La Hermanastra más fea sí, pero la hija de Shrek no: Shrek 5 sacó el lado más transfóbico del internet pero olvidan que la franquicia siempre ha sido diversa

Lo más sorprendente de todo es que ni siquiera está confirmado y ya se están desgarrando las vestiduras.

Un simple teaser de Shrek 5 desató la transfobia en el internet.

Un simple teaser de Shrek 5 desató la transfobia en el internet.

La teoría de que una de las hijas de Shrek podría ser trans ha desatado la furia en internet, con comentarios que acusan a Shrek 5 de caer en la supuesta “inclusión forzada”. Sin embargo, hay algo que muchos parecen olvidar: esta siempre ha sido una franquicia progresista y diversa, incluso antes de que estos términos se volvieran tendencia en debates de cultura pop.

Una teoría de Shrek 5 sacó el lado más transfóbico del internet

Apenas surgió la idea de que uno de los hijos de Shrek y Fiona podría ser trans, el discurso de odio se encendió en redes. Algunos aseguran que DreamWorks está cediendo ante las “modas” y que la película perderá su esencia por querer ser “políticamente correcta”. Lo curioso es que estas mismas voces no tuvieron problema en aceptar a Doris, la Hermanastra Fea, en 2004.

En Shrek 2, Doris fue presentada como un personaje cómico, pero jamás ridiculizado por ser trans. Interpretada por Larry King en inglés y Mario Arvizu en español, la hermanastra de Cenicienta fue bien recibida en su momento. De hecho, es recordada con cariño por muchos fans de la saga. Sin embargo, lo que en 2004 parecía aceptable como un personaje incidental y secundario, hoy genera una crisis colectiva con solo imaginar a un personaje trans con más protagonismo.

¿Por qué Doris sí y la hija de Shrek no?

Aquí es donde entra la verdadera pregunta: ¿por qué el mundo aceptó a Doris sin problemas, pero no soporta la idea de que la hija de Shrek sea trans? La respuesta es sencilla: porque Doris nunca representó una verdadera amenaza para las narrativas hegemónicas.

Doris estaba en un papel menor, con pocas líneas y sin un arco narrativo propio. Su presencia no desafiaba las normas ni obligaba al público a cuestionarse nada, más allá de un guiño progresista dentro del humor de la película. Pero imaginar que una princesa trans podría tener un rol más relevante en una película infantil de 2025 hace que el internet entre en pánico.

El problema no es la “inclusión forzada”, sino la resistencia a darle un espacio real a personajes trans en historias populares. La misma gente que ve con nostalgia a Doris ahora clama que DreamWorks está “arruinando” Shrek. Pero, si realmente fueran fans de la saga, recordarían que Shrek siempre ha sido una sátira de los cuentos de hadas tradicionales, una celebración de la diversidad y una burla a los estándares de belleza y normalidad impuestos por Disney y Hollywood.

¿El problema es la inclusión o la transfobia?

Llamar a la diversidad “forzada” es solo una excusa para enmascarar prejuicios. Si en 2004 un personaje trans en un papel menor era aceptable, pero en 2025 un personaje trans con más desarrollo es motivo de boicot, entonces el problema no es la historia ni la “esencia” de Shrek, sino la incomodidad que genera la visibilidad trans cuando ya no es un chiste de fondo, sino parte activa de la narrativa.

Así que antes de caer en la histeria colectiva, tal vez sea momento de preguntarse: ¿realmente les importa Shrek o solo están buscando excusas para rechazar lo que no entienden?


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