Murales de Bonampak: qué representan y por qué cambiaron todo

Murales de Bonampak: qué representan y por qué cambiaron todo

Los murales de Bonampak son pinturas mayas del periodo Clásico Tardío que cubren aproximadamente 112 m² de paredes, bóvedas y jambas de tres cuartos en la Estructura I —el Templo de las Pinturas— de la zona arqueológica de Bonampak, en la Selva Lacandona, Chiapas. Pintados hacia 790-792 d.C. por encargo del gobernante Yajaw Chan Muwaan II, representan en secuencia la presentación del príncipe heredero ante la corte, una batalla y la captura de prisioneros, y la celebración posterior con danza y autosacrificio ritual. Son el conjunto de pintura mural maya más extenso y mejor conservado del mundo antiguo, según el INAH.

Entender qué representan los murales de Bonampak importa porque durante décadas los mayas del Clásico fueron descritos como una civilización pacífica de astrónomos. Estos murales desmintieron esa imagen de forma tan contundente que reorientaron décadas de investigación académica. Lo que muestran —guerra, tortura, poder dinástico, sacrificio— no es la excepción en la vida maya clásica: es el centro de ella.

La historia detrás

Bonampak —cuyo nombre antiguo era Ak’e— fue una ciudad satélite de Yaxchilán que vivió su apogeo entre 600 y 800 d.C. Yajaw Chan Muwaan II encargó los murales para legitimar su gobierno y consolidar la sucesión dinástica. Los tres cuartos se pintaron en secuencia narrativa y cronológica: el programa completo es, en esencia, un argumento político en imágenes.

La ciudad fue abandonada poco después de que los murales quedaran sin terminar, alrededor de 792 d.C., y la selva los preservó durante más de mil años. Los lacandones continuaron realizando ceremonias en el sitio durante generaciones. En 1946, los lacandones Chan Bor y Acasio Chan guiaron al fotógrafo estadounidense Giles Healey hasta el edificio. Las primeras copias científicas fueron realizadas entre 1946 y 1948 por Antonio Tejeda y Agustín Villagra para el Instituto Carnegie de Washington y el INAH. En 1984, el INAH realizó una primera restauración mayor que recuperó los colores originales al retirar depósitos de carbonato de calcio. Desde 2011, el INAH lleva a cabo una segunda campaña de restauración con métodos modernos.

Qué estás viendo

Qué significa cada elemento

La captura de prisioneros por el cabello —el gesto más repetido en el Cuarto 2— es el signo canónico de victoria en el arte maya: el vencedor demuestra poder sobrenatural al dominar físicamente al enemigo. Esta lectura es de Mary Miller (Yale), desarrollada en The Spectacle of the Late Maya Court (2013) y es la interpretación dominante entre los especialistas.

El azul maya que aparece en los cuerpos de los prisioneros no es un color decorativo. Según el proyecto de pintura mural prehispánica del IIE-UNAM, era el color del sacrificio y del agua, y su presencia sobre esos cuerpos refuerza su destino ritual. El pigmento se obtiene mezclando índigo con paligorskita, una arcilla local: la fórmula exacta tardó décadas en descubrirse.

Los cartuchos jeroglíficos que acompañan a los personajes del Cuarto 1 identifican sus títulos de corte. El epigrafista Stephen Houston y otros investigadores han podido descifrar títulos de mensajeros, cantores y miembros del séquito real, lo que convierte el mural en un documento histórico además de una obra pictórica.

Las figuras estelares en las bóvedas, según el INAH, vinculan la legitimidad del gobernante con el orden cósmico: los astros no son decoración, son testigos y garantes del poder representado abajo.

Lo que se repite y no es cierto

Mito: Giles Healey descubrió los murales en 1946. Los lacandones conocían y visitaban el sitio para ceremonias desde hacía generaciones. El propio Healey reconoció que fueron Chan Bor y Acasio Chan quienes lo llevaron. Además, Carlos Frey y John Bourne llegaron al sitio antes que Healey, aunque la disputa sobre quién vio primero los murales nunca se resolvió definitivamente. Arqueología Mexicana señala que el verdadero descubridor fue el padre del lacandón Kin Obregón.

Mito: los mayas clásicos eran una civilización pacífica de astrónomos y sacerdotes. Este retrato fue popularizado por el mayista J. Eric S. Thompson a mediados del siglo XX. Los murales de Bonampak lo desmintieron de forma definitiva: guerra, tortura, sacrificio humano y violencia política son el tema central, no la excepción. Así lo documentan el INAH y el Smithsonian National Museum of the American Indian.

Mito: los murales están incompletos porque fueron dañados o destruidos. Quedaron sin terminar porque Bonampak fue abandonada poco después de que se comenzaran a pintar, alrededor de 792 d.C. No hubo destrucción externa. La selva los preservó; el deterioro posterior se debe a la humedad y a los depósitos de carbonato de calcio acumulados tras siglos de sellado, agravados por el impacto de la apertura al público. Fuentes: INAH y Smithsonian National Museum of the American Indian.

Dónde verlos

Los murales originales están in situ en la Zona Arqueológica de Bonampak, municipio de Ocosingo, Chiapas, a unos 150 km al sur de Palenque. El acceso se realiza con permiso y participación de la comunidad lacandona de Lacanhá Chansayab. Dado que la segunda campaña de restauración iniciada en 2011 puede restringir el ingreso a alguno de los cuartos, conviene verificar condiciones con el INAH antes de planear la visita.

Existe una réplica a escala 1:1 en la Sala Maya del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México. Permite ver los murales sin las restricciones de humedad y luz del sitio original, y con una iluminación que hace visibles detalles difíciles de apreciar en Chiapas. Los museos rotan condiciones de acceso y mantenimiento, así que confirma disponibilidad antes de ir.

Preguntas rápidas

¿Quién pintó los murales de Bonampak?

No hay inscripción que identifique a los artistas. Se sabe que fueron maestros pintores mayas del Clásico Tardío, posiblemente vinculados a Yaxchilán, pero sus nombres no se conocen.

¿Por qué los murales quedaron inconclusos?

Porque Bonampak fue abandonada alrededor de 792 d.C., poco después de que comenzara el trabajo. No hubo destrucción: la selva los preservó tal como quedaron.

¿Se pueden visitar los murales originales?

Sí, en la Zona Arqueológica de Bonampak en Chiapas, con acceso coordinado con la comunidad lacandona de Lacanhá Chansayab. Verifica con el INAH si hay restricciones por restauración antes de ir.

Ficha técnica

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Referencias

Imagen: Vía Wikipedia (Murales de Bonampak).

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