La vida de adulto chiquito se pone difícil cuando no tienes tantos amigos, pero ahora resulta que hay un collar de IA que pretende ser tu nuevo mejor amigo. Literalmente. Y no, no es un capítulo de Black Mirror, es la vida real.
Friend es un collar de IA (inteligencia artificial) que no solo quiere acompañarte, sino ocupar el lugar de tus amigos reales. Creado por Avi Schiffmann, este dispositivo se conecta a tu iPhone, escucha constantemente lo que pasa a tu alrededor y te manda mensajes como si fuera una persona más en tu vida.
Estamos viviendo en un capítulo de Black Mirror: Este collar de IA quiere reemplazar a tus amigos
Lo inquietante es que no espera a que le hables: puede intervenir por iniciativa propia, lanzar comentarios sarcásticos, validar tus ideas o incluso tratar de animarte cuando detecta que estás solo. Suena como algo sacado de Black Mirror, pero su propuesta es clara: convertirse en un compañero emocional 24/7, siempre disponible, aunque eso implique difuminar la línea entre la amistad humana y un algoritmo.
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La dinámica es simple: al presionar un botón puedes interactuar con él y recibir mensajes en tu celular, pero lo más inquietante es que no siempre espera tu permiso… también puede enviarte mensajes por iniciativa propia, como si realmente fuera un amigo con personalidad.
En medio de la polémica que ha desatado, Schiffmann reveló que Friend saldrá al mercado con un precio de $129 dólares (alrededor de $2,400 pesos MXN) y, a diferencia de otros gadgets de inteligencia artificial, no requerirá suscripción. Pero es que hay que ser honestos, la idea de un collar que te escucha todo el tiempo sigue sonando demasiado a espionaje.
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La controversia de este collar de IA comenzó desde su campaña publicitaria en el metro de Nueva York: costosa, provocadora y diseñada para hacer reflexionar sobre la soledad. Y vaya que lo logró. Mientras algunos lo ven como una herramienta útil para quienes necesitan apoyo emocional, otros lo consideran un invento inquietante que roza lo invasivo y que, de paso, podría normalizar el reemplazo de vínculos humanos por algoritmos.
Y es que sí, vivimos en una sociedad hiperconectada, pero también profundamente sola. Y aunque un collar de IA puede dar la ilusión de compañía, lo que en realidad necesitamos es aprender de nuevo cómo conectar con personas reales, cómo crear amistades, cómo sostener vínculos más allá de la pantalla o de un collar que nos “escucha” todo el tiempo. La soledad no se cura con un collar que simula interés, se cura con cercanía, comunidad y vulnerabilidad compartida.
La tecnología puede acompañarnos, sí, pero jamás reemplazar la calidez de una mirada, una carcajada compartida o un abrazo inesperado. Si algo necesitamos hoy no es un amigo artificial, sino recuperar la valentía de hacer amigos de carne y hueso.
