Parece que el expediente de Jeffrey Epstein es el regalo (bastante perturbador, por cierto) que no deja de darnos noticias. Justo cuando pensábamos que ya habíamos escuchado lo más turbio, sale a la luz un detalle que parece sacado de una película de terror psicológico: el plan de la “planta de la parálisis”.
Si creías que ya nada de este caso podía sorprenderte, prepárate, porque lo que acaba de filtrar TMZ nos dejó con el ojo cuadrado y la piel chinita. Lo que está pasando es que, entre tantos documentos y testimonios que siguen saliendo a flote incluso años después de su muerte, apareció una conexión súper turbia.
Lee también: Gomita reaparece luego de ser hospitalizada y su radical cambio físico nos tiene preocupados
No estamos hablando solo de influencias o dinero, sino de algo mucho más físico y aterrador. Se dice que Epstein estuvo analizando o discutiendo el uso de una planta específica con propiedades capaces de dejar a una persona completamente inmóvil.
Así es como Epstein podría haber usado plantas trompeta para dejar inmóviles a sus víctimas.

Para los que apenas van llegando: Jeffrey Epstein fue ese multimillonario que armó una red horrible de tráfico y abuso. Bueno, pues resulta que en medio de todas las investigaciones y documentos que siguen saliendo años después de su muerte, apareció un detalle que nos dejó helados.
Al parecer, Epstein no solo estaba obsesionado con el poder y el control de manera social o económica; también tenía ideas súper locas sobre cómo someter físicamente a las personas. Se dice que estuvo investigando o discutiendo el uso de una planta específica que tiene propiedades para dejar a alguien completamente paralizado. Sí, leíste bien: una sustancia que te quita el control de tu propio cuerpo.
En uno de los mensajes descubiertos en los archivos del magnate, Epstein envía un correo electrónico preguntando por sus “plantas trompeta”. Las plantas trompeta son de esas bellezas naturales que engañan, porque aunque sus flores colgantes se ven súper bonitas y huelen delicioso, son una de las armas biológicas más peligrosas que existen.

Contienen unos compuestos llamados alcaloides tropánicos (como la escopolamina y la atropina) que actúan directamente sobre el sistema nervioso central. En dosis pequeñas, se han usado en la medicina, pero en el mundo oscuro de la delincuencia, se les conoce por su capacidad para “borrar” la voluntad de las personas. Es esa sustancia que, si te la dan sin que te des cuenta, te deja en un estado donde sigues órdenes sin cuestionar, casi como un “zombie” consciente pero sin poder decidir.
Lo que estas plantas le hacen al cuerpo es una auténtica pesadilla. Al entrar al sistema, bloquean neurotransmisores clave, lo que provoca una parálisis muscular y una desorientación total. No es solo que no te puedas mover bien, es que tu cerebro pierde la capacidad de reaccionar; puedes sufrir alucinaciones súper intensas, taquicardia y, lo más aterrador de todo, amnesia a corto plazo. Básicamente, la persona queda indefensa, atrapada en su propio cuerpo y sin poder recordar qué fue lo que pasó después.

Lo que más nos vuela la cabeza de esta nueva información no es solo el veneno o la planta en sí, sino el nivel de planeación de Jeffrey Epstein. Esto nos dice que el tipo no solo era un abusador, sino alguien que buscaba métodos científicos para asegurarse de que sus víctimas no pudieran defenderse ni escapar.
Cada vez que sale información nueva de Epstein, el internet se vuelve loco, la indignidad crece, pero sobre todo, la curiosidad por saber: ¿qué fue lo que pasó?, ¿quién más sabía esto? ¿se llegó a usar esta planta?
Este tipo de revelaciones nos hacen cuestionar qué tan profundo es el caso. No se trataba solo de fiestas en islas privadas; se trataba de una infraestructura diseñada para el terror y aunque suene súper denso, hablar de esto es necesario para entender la magnitud del daño que una persona con mucho dinero puede causar.
Por cierto, si te gusta analizar historias de amor ajenas para entender la tuya, únete a Yo en el amor, una comunidad donde hablamos de relaciones reales, corazones rotos, dudas existenciales, apps de citas, vínculos bonitos y todo lo que pasa cuando intentamos querer y que nos quieran.
Nada Que Ver

