
Para las personas que crecimos en la década de los 80 ó 90 la velocidad con la que la tecnología avanza en la actualidad es sorprendente al grado de poder abrumarnos. Cada año surgen tecnologías distintas y hemos vivido cambios que hasta a veces cuesta trabajo admitir que nos negamos a aceptar y terminamos descargando las aplicaciones para escuchar música mucho tiempo después de que la juventud actual ya domina hasta la mas reciente actualización. Seguramente muchas personas de las antes mencionadas generaciones que ya coqueteamos con el tercer piso seguimos apegados a muchas formas que para la juventud son evidentemente arcaicas y, debemos admitirlo, obsoletas. Todos conocemos a esa persona que sigue apegada a su iPod (somos muchos, es un hecho) porque tiene material que no encuentras en las ahora dominantes plataformas digitales, además de que la transición de herramientas para el disfrute melómano de la música ha sido de mayor impacto para estas generaciones que aún nos tocó el final de los discos de vinilo, pasando al cassette, luego a disco compacto. Aceptar la tecnología al adquirir un iPod y terminar descargando Spotify por que iTunes decidió ya no ser compatible con el mismo producto que la creó…
Este avance transitorio que ha transformado la industria musical ha sido un proceso difícil de aceptar para la mayor parte de los amantes de la música que crecimos en estas décadas, pues no fue fácil hacernos de los discos que forman parte de nuestra colección y posiblemente tengan alguna historia detrás, por muy pequeña que parezca. Posiblemente ahora está en un estante para que la gente que te visita le pueda admirar, quizá en un librero acumulando polvo o, más triste aún; guardada en una caja olvidada en la bodeguita en casa de tus papás. Aunque en contraste, tantos recuerdos y memorias pueden llegar a nuestra mente y seguramente la generación que ahora nos pregunta «¿por qué compraste un CD?» no lo comprende, tal vez por que no vivió estos momentos que ahora Hollywood y Netflix tratan de revivir. Sin embargo no olvidaremos nunca el placer de hacer estas cositas que si creciste en los 90 o antes, seguro hiciste en algún punto de tu vida:
Ir a la tienda de discos y quedarte 1000 horas en los audífonos de ahí
Cualquier tienda grande de discos como Tower Records o Mix Up era la base de cualquier adolescente que había sido forzado a ir con la familia a un centro comercial, pues el tiempo pasaría volando al solo ver los discos de las bandas o géneros favoritos, pues también estaba la opción de poder escuchar, ya sea los nuevos lanzamientos, o en algunos casos podías llegar con algún trabajador del lugar y poner algunos de esos discos que tal vez quisieras comprar…
Usar Limewire y bajar virus pensando que es la nueva canción de alguien
Internet fue el comienzo del cambio, pues algunos afortunados llegaron a utilizar Napster, pero la gran mayoría llegamos a utilizar programas para descargar música bastante turbios que realmente eran una tirada de dado (cargado) para la salud virtual de nuestro equipo de computo.
O usar Ares porque Limewire te bajó virus… y bajar otro virus
Ahorrar tus domingos para comprarte el disco de tu banda favorita
Si, nuestro tiempo en la escuela era diferente, pues todo era más barato y si sacrificabas tal vez comprar tus papas a la hora del almuerzo, tal vez con mucho esfuerzo, podrías comprar ese disco que ya no podías esperar para tener en tus manos. Un amante verdadero de la música debía tener los discos favoritos en su edición original, pues nunca faltaba el imbécil que te decía que se lo compraba en copia y le salía más barato.
Cargar con una carpetota de CD’s para utilizar en tu discman
Errores de la juventud…
Sin embargo esta carpeta que con tanta facilidad rayaba tu biblioteca de CD’s, era sumamente cómoda para no andar llevando de un lado a otro las cajas que con tanta facilidad se rompían, y algunas hasta podrían traer un espacio para guardar tu reproductor portátil. Algunos coleccionistas más exigentes crearían copias de sus discos para darles uso rudo y no maltratar su versión original…
¡Genios!
