mucho más apertura, mayor información y más oportunidades de viajar y conocer, con lo que se consolidó una generación que aunque no era uniforme, ni se sabía como generación de la ruptura, -dada la primacía que se le da a la individualidad- compartían intereses ideológicos. Esta generación se contagió de las vanguardias europeas; buscaban a un México que fuera parte del progreso. Las generaciones jóvenes apoyaban una renovación, no sólo porque los convencía sino porque la necesitaban.

el ojo del adivinoEl ojo del adivino (1965), Carlos Meěrida 

La ruptura si bien fue construida, también fue real. Compartió ciertos valores a pesar de no ser jamás uniforme ni homogénea. No hubo una verdadera línea ni un verdadero movimiento que se reflejará plásticamente. Sin embargo, fueron el producto de luchar contra el nacionalismo, el resultado de la batalla contra la escuela mexicana de pintura, a pesar de hacerlo de una manera individual. No tenían una continuidad, empezaron de la nada, pues no encontraban referentes con qué identificarse de la vieja escuela mexicana.

Hombre con guitarra, Rufino Tamayo, 1950Hombre con guitarra (1950), Rufino Tamayo

Los pintores de esta generación tuvieron todavía unos años posteriores para construirse a sí mismos como ruptura. Es cierto que innovaron y se defendieron, que crearon espacios y voltearon a ver lo que en el mundo estaba pasando, pero también es cierto que gran parte de esto fue su propia visión retrospectiva. No obstante, aun siendo homogéneos o no, las generaciones de los 50 – que alcanzaría su consolidación en los 60- dieron una gran batalla teórica, terminaron con una etapa y comenzaron otra, hicieron del arte una renovación contribuyendo a un rico y variado panorama del arte mexicano.

Gunther Gerzso. Estela blanca, 1950Estela blanca (1950), Gunther Gerzso

Bibliografía

Felguérez, Manuel; “La Ruptura 1935-1945” en Ruptura: 1952-1965: catálogo de la exposición; México: INBA; SEP, 1988.

Manrique, Jorge Alberto., Arte y artistas mexicanos del siglo XX, México: Conaculta, 2000.

Ugalde Ramírez, Alejandro. José Luis Cuevas y la renovación plástica en México: 1950-1968. México: UIA, 1993.

 

 


Referencias: