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La banda que te hará sentir orgullo de tu pobreza

La banda que te hará sentir orgullo de tu pobreza

La banda que te hará sentir orgullo de tu pobreza

Introducción al movimiento Zef

No necesitas ser rico para vivir con estilo. La afirmación que resuena por todos lados como un principio básico de la moda, por alguna extraña razón no termina de convencernos. A pesar de que ese mensaje se transmite a través de todos los medios posibles, son ellos mismos los que nos hacen pensar en lo contrario: el dinero es la base de todo; por lo tanto, si no tienes un abrigo lujoso o llevas puesta joyería refinada y de precio elevado, tus posibilidades de brillar en sociedad son prácticamente nulas.

Evidentemente esta es una visión propia de Occidente que piensa en el consumo como la única forma de supervivencia; no obstante, en países como Sudáfrica donde el poder adquisitivo de la mayoría de las personas es relativamente bajo, el estilo y la elegancia se mueve por puntos totalmente desconocidos para quienes crecimos dentro de un sistema totalmente apegado al dinero. A lo largo del territorio africano la elegancia ha tomado vertientes completamente nuevas; en Congo, por ejemplo, la
Sociedad para el Avance de las Personas Elegantes —cuyos miembros son conocidos como sapeurs— ha encontrado el buen gusto incluso en un entorno lleno de escombros e inseguridad de todo tipo.

«Eres pobre, pero lujoso. Tienes tu propio estilo y eso te hace sexy. Zef es como la gente que tunea su coche».

–Yo-Landi Visser para The Guardian

De la mano con el sapeur, en Sudáfrica podemos encontrar el Zef, que no es otra cosa que otro movimiento que le otorga un nuevo sentido a la elegancia y al estilo adaptándolos a un contexto en el que el precio de portar oro o diamantes es casi imposible. Desde sus orígenes, esta tendencia se encarga de glorificar lo barato, la palabra se deriva de una contracción de
Ford Zephyr, el auto que toda la clase obrera blanca tenía por ser el vehículo más accesible entre las décadas de los cincuenta y setenta.

Para que sus automóviles lucieran como verdaderas máquinas de lujo, los denominados white trash utilizaron todo tipo de materiales para modificarlos y darles cierto estatus que ningún otro coche tendría por las calles. Pero los autos son sólo la punta del iceberg que implica vivir dentro del Zef; beber brandy con Coca- Cola, ver el rugby en el mejor lugar del bar, como si éste se tratase de una reservada zona VIP, todo lo que implique una reivindicación del proletariado frente a la burguesía de Sudáfrica es considerado dentro de esta corriente que por muchos años permaneció oculta del resto del mundo.

La banda más representativa del movimiento Zef


En 2009, con la aparición del disco “$O$” del grupo Die Antwoord, el mundo pudo conocer lo que en realidad significa vivir en el Zef, desde la portada del álbum nos podemos dar cuenta de cómo la austeridad se convierte en un sinónimo de estilo para los sudafricanos. La boa de piel de zorro que porta Yo- Landi Visser habla por sí sola si la relacionamos con la silla sumamente adornada que le sirve de trono, una pieza tan sencilla como esa grita que el precio y la calidad de una prenda es lo de menos cuando ésta se sabe portar con dignidad.




Tenemos entonces que esta tendencia, adaptada a nuestros tiempos, se trata de glorificar lo low cost por encima de los productos que ofrecen las tiendas del alto prestigio quienes se empeñan, con su publicidad de por medio, en hacernos sentir que valemos menos por lo que llevamos puesto. De modo que Die Antwoord no sólo retoma elementos contraculturales de su país de origen; al adoptar el rap como género musical, estos sudafricanos empalman dos movimientos de reivindicación de las clases más bajas de dos sociedades y lo convierten en una cuestión de orgullo y rebeldía que se expresa de todas las formas posibles.

«Zef significa ser punk, futurista, indestructible. Lo opuesto a una víctima. Que haces lo que quieres y no te importa lo que digan los demás».

–Ninja para The Guardian.


Gafas y joyería de plástico, piel sintética con adornos de peluche, tops y ropa recortada; todo lo que exalte la figura de lo underground es abrazado por esta tendencia que no sólo se trata de encontrar el estilo sólo por destacar, sino de llegar a él para transmitir una idea de orgullo y rebeldía que le planta la cara a cualquier tendencia de aparador que, casi a manera de burla, pretenda imponerse ante una sociedad que apenas tiene acceso a los servicios básicos. De esta manera, el Zef nos demuestra que, en efecto, no es necesario tener dinero para vivir con estilo, lo único que tenemos que hacer es saber dónde buscarlo.

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Fuentes

Elmeme

Wiriko

Makememinimal

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