
Trabajar en el amor propio y en la seguridad puede ser una tarea complicada, sobre todo si enfrentaste miedos, rechazos y falta de confianza. Y es que de nada sirve que por fuera te veas bien si por dentro no lo estás, si el miedo te invade y no te valoras como persona; no te admiras y mucho menos te amas, te sientes incómoda con lo que eres y deseas mil veces no ser tú.
Pero al fin, llega el día, tienes la necesidad de sentirte en paz con quien eres y de disfrutar de tu compañía. Ya no pierdes el tiempo reprochándote y rechazándote, por fin aprendiste a lidiar con tus defectos y a aceptarlos, a cambiar por ti y a vivir para ti y por tu bienestar. Después de mucho tiempo y aún más de esfuerzo aprendiste a valorarte y a amarte; ahora sabes que nadie es perfecto y tampoco tú, pero estás feliz con lo que eres y con lo que has logrado. Luchas día a día contra el temor y dejas ir lo que fuiste en el pasado porque tu presente y tu futuro ahora eres tú.
1. Te gusta lo que ves cuando te miras en el espejo

No esperabas a que llegara el día en el que por fin admiraras cada parte de tu cuerpo y te encantara tal cual luce. Que esa inseguridad y ese horror que sentías en cada foto y en los espejos desapareciera después de tanto tiempo; al fin lograste encontrar la belleza de tus defectos y el encanto que posees. Ahora eres más que una cara bonita, eres más que unas tallas, más que el maquillaje; ahora eres tú misma, te aceptas y te amas.
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2. No te comparas más

Tus pensamientos eran más fuertes que tú, te atormentaban y te hacían sentir poca cosa alado de muchas otras mujeres. En serio deseabas tener algo que poseía alguien más: su ropa, su cabello, su cuerpo, o incluso sus características; sin darte cuenta de que tú eres tú y ella es ella. Pero ahora lo entiendes todo, ahora sabes que eres perfecta así, con tus piernas, con tus labios y con tu cabello, ahora ya no te comparas, ahora te valoras.
3. Ya no te importan las aprobaciones

Es imposible lograr que todas las personas te aprueben de los pies hasta la cabeza, y era justo eso lo que se te complicaba asimilar; creías que vivías de la opinión y aplausos de otros, sin tomar en cuenta que la única opinión que necesitas es la tuya. Ahora lo sabes, sabes que no necesitas escuchar los comentarios de otras personas y que ahora tu felicidad y bienestar dependen de ti misma.
4. Te arreglas sólo para ti

Llegó la hora. Comprendiste que no es necesario arreglarte para gustarle a algún hombre; ahora tú decides cuándo ponerte esa blusa roja que te hace ver hermosa, pintar tus labios y rizar tu cabello simplemente porque quieres y te dio la gana. Te sientes segura porque ahora eres tú quien se admira cada vez que voltea al espejo y no alguien más.
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5. Todos pueden

Eres capaz de aplaudir los logros de otras personas, y en vez de querer que todo el éxito sea tuyo, sabes que todos pueden tenerlo también. Ayudas a los demás a que cumplan sus objetivos, dejas la envidia a atrás y te alegras cada vez que alguien consigue lo que desea.
6. Ya no eres dura contigo

Dejaste de exigirte perfección, dejaste de reprocharte y ya aceptaste que eres ser humano y como éste puedes equivocarte, levantarte y continuar. Ahora te cuidas, eres dulce contigo, te amas, te proteges y te abrazas; dejaste el miedo y el enojo que surgía cada vez que no te gustaba algo de ti o cuando lo que hacías no salía como esperabas. Dejaste ese ser rudo en el pasado y ahora sabes qué hacer para ayudarte a ti misma a levantarte y saber que todo es parte de vivir.
7. Dejaste de forzar relaciones

Ahora entiendes que una relación no te hace ni más ni menos valiosa, y que tú vales por ti misma. No buscas a alguien para no sentirte en soledad, o para que te haga sentir “bien” porque basta con tu propia compañía. No esperas nada, en realidad ya no te importa si llega alguien o no; dejas que todo fluya y la vida siga su curso.
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8. Te consientes

Compras tus caprichos, te regalas tiempo, sales con tus amigos, te das espacios para ponerte mascarillas por las noches y te preparas la cena. Te diste cuenta de que nadie más que tú puede darse los gustos que desees; te das prioridad y sabes que tu felicidad no puede depender de algo o alguien más, sino de ti misma.
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