Rafael Cauduro es uno de los artistas mexicanos cuya obra seguramente ya has visto de manera inadvertida pues es posible encontrarla en lugares públicos como el Sistema de Transporte Colectivo Metro (en la estación Insurgentes), en el Centro Cultural Los Pinos y en la Suprema Corte de Justicia cuyo mural obtiene el nombre de La historia de la justicia.
Ángel de Sodoma y Gomorra. / Foto: Rafael Cauduro
Su producción artística lo ha hecho ser reconocido a nivel nacional e internacional, por ejemplo, logró su primera exposición en la Casa del Lago en 1976, y ha colaborado con todo tipo de galerías como la Galería Misrachi, Alex Rosemberg Gallery, Galería de Louis Newman o la Galería Acquavella. Además, su obra ha sido expuesta en exposiciones mundiales como la de Vancouver o museos como el Museo de Arte Moderno o el Palacio de Bellas Artes.
Metro de Londres, en la estación de metro Insurgentes. / Foto: Rafael Cauduro
Metro de París, en la estación de metro Insurgentes. / Foto: Rafael Cauduro
Su creación no sólo se limita a estos murales que acompañan el paso de miles de personas a diario, también involucran la escultura, el dibujo y hasta la caricatura, haciendo de Cauduro uno de los artistas contemporáneos de México que es necesario conocer a través de su arte multifacético que suele unir la cotidianidad y el contexto histórico en piezas que sin duda hacen referencia no sólo a la tradición artística, sino a las raíces de nuestro país y, por supuesto, de nuestro pasado.
La lección de Caravaggio. / Foto: Rafael Cauduro
Es común encontrar que la obra de Cauduro es hiperrealista y si bien sus trazos en las obras de gran formato y los murales tienen elementos que remiten a tal etiqueta, en una entrevista con su asistente en Proceso él se ha confrontado a tal denominación.
Detalle de Cárcel de los niños. / Foto: Rafael Cauduro
«No le gusta ese término de hiperrealismo porque ve más su trabajo como una realidad y ficción que conviven, una especie de realismo mágico. A la fecha no ha querido definirlo con un título. Cuando representa a una figura humana en una de sus obras, no implica que sea la realidad, sino la huella, un fantasma que pudo haber quedado en ese momento».
Lavaderos. / Foto: Rafael CauduroUn ejemplo que remite a tal idea del fantasma del momento, así como de su intención casi histórica es la repetición de un motivo en particular de su obra: el tzompantli. El significado literal es «muro, hilera o bandera de cabezas», según la información de Arqueología Mexicana. El tzompantli fungía como un altar que exhibía una serie de cabezas —práctica que predominó entre los mexicas— y que solían corresponder a los cráneos de los enemigos, así como de aquellos que fueron sacrificados en honor de los dioses.
Tzompantli de metal. / Foto: Rafael Cauduro
Cauduro retoma esta figura común de la que podría ser la cultura prehispánica más prominente del centro de México y la resignifica en una época en la que estos altares no son comunes y han perdido su funcionalidad.
Vidrio tzompantli I. / Foto: Rafael Cauduro
Aniversario. / Foto: Rafael Cauduro
Viejos marranos. / Foto: Rafael Cauduro
El tzompantli tan sólo es un ejemplo de las diversas temáticas de Cauduro, quien se ha enfocado en otros temas como la búsqueda de justicia en México, tópico visible principalmente en su mural en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; además de que a través de sus piezas realiza un esfuerzo por reinterpretar la arquitectura y los espacios que ocupa, convirtiendo a su arte en una experiencia estética que muchas veces rebasa el lienzo —o cualquiera de sus soportes preferidos— y engloba el lugar y contexto desde el que se mira.
En la Suprema Corte de Justicia. / Foto: Rafael Cauduro
En la Suprema Corte de Justicia. / Foto: Rafael Cauduro
En la Suprema Corte de Justicia. / Foto: Rafael Cauduro
En la Suprema Corte de Justicia. / Foto: Rafael Cauduro
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En portada: detalle de Ángel de Sodoma y Gomorra, fuente: Rafael Cauduro
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