Si creciste viendo Lilo y Stitch, seguro recuerdas esa mezcla de ternura y caos que el experimento 626 trajo a la vida de Lilo. Para muchos, Stitch es ese perrito intergaláctico que nos enseñó el valor de la familia, pero también que no todo lo roto está perdido. Sin embargo, lo que muy poca gente sabía hasta hace poco es que hay una escena eliminada de la versión animada original que pudo haber cambiado por completo la manera en la que veíamos a Stitch.
Con el reciente estreno del live-action de Lilo y Stitch, el fandom se volvió a activar con todo: se revivieron teorías, momentos icónicos, y como pasa con toda historia que ya tiene más de 20 años, se desempolvaron archivos perdidos, incluyendo una secuencia que nunca llegó a la película, y no porque fuera irrelevante, sino porque era demasiado triste y oscura para Disney.
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Lo que pasa en esa escena no solo rompe el corazón, también nos muestra una versión más cruda de Stitch que probablemente habría cambiado su lugar en nuestros recuerdos, porque sí, en esa secuencia eliminada, Stitch habría acabado con algo importante para Lilo.
La escena que Disney prefirió enterrar
La escena eliminada ocurre en un momento muy tranquilo dentro de la película, Lilo quería que Stitch y Pato se hicieran amigos, recordemos que Pato era ese pececillo que, según Lilo, controlaba el clima y que jamás comía sándwiches de atún. Era más que un pez: era parte de su rutina, su conexión con su madre fallecida y uno de los personajes más importantes para ella, aunque no hablara ni saliera tanto en pantalla.

En la escena, Lilo le presenta a Pato a Stitch, con toda la intención de que su nueva mascota extraterrestre empiece a conectar con su mundo, ella le muestra cómo lo saluda, cómo se comunica con él, pero Stitch, sin entender lo que está viendo, arroja a Pato con indiferencia lejos de ellos.
¿Y qué pasa después? Lo que ninguna niña de siete años debería vivir ni mucho menos ver: Pato muere. El impacto del golpe fue letal. Lilo se queda destrozada, recoge el cuerpo sin vida de su amiguito y lo entierra en un rincón del jardín, le pone flores y se queda sola en el funeral.
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Y, ¿qué pasa con Stitch?
La parte más triste (y probablemente la razón por la que esta escena fue descartada) es la reacción de Stitch. No solo se queda sin entender lo que hizo, sino que se esconde, confundido, cubriéndose los ojos como un niño que sabe que algo malo pasó, pero no sabe cómo procesarlo.

Cuando Lilo por fin lo encuentra, él está apartado, triste. Ella, con todo el corazón roto pero aún con amor por su nueva criatura rara, se le acerca, le dice que no fue su culpa y que no lo hizo a propósito. Y aunque eso suena a perdón, también es una declaración muy fuerte sobre cómo Lilo procesa la pérdida, incluso cuando viene de alguien que ella quería que fuera su mejor amigo.
Imagina que esa escena hubiera salido en cines, Stitch ya era un personaje extraño, pero adorable, con esa escena, habría quedado como una figura mucho más oscura y fría. Claro que Disney eligió dejarla fuera por obvias razones: el tono de la historia iba por otro lado, y ver a Lilo enterrando a un pez con quien hablaba sobre tormentas y atunes… era demasiado.
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