Bad Bunny se encuentra envuelto en un proceso legal luego de que una mujer lo acusara de usar su voz sin permiso en dos de sus canciones más conocidas y definitivamente esta no es la forma en la que a alguien le hubiera gustado empezar el año.
La demandante fue identificada como Tainaly Serrano Rivera, quien asegura que su voz aparece en dos canciones de Bad Bunny sin que ella supiera que ese audio terminaría en un proyecto musical. Por esta razón, exige una compensación de 16 millones de dólares, argumentando que su voz fue utilizada de forma pública, comercial y repetida sin autorización.
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Bad Bunny empezó el 2026 con una demanda millonaria por usar la voz de una mujer sin permiso

De acuerdo con la información que circula, todo comenzó cuando el productor Roberto J. Rosado le habría pedido a Tainaly Serrano que grabara un mensaje de voz y lo enviara por WhatsApp. No hubo mayor explicación, ni contexto, ni aviso de que ese audio podría convertirse en parte de una canción, ella aceptó y grabó el mensaje sin imaginar lo que vendría después.
El audio en cuestión contiene la frase: “Mira puñeta, no me quiten el perreo”. Ese fragmento terminó integrado en la canción “Solo de mí”, del álbum 100pre, uno de los proyectos más importantes en la carrera de Bad Bunny. Además, la misma grabación aparece en el tema “Eoo”, que forma parte del disco Debí Tirar Más Fotos.
Según la demanda, Serrano Rivera nunca fue informada de que su voz sería usada ni dio consentimiento para su difusión. Lo que hace aún más grande el conflicto es el alcance de estas canciones: “Solo de mí” acumula cientos de millones de reproducciones tanto en YouTube como en Spotify, mientras que “Eoo” también supera cifras impresionantes en plataformas de streaming. Es decir, el audio con la voz de Serrano Rivera no solo se publicó, sino que fue escuchado por millones de personas en todo el mundo.

La demanda también señala que la grabación fue utilizada en conciertos durante la residencia de Bad Bunny conocida como La Casita, realizada en Puerto Rico y esto refuerza el argumento de que la voz no solo fue usada en grabaciones, sino también en presentaciones en vivo, ampliando aún más su explotación comercial.
El caso ha generado conversación porque pone sobre la mesa un tema que pocas veces se discute fuera de lo legal: el valor de la voz. En una era donde los audios, notas de voz y clips circulan sin control, este conflicto recuerda que la voz también es una identidad y que su uso tiene implicaciones legales, incluso cuando parece algo mínimo o espontáneo.
Por ahora, el proceso legal sigue en revisión y serán las autoridades quienes determinen si existió un uso indebido de la voz y si la compensación solicitada procede, hasta el momento, Bad Bunny no ha emitido una postura pública detallada sobre el caso y no estamos seguros de si lo hará en algún momento.
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