Seguro has visto en redes que medio Hollywood no deja de hablar del Ozempic, ese medicamento que se volvió viral porque promete lo que muchos consideran un “milagro”: bajar de peso sin sufrir tanto con el hambre. Pero, como todo en esta vida, lo que rápido llega, también se va rápido.
Un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge acaba de soltar una dura verdad que nos pone a pensar: ¿qué pasa cuando decides soltar el fármaco? y la respuesta podría desilusionarte más de lo que crees.
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Cuando salieron estos fármacos como el Ozempic, el mundo se volvió loco, y es que los ensayos clínicos dicen que puedes perder entre un 15 y un 20% de tu peso, lo cual suena increíble. Pero la realidad es que mantener ese peso una vez que dejas el fármaco es casi imposible.
Las terribles consecuencias que podría sufrir tu cuerpo si tomas Ozempic y de repente lo dejas

Resulta que seguir con el tratamiento de Ozempic no es tan fácil como parece, los datos dicen que la mitad de los pacientes abandona al año, y para los dos años, el 75% ya lo dejó. Los investigadores de Cambridge se preguntaron: “¿Okay, y qué le pasa a toda esa gente que deja de pincharse?”. Analizaron a más de 3,200 personas y los resultados, publicados en la revista EClinicalMedicine, son un llamado a la realidad.
Si dejas de tomar el medicamento, la recuperación del peso es rápida. Según el estudio:
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Al año de haberlo dejado, los pacientes ya habían recuperado el 60% de lo que perdieron.
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A las 60 semanas, el peso por fin parece estabilizarse en un número, pero al final, la pérdida real es apenas del 25%.
Para que lo entiendas en números normales: si con el tratamiento bajaste 20 kilos, un año después de dejarlo es muy probable que hayas recuperado 15 y solo te quedes con 5 kilos menos de cuando empezaste. Es como dar un paso gigante hacia adelante y luego tres hacia atrás.

¿Por qué el cuerpo nos traiciona así?
Brajan Budini, uno de los autores del estudio, lo explica de una forma súper clara. Estos medicamentos funcionan como un freno para el apetito. Hacen que te sientas lleno más rápido y que no estés pensando en comida todo el día pero, en sus palabras: “Cuando las personas dejan de tomarlos, esencialmente están quitando el pie del freno”.
Tu cuerpo, que estaba acostumbrado a que algo externo le dijera “ya no tienes hambre”, de repente se queda solo y reacciona pidiendo comida de nuevo. Es ahí donde entra la recuperación de peso acelerada.

Sin embargo, no todo es una tragedia. El estudio también encontró que la gente no vuelve al 100% de su peso original (al menos no en el primer año), y hay dos razones que nos dan esperanza:
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Nuevos hábitos: Durante el tiempo que tomaste el fármaco, te acostumbraste a comer porciones más pequeñas y, con suerte, a elegir comida más nutritiva. Ese “chip” puede quedarse en tu cabeza aunque ya no uses el medicamento.
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Reset hormonal: Los científicos creen que estos fármacos podrían tener efectos a largo plazo que “reinician” los mecanismos del cerebro que controlan el hambre. Es como si le hubieras dado un mantenimiento a tu sistema operativo.
Al final del día, el Ozempic y demás fármacos para bajar de peso, son herramientas potentes, pero no son magia. La verdadera clave sigue siendo cómo logramos equilibrar nuestra relación con la comida una vez que el “freno” deja de estar ahí.
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