Usar una rocola en algún lugar público
Antes de que nos pudiera conectar un teléfono móvil a unas bocinas y escuchar tu playlist favorita, en algunos lugares (tal vez todavía existan unos cuantos), había una enorme máquina donde había una colección bastante impresionante de CD’s o LP’s y por una moneda podrías seleccionar el tema de tu preferencia, compartiendo momentos geniales con tus amigos, pues no quitaba la canción, si no que la rocola estaba diseñada para poner en fila la selección y así armar una especie de playlist al momento.
https://www.youtube.com/watch?v=c0AC8o6RWOI
Comprar un disco por una sola canción
Muchos lo hicimos, pues a veces eso de comprar discos con tus domingos era una apuesta, pues tal vez te habías obsesionado con un tema en la radio o alguna amistad te puso esa canción que no te puedes sacar de la cabeza y entonces tu compra resultaba en ese álbum que tal vez no ubicabas del todo, pero traía ese tema que te enloquecía y la mayor parte de las veces valía la pena encontrar esas joyas de bandas que te hacían fan en automático, sin contar que, si era nuevo lanzamiento, ver después que uno de tus temas favoritos salía más tarde con un video que te llenaba de emoción.
Rebobinar un casette… con una pluma
Ya sea en el Walkman o en el reproductor del auto, antes la gran mayoría de las personas utilizábamos la cinta para escuchar nuestras canciones, pues era mucho más económico que comprar un CD y si querías escuchar algún tema de nuevo, debías rebobinar o «regresarle», como muchas personas decían coloquialmente, pues en casos muy extremos, incluso si tu “grabadora” ya empezaba a fallar, era momento de abrocharse el cinturón, subirse las mangas y rebobinar con un lápiz o una pluma.
No saber cómo se llama una canción en la radio
Hoy en día tenemos el bendito Shazam y hasta Google por sí solo puede reconocer canciones, antes la magia del radio era que podías escuchar una canción, amarla y no saberte su título o decirle de alguna otra manera, pues el internet no era accesible para todo mundo. La misión no era sencilla y ademas tomaba tiempo, pues, además, si te gustaba demasiado la canción y querías grabarla, debías esperar a que la transmitieran y picar el botón en el momento exacto.
Escuchar música en Mtv
Eran tiempos distintos y Mtv si transmitía música en su programación habitual, pues era común sintonizar el Top 20 o “Los 10 Más Pedidos” para conocer música nueva y ver los videos de tus canciones favoritas.
Tener versiones en español de los ‘greatest hits’ cantados por los mismos artistas
Era frecuente que si alguna canción estaba al tope, los artistas quisieran conquistar al público hispanohablante con versiones en español, dese Bon Jovi hasta los Backstreet Boys lo hicieron y seguro alguna canción la ubicas mejor en tu idioma.
Quemarle un disco o hacerle una mixtape a tu enamorad@
Ahora hay Playlists y basta con compartirlas con esa persona especial para decirle lo que sientes, pero sí llegaste a grabar un cassette con esas canciones o quemar un CD, ya debes estar cruzando los 30. (¿Y aparte tenías quemador? Tú si tuviste suerte).
Algunas personas más valientes hasta podrían agarrar un micrófono para dedicar algunas palabras inmortalizadas por el tiempo de vida de la cinta o incluso cantar la canción con la pista de fondo.
Enojarte porque se te rayó tu disco
El uso frecuente de tus discos compactos implicaba un precio a pagar, podría caerse tu discman y dañarlo, un accidente o la maldad de alguna otra persona resultaban en lesiones para tu biblioteca, que era una experiencia sumamente triste, pues ese disco te había costado trabajo, sacrificio y ahorro para que llegara a tus manos…
Limpiar el laser de tu reproductor de CD’s
A veces tu “grabadora empezaba a fallar y era por que el laser estaba sucio, sobre todo si tu equipo traía el laser a la vista era propicio a fallar con el tiempo, incluso vendían unos CD’s especiales para limpiar el laser.
Exportar tu biblioteca de discos (y descargas de dudosa procedencia) a tu iPod
Ya en la primer década del siglo XXI, tras ceder a conseguirte un iPod, la misión era pasar tu colección a este nuevo artilugio, incluyendo tus descargas que ponían en peligro tu equipo.
Aplausos si eras de esas personas que se dedicaban a tener todos sus discos y canciones con la portada a buena resolución, el nombre de la canción y artista en el lugar adecuado, pues podría llevar mucho tiempo en iTunes lograrlo.
Crear una Playlist en tu iPod desde tu ordenador
Las esperas con el iPod eran mas cortas, esa es una realidad y muchas veces al sentir inspiración podrías crear una playlist sin necesidad de internet, bastaba con mantener presionado el botón de en medio en la canción que querías meter a la Playlist y ya está.
¿Que memorias te traen todos estos momentos? ¿De cuales te acuerdas más?
En portada: Sony Walkman
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